Warren Buffet contra el dólar, la bolsa y los managers caros

El megainversor norteamericano Warren Buffett, en la carta anual a sus accionistas y clientes, sostiene que, en general, “los mercados están sobrevaluados”. Igual que las remuneraciones a ejecutivos. Además, apuesta fuerte contra el dólar.

8 marzo, 2004

Todo empieza con una novedad que pone nerviosa a la plaza cambiaria mundial: el holding Berkshire Hathaway (o sea, Buffett mismo) expandió durante 2003 con monedas. Durante ese ejercicio, apostó US$ 12.000 millones contra el dólar y, por elevación, la gestión económica de George W.Bush.

Hacia fin de año, la cartera había trocado esa suma en cinco divisas que, sin embargo, no se revelan en el extenso informe difundido por la Web. Pero observadores de Tokio –el mayor mercado cambiario global- estiman que la mayor parte de esos movimientos involucró francos suizos (hoy por hoy, la divisa más sólida del planeta), euros y esterlinas. Los expertos basan sus presunciones en la cartera de otro megafinancista, George Sörös.

Por su parte, Buffett tiene mil millones de euros en bonos chatarra. No obstante, el grueso de sus activos sigue en Estados Unidos. En buena medida, porque el deterioro del dólar le ha deparado grandes ganancias. “Como norteamericano –señala en un comunicado-, quisiera que esto terminase bien, en lo tocante a los déficit y el dólar. Pero nuestros problemas pueden desbordar el mercado cambiario”.

Thomas Russo llegó más lejos hablando con Reuters. “No me he perdido una asamblea en quince años. Ésta fue la primera donde Buffet no dijo su frase favorita: nadie hace plata apostando contra Estados Unidos”. Russo es socio de Gardner, Russo & Gardner, que posee mil acciones de BH. “Algo lo asusta y no sabemos bien qué es”.

Pero la misiva de Buffett contiene otros elementos interesantes. En un tramo, plantea a administradores de fondos mutuales y otras compañías financieras “elegir o contratar directores realmente independientes. Demasiadas faltas, infracciones y fraudes han traicionado la confianza de accionistas y cuotapartistas”. El multimillonario aludía a los escándalos y procesos que castigan un sector que mueve US$ 7 billones.

Las veinte carillas colgadas en Internet contienen una serie de diatribas que desbordan el tema cambiario o los fondos mutuales. Buffett abriga serios temores sobre el estado de la economía en la superpotencia y “la persistencia del sector privado, sobre todo el financiero, en pagar demasiado por los servicios de sus ejecutivos”.

En cuanto a Wall Street, BH opina que “en lo aparente, la bolsa está en calma. Pero, en lo profundo, hay señales inquietantes sobre el curso en los próximos meses. Desde que rozó 10.600 puntos en enero, el Dow Jones industrial se ha movido poco; probablemente, porque la plaza está sobrevaluada”.

Lo que preocupa a Buffett, Thomson Datastream y otros observadores es que “firmas de valores y otros intermediarios apuesten, con dinero de otros, a un incierto reordenamiento”. Durante las últimas semanas, las acciones financieras y farmoquímicas recobraron terreno, pero los papeles tecnológicos comenzaron a perderlo. Esto desequilibra las relaciones entre las series Nasdaq y el resto del mercado.

En el fondo, señala la carta de BH, “las cotizantes que pagan dividendos mejoran de precio. No es el caso con demasiadas firmas tecnológicas y varias de telecomunicaciones”.

Todo empieza con una novedad que pone nerviosa a la plaza cambiaria mundial: el holding Berkshire Hathaway (o sea, Buffett mismo) expandió durante 2003 con monedas. Durante ese ejercicio, apostó US$ 12.000 millones contra el dólar y, por elevación, la gestión económica de George W.Bush.

Hacia fin de año, la cartera había trocado esa suma en cinco divisas que, sin embargo, no se revelan en el extenso informe difundido por la Web. Pero observadores de Tokio –el mayor mercado cambiario global- estiman que la mayor parte de esos movimientos involucró francos suizos (hoy por hoy, la divisa más sólida del planeta), euros y esterlinas. Los expertos basan sus presunciones en la cartera de otro megafinancista, George Sörös.

Por su parte, Buffett tiene mil millones de euros en bonos chatarra. No obstante, el grueso de sus activos sigue en Estados Unidos. En buena medida, porque el deterioro del dólar le ha deparado grandes ganancias. “Como norteamericano –señala en un comunicado-, quisiera que esto terminase bien, en lo tocante a los déficit y el dólar. Pero nuestros problemas pueden desbordar el mercado cambiario”.

Thomas Russo llegó más lejos hablando con Reuters. “No me he perdido una asamblea en quince años. Ésta fue la primera donde Buffet no dijo su frase favorita: nadie hace plata apostando contra Estados Unidos”. Russo es socio de Gardner, Russo & Gardner, que posee mil acciones de BH. “Algo lo asusta y no sabemos bien qué es”.

Pero la misiva de Buffett contiene otros elementos interesantes. En un tramo, plantea a administradores de fondos mutuales y otras compañías financieras “elegir o contratar directores realmente independientes. Demasiadas faltas, infracciones y fraudes han traicionado la confianza de accionistas y cuotapartistas”. El multimillonario aludía a los escándalos y procesos que castigan un sector que mueve US$ 7 billones.

Las veinte carillas colgadas en Internet contienen una serie de diatribas que desbordan el tema cambiario o los fondos mutuales. Buffett abriga serios temores sobre el estado de la economía en la superpotencia y “la persistencia del sector privado, sobre todo el financiero, en pagar demasiado por los servicios de sus ejecutivos”.

En cuanto a Wall Street, BH opina que “en lo aparente, la bolsa está en calma. Pero, en lo profundo, hay señales inquietantes sobre el curso en los próximos meses. Desde que rozó 10.600 puntos en enero, el Dow Jones industrial se ha movido poco; probablemente, porque la plaza está sobrevaluada”.

Lo que preocupa a Buffett, Thomson Datastream y otros observadores es que “firmas de valores y otros intermediarios apuesten, con dinero de otros, a un incierto reordenamiento”. Durante las últimas semanas, las acciones financieras y farmoquímicas recobraron terreno, pero los papeles tecnológicos comenzaron a perderlo. Esto desequilibra las relaciones entre las series Nasdaq y el resto del mercado.

En el fondo, señala la carta de BH, “las cotizantes que pagan dividendos mejoran de precio. No es el caso con demasiadas firmas tecnológicas y varias de telecomunicaciones”.

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