Tenedores de deuda: ¿una masa crítica local de 40%?

Esta semana domina “el acuerdo con las AFJP, que resuelve 20% de la deuda en cese. Con impacto positivo en bonos, la estrategia es ir cerrando acuerdos con los principales tenedores locales y lanzar el canje con una masa crítica de 40%”

15 octubre, 2004

Con ese objetivo, señala el informe de Mercado Abierto a los clientes, “Roberto Lavagna afrontará en noviembre a los tenedores más complicados del exterior. Casi en sintonía con eso, un juez neoyorquino destrabó la oferta de reestructuración que la provincia de Mendoza estaba lanzando y un fondo de inversión había frenado aduciendo ‘daño irreversible’. El antecedente juega en favor del proceso de canje nacional”.

Un temor del equipo económico era que, en plena oferta durante noviembre, otros magistrados dispusieran medidas opuestas. Por otra parte, la reciente crítica de Antonio Fazio (Banca d’Italia, o sea el central) a bonistas desprevenidos e intermediarios diluye un poco la dureza de Domenico Siniscalco, titular de Economía, respecto de Buenos Aires.

El acuerdo con las administradoras de fondos jubilatorios privados dejó establecidas las estas condiciones:

– Aceptan la pesificación a $ 1,40 + CER de los bonos a largo plazo en cese de pagos, que canjearán por nuevos títulos, denominados “cuasi a la par”, a 30 años. La quita implícita es de 28% sobre el aporte de los afiliados. El resto de los acreedores, en tanto, afrontaría una pérdida de al menos 60% sobre su tenencia original.
– Se mantiene la fórmula para calcular el interés de una tasa en pesos equivalente a 5,57%, o 5,96% en u$s (esto es, del orden del 4% en pesos).
– Los bonos serán contabilizados por las administradoras a valor técnico, es decir, que no reflejarán los precios de mercado, lo cual evitará pérdidas mayores para los afiliados prontos a jubilarse en caso de que coticen muy por debajo de su valor original. El decreto no estipula el plazo de aplicación de esta medida, sino que será facultad de la Superintendencia de AFJP establecer el régimen. De todos modos, según trascendió, el cómputo a valor técnico de los nuevos bonos se aplicaría por al menos cinco años.
– A cambio de las letes que las AFJP´s compraron compulsivamente por orden de Domingo F.Cavallo, a fines de 2001, se entregarán boden a 10 años a tasa fija ajustable por CER. La idea es equiparar esas letes con el resto de los depósitos reprogramados, dado que, si no las hubieran obligado a subscribirlas, las AFJP habrían depositados los fondos en plazo fijo y hoy tendrían en cartera algún tipo de boden.
– Por el resto de los títulos que no entraron en la conversión a préstamos garantizados (euroletras, por ejemplo), las AFJP recibirían bonos a la par, también en pesos, a 42 años de plazo, en las mismas condiciones que los acreedores minoristas para quienes se creó este título.

Con este decreto, se equipara a las AFJP a las condiciones aceptadas en su momento por la del Banco de la Nación, única que pesificó activos. Una vez en pie de igualdad, la expectativa oficial es que se frene la ola de traspasos de afiliados desde las privadas a la del Nación.

Sin embargo, a pedido de las empresas, el decreto también establece la suspensión por noventa días, renovable por otros noventa, de la posibilidad de traspasos de afiliados entre AFJP. El argumento es la necesidad de contar con las carteras congeladas para reordenarlas y definir su valuación.

Tras el acuerdo, vendrá “la reforma integral del sistema jubilatorio. El proyecto amplía el sistema, universaliza beneficios, incrementa el nivel de aportes, reduce el salario y deriva fondos hacia el Estado. En resumen, le da más discrecionalidad al gobierno en el manejo de los futuros aportes. Este proyecto y la intención del nuevo presidente del BCRA de que los bancos emitan obligaciones negociables en pesos –destinadas a las AFJP-, reflejan la tendencia de Néstor Kirchner a entrometerse en el sector privado”.

Habiendo acordado con las AFJP´s, el próximo paso son las aseguradoras y los bancos locales que tienen en cartera papeles tipo letes, bontes, etc., por aproximadamente US$ 2.500 millones. Presionados por la falta de solución respecto al problema de la pesificación asimétrica, seguramente aceptarán los bonos par y descuento, con la sola condición que les dejen computarlos a valor técnico (así sus balances no se verán deteriorados).

