Wall Street acosada por la incertidumbre

El mercado neoyorquino es víctima de la volatilidad al persistir el nerviosismo de los inversores y afronta una situación difícil por la confusión existente en Florida.

18 noviembre, 2000

(EFE).- La incertidumbre que ha dominado las operaciones de los inversores de Wall Street en las dos últimas semanas bursátiles continuará al menos el lunes, sin que el panorama en el frente económico ofrezca motivos de satisfacción.

El mercado es víctima de la volatilidad al persistir el nerviosismo de los inversores, que en las dos últimas semanas han vivido a ritmo de taquicardia, en función de las noticias políticas.

En una situación sin precedentes, el mercado afronta una situación difícil por la confusión existente en Florida, Estado del que depende el resultado de las elecciones presidenciales celebradas el 7 de noviembre en Estados Unidos.

Durante toda la semana, los principales indicadores tan pronto subían, cuando había indicios de que el candidato republicano, George Bush, podía ser proclamado vencedor en las elecciones, como bajaban, con las demostraciones de resistencia procedentes del campo demócrata y su candidato, Al Gore.

La última prueba del crispación reinante en el parqué neoyorquino se dio el viernes, cuando el mercado reaccionó con euforia compradora a las noticias de que un juez confirmó la decisión de la Secretaria de Estado de no aceptar el recuento de votos manual que se lleva a cabo en Florida.

La decisión fue considerada como una importante victoria legal para Bush, al que los inversores tenían como favorito, y acercaba el desenlace final de la contienda electoral, pero el anuncio de que el candidato demócrata, Al Gore, apelará el dictamen y de que el Tribunal Supremo de Florida no certificaría el resultado de las elecciones, por ahora, reactivó el pesimismo en Wall Street.

Algunos analistas, como Larry Weissman, de SSB Citi Asset Management, consideran que cuando se confirme el ganador, el mercado se calmará y el Dow Jones subirá considerablemente.

Pero en espera de que eso ocurra, la semana bursátil se salda con un resultado neutro, ya que las bolsas de Nueva York se mantienen en niveles muy similares a los que mostraban el 10 de noviembre.

El promedio del Dow Jones de Industriales, el más importante de Wall Street, ha ganado solamente 26,92 puntos, y se encuentra en 10.629,87 puntos, lo que significa un alza de 0,25%.

El Nasdaq, el índice del mercado donde cotizan las empresas de informática y nueva tecnología, que ha sido el más vapuleado en los últimos meses, está en 3.027,72, lo que supone un imperceptible descenso de 0,05%.

El S&P500, que tiene en cuenta los valores de 500 empresas de tamaño medio, ha subido en la última semana 0,12%, hasta los 1.367,72 puntos.

Por su parte, el New York Stock Exchange, que incluye los valores tradicionales de Wall Street, ha perdido 0,4%.

Sin embargo, las cifras son más significativas si se examina la evolución desde antes de las elecciones: el Dow Jones ha bajado 2,9%, el Nasdaq 11,3%, el S&P500 4,4%, y el NYSE 3,12%.

El desaliento es aún mayor por su evolución desde que alcanzaron en el último año sus máximos históricos: el Dow Jones ha perdido 9,3%, el S&P 10,4% y el NYSE 4,9%.

La mayor tragedia para muchos es la caída del mercado del Nasdaq, que está en 40% por debajo de su récord debido al escepticismo que genera el crecimiento de las empresas de Internet.

A ello, se suman los resultados decepcionantes comunicados por numerosas empresas, especialmente entre las que cotizan en el Nasdaq.

La última de ellas, ha sido BellSouth, cuyas acciones se desplomaron el viernes 14,4%, hasta US$ 42,12, tras informar de que sus beneficios en el 2001 subirán entre 7% y 9%, en lugar del 13% ó 15% calculado.

El menor crecimiento que comienza a detectarse en la economía de Estados Unidos no es, sin embargo, suficiente como para incitar a un descenso de los tipos de interés deseado por algunos inversores.

El Comité de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (Banco central de Estados Unidos) decidió el pasado miércoles mantener las tasas en 6,5%, porcentaje fijado en mayo tras seis incrementos y cuyo objetivo era reducir las presiones inflacionarias.

