Tarde, George W.Bush propone salvar la ronda Dohá

Finalmente, el presidente norteamericano sugiere rebajar subsidios agrícolas. Lo hizo el miércoles 31, al lanzar una serie de reformas “para ahorrarles miles de millones a los contribuyentes”. Se trataría de US$ 87.000 millones en 2008-12.

El programa esbozado en Washington podría ir eliminando subsidios y desgravaciones por un total apenas US$ 18.000 millones inferior al insumido en el quinquenio 2003-7. Al respecto, debe aclararse que se trata de años fiscales y van de octubre a septiembre.

La propuesta incluye elevar gastos e inversiones en programas para preservación de suelos. Al mismo tiempo, se preferirán subvenciones no vinculadas a la producción e irán acotándose subsidios ligados a insumos primarios específicos que distorsionen los flujos del comercio internacional.

A todo esto, la ronda Dohá está en “animación suspendida” desde 2005 y, en cuanto a la Organizaciòn Mundial de Comercio, sus prósperos burócratas turistas no hacen mucho. Cabe recordar que el actual presidente, el francés Pascal Lamy –gastó US$ 50.000 por alojarse en Davos-, tiene luenga historia como campeón de los subsidios europeos. El reciente ingreso de Vietnam no cambia ese trasfondo.

La OMC está signado por insalvables diferencias entre un grupo de economías centrales que proteje a productores ineficientes (Unión Europea, Estados Unidos, Japón) y veinte economías de menor volumen o en desarrollo, entre ellas Brasil, Argentina e India. Si bien la UE es la que más subsidia, desde hace un tiempo y por razones políticas, las presiones internacionales apuntan a Washington.

Parte del fenómeno se debe a que la representante comercial viajera, Susan Schwab, no tiene imagen nítida. No obstante, OxFam America –rama de una influyente ONG global-, salió en apoyo de Bush. La razón es simple: los demócratas hoy controlan el congreso y, tradicionalmente, son proteccionistas, sensibles a cabildeos sectoriales orientados al comercio exterior (fuente de un déficit que recién ahora parece ceder).

Sin duda, no parece fácil que el Capitolio pase la iniciativa de Bush tal como fue redactada por Schwab. Proponer reducciones de subsidios, en efecto, implica chocar con los poderosos “lobbies” agrícolas y sus adictos en ambas bancadas de las dos cámaras. Pero la propuesta oficial no es tan desinteresada como suena: el maíz, principal cultivos de varios estados rurales, quizá pronto no precise subsidio. La creciente demanda como insumo para destilar etanol empieza a causar escasez y elevar precios para usuarios tradicionales (aceites, alimentos humanos y veterinarios).

El programa esbozado en Washington podría ir eliminando subsidios y desgravaciones por un total apenas US$ 18.000 millones inferior al insumido en el quinquenio 2003-7. Al respecto, debe aclararse que se trata de años fiscales y van de octubre a septiembre.

La propuesta incluye elevar gastos e inversiones en programas para preservación de suelos. Al mismo tiempo, se preferirán subvenciones no vinculadas a la producción e irán acotándose subsidios ligados a insumos primarios específicos que distorsionen los flujos del comercio internacional.

A todo esto, la ronda Dohá está en “animación suspendida” desde 2005 y, en cuanto a la Organizaciòn Mundial de Comercio, sus prósperos burócratas turistas no hacen mucho. Cabe recordar que el actual presidente, el francés Pascal Lamy –gastó US$ 50.000 por alojarse en Davos-, tiene luenga historia como campeón de los subsidios europeos. El reciente ingreso de Vietnam no cambia ese trasfondo.

La OMC está signado por insalvables diferencias entre un grupo de economías centrales que proteje a productores ineficientes (Unión Europea, Estados Unidos, Japón) y veinte economías de menor volumen o en desarrollo, entre ellas Brasil, Argentina e India. Si bien la UE es la que más subsidia, desde hace un tiempo y por razones políticas, las presiones internacionales apuntan a Washington.

Parte del fenómeno se debe a que la representante comercial viajera, Susan Schwab, no tiene imagen nítida. No obstante, OxFam America –rama de una influyente ONG global-, salió en apoyo de Bush. La razón es simple: los demócratas hoy controlan el congreso y, tradicionalmente, son proteccionistas, sensibles a cabildeos sectoriales orientados al comercio exterior (fuente de un déficit que recién ahora parece ceder).

Sin duda, no parece fácil que el Capitolio pase la iniciativa de Bush tal como fue redactada por Schwab. Proponer reducciones de subsidios, en efecto, implica chocar con los poderosos “lobbies” agrícolas y sus adictos en ambas bancadas de las dos cámaras. Pero la propuesta oficial no es tan desinteresada como suena: el maíz, principal cultivos de varios estados rurales, quizá pronto no precise subsidio. La creciente demanda como insumo para destilar etanol empieza a causar escasez y elevar precios para usuarios tradicionales (aceites, alimentos humanos y veterinarios).

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