Con ese objetivo, señala el informe de Mercado Abierto a los clientes, “Roberto Lavagna afrontará en noviembre a los tenedores más complicados del exterior. Casi en sintonía con eso, un juez neoyorquino destrabó la oferta de reestructuración que la provincia de Mendoza estaba lanzando y un fondo de inversión había frenado aduciendo ‘daño irreversible’. El antecedente juega en favor del proceso de canje nacional”.

Un temor del equipo económico era que, en plena oferta durante noviembre, otros magistrados dispusieran medidas opuestas. Por otra parte, la reciente crítica de Antonio Fazio (Banca d’Italia, o sea el central) a bonistas desprevenidos e intermediarios diluye un poco la dureza de Domenico Siniscalco, titular de Economía, respecto de Buenos Aires.

El acuerdo con las administradoras de fondos jubilatorios privados dejó establecidas las estas condiciones:

– Aceptan la pesificación a $ 1,40 + CER de los bonos a largo plazo en cese de pagos, que canjearán por nuevos títulos, denominados “cuasi a la par”, a 30 años. La quita implícita es de 28% sobre el aporte de los afiliados. El resto de los acreedores, en tanto, afrontaría una pérdida de al menos 60% sobre su tenencia original.
– Se mantiene la fórmula para calcular el interés de una tasa en pesos equivalente a 5,57%, o 5,96% en u$s (esto es, del orden del 4% en pesos).
– Los bonos serán contabilizados por las administradoras a valor técnico, es decir, que no reflejarán los precios de mercado, lo cual evitará pérdidas mayores para los afiliados prontos a jubilarse en caso de que coticen muy por debajo de su valor original. El decreto no estipula el plazo de aplicación de esta medida, sino que será facultad de la Superintendencia de AFJP establecer el régimen. De todos modos, según trascendió, el cómputo a valor técnico de los nuevos bonos se aplicaría por al menos cinco años.
– A cambio de las letes que las AFJP´s compraron compulsivamente por orden de Domingo F.Cavallo, a fines de 2001, se entregarán boden a 10 años a tasa fija ajustable por CER. La idea es equiparar esas letes con el resto de los depósitos reprogramados, dado que, si no las hubieran obligado a subscribirlas, las AFJP habrían depositados los fondos en plazo fijo y hoy tendrían en cartera algún tipo de boden.
– Por el resto de los títulos que no entraron en la conversión a préstamos garantizados (euroletras, por ejemplo), las AFJP recibirían bonos a la par, también en pesos, a 42 años de plazo, en las mismas condiciones que los acreedores minoristas para quienes se creó este título.

Con este decreto, se equipara a las AFJP a las condiciones aceptadas en su momento por la del Banco de la Nación, única que pesificó activos. Una vez en pie de igualdad, la expectativa oficial es que se frene la ola de traspasos de afiliados desde las privadas a la del Nación.

Sin embargo, a pedido de las empresas, el decreto también establece la suspensión por noventa días, renovable por otros noventa, de la posibilidad de traspasos de afiliados entre AFJP. El argumento es la necesidad de contar con las carteras congeladas para reordenarlas y definir su valuación.

Tras el acuerdo, vendrá “la reforma integral del sistema jubilatorio. El proyecto amplía el sistema, universaliza beneficios, incrementa el nivel de aportes, reduce el salario y deriva fondos hacia el Estado. En resumen, le da más discrecionalidad al gobierno en el manejo de los futuros aportes. Este proyecto y la intención del nuevo presidente del BCRA de que los bancos emitan obligaciones negociables en pesos –destinadas a las AFJP-, reflejan la tendencia de Néstor Kirchner a entrometerse en el sector privado”.

Habiendo acordado con las AFJP´s, el próximo paso son las aseguradoras y los bancos locales que tienen en cartera papeles tipo letes, bontes, etc., por aproximadamente US$ 2.500 millones. Presionados por la falta de solución respecto al problema de la pesificación asimétrica, seguramente aceptarán los bonos par y descuento, con la sola condición que les dejen computarlos a valor técnico (así sus balances no se verán deteriorados).

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