Nadie pensaba que hubiera cambios pero sí esperaban comentarios de que la inflación ha dejado de ser un peligro.

(EFE).- La incertidumbre que ha dominado las operaciones de los inversores de Wall Street en las dos últimas semanas bursátiles continuará al menos el lunes, sin que el panorama en el frente económico ofrezca motivos de satisfacción.

El mercado es víctima de la volatilidad al persistir el nerviosismo de los inversores, que en las dos últimas semanas han vivido a ritmo de taquicardia, en función de las noticias políticas.

En una situación sin precedentes, el mercado afronta una situación difícil por la confusión existente en Florida, Estado del que depende el resultado de las elecciones presidenciales celebradas el 7 de noviembre en Estados Unidos.

Durante toda la semana, los principales indicadores tan pronto subían, cuando había indicios de que el candidato republicano, George Bush, podía ser proclamado vencedor en las elecciones, como bajaban, con las demostraciones de resistencia procedentes del campo demócrata y su candidato, Al Gore.

La última prueba del crispación reinante en el parqué neoyorquino se dio el viernes, cuando el mercado reaccionó con euforia compradora a las noticias de que un juez confirmó la decisión de la Secretaria de Estado de no aceptar el recuento de votos manual que se lleva a cabo en Florida.

La decisión fue considerada como una importante victoria legal para Bush, al que los inversores tenían como favorito, y acercaba el desenlace final de la contienda electoral, pero el anuncio de que el candidato demócrata, Al Gore, apelará el dictamen y de que el Tribunal Supremo de Florida no certificaría el resultado de las elecciones, por ahora, reactivó el pesimismo en Wall Street.

Algunos analistas, como Larry Weissman, de SSB Citi Asset Management, consideran que cuando se confirme el ganador, el mercado se calmará y el Dow Jones subirá considerablemente.

Pero en espera de que eso ocurra, la semana bursátil se salda con un resultado neutro, ya que las bolsas de Nueva York se mantienen en niveles muy similares a los que mostraban el 10 de noviembre.

El promedio del Dow Jones de Industriales, el más importante de Wall Street, ha ganado solamente 26,92 puntos, y se encuentra en 10.629,87 puntos, lo que significa un alza de 0,25%.

El Nasdaq, el índice del mercado donde cotizan las empresas de informática y nueva tecnología, que ha sido el más vapuleado en los últimos meses, está en 3.027,72, lo que supone un imperceptible descenso de 0,05%.

El S&P500, que tiene en cuenta los valores de 500 empresas de tamaño medio, ha subido en la última semana 0,12%, hasta los 1.367,72 puntos.

Por su parte, el New York Stock Exchange, que incluye los valores tradicionales de Wall Street, ha perdido 0,4%.

Sin embargo, las cifras son más significativas si se examina la evolución desde antes de las elecciones: el Dow Jones ha bajado 2,9%, el Nasdaq 11,3%, el S&P500 4,4%, y el NYSE 3,12%.

El desaliento es aún mayor por su evolución desde que alcanzaron en el último año sus máximos históricos: el Dow Jones ha perdido 9,3%, el S&P 10,4% y el NYSE 4,9%.

La mayor tragedia para muchos es la caída del mercado del Nasdaq, que está en 40% por debajo de su récord debido al escepticismo que genera el crecimiento de las empresas de Internet.

A ello, se suman los resultados decepcionantes comunicados por numerosas empresas, especialmente entre las que cotizan en el Nasdaq.

La última de ellas, ha sido BellSouth, cuyas acciones se desplomaron el viernes 14,4%, hasta US$ 42,12, tras informar de que sus beneficios en el 2001 subirán entre 7% y 9%, en lugar del 13% ó 15% calculado.

El menor crecimiento que comienza a detectarse en la economía de Estados Unidos no es, sin embargo, suficiente como para incitar a un descenso de los tipos de interés deseado por algunos inversores.

El Comité de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (Banco central de Estados Unidos) decidió el pasado miércoles mantener las tasas en 6,5%, porcentaje fijado en mayo tras seis incrementos y cuyo objetivo era reducir las presiones inflacionarias.

Nadie pensaba que hubiera cambios pero sí esperaban comentarios de que la inflación ha dejado de ser un peligro.

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