El Pentágono revisa su estrategia y pone foco en el eje Asia-Pacífico

“Debemos ir más allá de Irak y Afganistán”. Así sostuvo el almirante Michael Mullen, jefe del estado mayor conjunto. El 11 de septiembre de 2001 inició casi un decenio en estado de guerra, el lapso más largo en la historia norteamericana. Hoy “vivimos un punto de inflexión estratégica”.

16 febrero, 2011

<p>A su juicio, eso significa que los militares deben ya revisar sus esquemas de defensa nacional, dentro o fuera del pa&iacute;s. Las aseveraciones de Mullen forman parte de una nueva estrategia general, presentada esta semana en el Pent&aacute;gono. El documento de veinte carillas es el primer replanteo dr&aacute;stico de prioridades estrat&eacute;gicas en siete a&ntilde;os. Su clave reside en reajustar el foco y sacarlo de Irak, Afganist&aacute;n y Pakist&aacute;n para encarar futuros riesgos. <br />
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Entretanto, las &uacute;ltimas tropas abandonar&aacute;n la Mesopotamia al terminar el a&ntilde;o y el &ldquo;brote&rdquo; afgano ha pasado su c&eacute;nit o, al menos, as&iacute; lo suponen los altos mandos en campo. En esta &oacute;ptica, el retiro de efectivos aliados podr&iacute;a haber concluido hacia 2014.<br />
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Pero, se&ntilde;ala esta revisi&oacute;n estrat&eacute;gica, &ldquo;la misi&oacute;n castrense no admite pausa. Ahora ha de recobrarse &ndash;subraya Mullen- tras casi diez a&ntilde;os de guerra formal&rdquo;. Con un ingrediente de otro tipo: &ldquo;la actual fase de astringencia presupuestaria que acaba de lanzar el presidente Barack Obama&rdquo;. <br />
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Naturalmente, el Pent&aacute;gono siempre saca conejos de la galera, en este caso una combinaci&oacute;n de ataques terroristas en territorio estadounidense &ndash;aunque no los haya habido desde 2001-, amenazas potenciales en Asia oriental/sudoriental y nuevos peligros en Levante/&Aacute;frica septentrional.<br />
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Otros riesgos comporta la presumible &ldquo;nueva inestabilidad&rdquo; causada por la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica, la escasez de recursos renovables y no renovables. El contexto es un planeta que el documento estrat&eacute;gico define como &ldquo;multinodal&rdquo;, marcado por alianzas proteicas y potencias emergentes. No existen en esta realidad bloques claramente opuestos ni otros factores t&iacute;picos de la guerra fr&iacute;a. Mientras tanto, la competencia en el ciberespacio y en el espacio exterior ir&aacute; aceler&aacute;ndose.<br />
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En respuesta a estos desaf&iacute;os, el trabajo difundido por Mullen se apoya en una nueva estrategia integrada en cuatro objetivos nacionales: contrarrestar extremos violentos, neutralizar o derrotar agresiones, consolidar alianzas pro seguridad regional y preparar futuras generaciones de militares. Sin ignorar amenazas en &aacute;reas hoy enfocadas por el Pent&aacute;gono, &ldquo;las prioridades e intereses estrat&eacute;gicos del pa&iacute;s ir&aacute;n desplaz&aacute;ndose gradualmente hacia el eje Asia-Pac&iacute;fico&rdquo;.<br />
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