Washington busca restar autonomía a la Reserva Federal y la SEC

En 220 páginas, el secretario de hacienda propone “la mayor reforma –sostiene él- en supervisión de entidades financieras desde la Depresión” (1929/32). A su juicio, el negocio “debe aprestarse a inevitables turbulencias en los mercados”.

A su juicio, el régimen actual se centra casi del todo en la superficie. Pero “a verdaderas amenazas a la estabilidad están en las raíces, donde se entrelazan bancos, firmas de valores y otros componentes”. Su “Borrador para una reforma regulatoria” afirma que regular más no es la respuesta adecuada. Nunca lo es para banqueros y operadores.

Ex ex presidente de Goldman Sachs sigue siendo un hombre de Wall Street. Por tanto, apunta: “El sistema que norma bancos, firmas de valores, bancas de inversión y aseguradoras es anacrónico. La Reserva Federal debiera llevar sus mecanismos supervisores más allá de los límites actuales”. A primera vista, una buena idea. Pero ¡y los fondos de cobertura que manejas derivados hoy en problemas? ¿y los fondos extrabursátiles cuyas compras apalancadas tambalean?

“Necesitamos una estructura más flexible, capaz de adaptarse a cambios, afrontar mejor las turbulencias en los mercados, proteger a inversores y público”. A éste lo llama “consumidores”. Abriendo el paraguas, Henry Paulson reconoce que las reformas “requieren años de debates, pues estas recomendaciones exigen aprobación legislativa”.

“La realidad imposibilita al gobierno de George W.Bush imponer cambios en poco más de nueve meses”, coincide Arthur Levitt, jefe de la Securities and Exchange commission (SEC, comisión de valores) desde 1993 hasta que la Casa Blanca se l sacó de encima en 2001. “Dudo de que el congreso de aboque al asunto en año electoral. Lo de Paulson en un borrador, no un plan detallado”. Igual, hizo feliz a Wall Street.

Cierto puntos del trabajo son por cierto alarmantes. Por ejemplo, la SEC (máxima reguladora bursátil) debiera fusionarse con la comisión de futuros y opciones, reducto de especuladores profesionales. ¿Para qué? “Para combinar lo mejor de cada una”, cree el hombre de GS.

Paulson –no hacienda- sugiere que la RF comparta su autoridad sobre los bancos y otras entidades financieras en cuanto supervisar la publicación de balances, redactar normas y evitar crisis económicas. ¿Con quiénes? Con el propio sector privado.

A su juicio, el régimen actual se centra casi del todo en la superficie. Pero “a verdaderas amenazas a la estabilidad están en las raíces, donde se entrelazan bancos, firmas de valores y otros componentes”. Su “Borrador para una reforma regulatoria” afirma que regular más no es la respuesta adecuada. Nunca lo es para banqueros y operadores.

Ex ex presidente de Goldman Sachs sigue siendo un hombre de Wall Street. Por tanto, apunta: “El sistema que norma bancos, firmas de valores, bancas de inversión y aseguradoras es anacrónico. La Reserva Federal debiera llevar sus mecanismos supervisores más allá de los límites actuales”. A primera vista, una buena idea. Pero ¡y los fondos de cobertura que manejas derivados hoy en problemas? ¿y los fondos extrabursátiles cuyas compras apalancadas tambalean?

“Necesitamos una estructura más flexible, capaz de adaptarse a cambios, afrontar mejor las turbulencias en los mercados, proteger a inversores y público”. A éste lo llama “consumidores”. Abriendo el paraguas, Henry Paulson reconoce que las reformas “requieren años de debates, pues estas recomendaciones exigen aprobación legislativa”.

“La realidad imposibilita al gobierno de George W.Bush imponer cambios en poco más de nueve meses”, coincide Arthur Levitt, jefe de la Securities and Exchange commission (SEC, comisión de valores) desde 1993 hasta que la Casa Blanca se l sacó de encima en 2001. “Dudo de que el congreso de aboque al asunto en año electoral. Lo de Paulson en un borrador, no un plan detallado”. Igual, hizo feliz a Wall Street.

Cierto puntos del trabajo son por cierto alarmantes. Por ejemplo, la SEC (máxima reguladora bursátil) debiera fusionarse con la comisión de futuros y opciones, reducto de especuladores profesionales. ¿Para qué? “Para combinar lo mejor de cada una”, cree el hombre de GS.

Paulson –no hacienda- sugiere que la RF comparta su autoridad sobre los bancos y otras entidades financieras en cuanto supervisar la publicación de balances, redactar normas y evitar crisis económicas. ¿Con quiénes? Con el propio sector privado.

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