La nueva estación se integrará al Centro Atómico Bariloche (CAB), sumándose a las centrales que ya operan en la localidad de Lima (cerca de Atucha I y II) y en Embalse, Córdoba. Los componentes tecnológicos ya han arribado a Bariloche y se encuentran bajo la gestión de la división de protección radiológica del CAB, institución considerada la cuna de la ingeniería nuclear en Latinoamérica.
Tecnología de precisión y vigilancia global
Los equipos, desarrollados por la Universitat Rovira i Virgili (URV) en colaboración con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), son medidores analíticos gamma en aire de alta precisión. Estas herramientas permiten:
- Medición en tiempo real: Detectan isótopos radiactivos tanto naturales como artificiales derivados de la actividad nuclear.
- Control remoto: La vigilancia técnica y científica puede realizarse de manera remota, integrando datos atmosféricos para un análisis ambiental exhaustivo.
- Estándares internacionales: El monitoreo asegura el cumplimiento de las normas de seguridad del OIEA para proteger la salud humana y el medio ambiente contra la radiación ionizante.
Un puente entre la ciencia y la sostenibilidad
Este proyecto forma parte de un ambicioso programa que prevé la instalación de un total de cinco estaciones de monitoreo en el país. La información recolectada no solo se envía en tiempo real al OIEA para la vigilancia mundial, sino que también servirá de base para un nuevo observatorio de biodiversidad y soluciones territoriales.
El CEDyAT, como representante oficial de la Universidad de Rovira en materia tecnológica ambiental, actúa como nexo fundamental en esta sinergia que promueve el uso seguro y pacífico de la tecnología atómica.












