Signos alentadores en el comercio exterior

El primer trimestre del año tiende a mostrar un magro desempeño comercial, es por esto que el acotado déficit observado permite ser optimista acerca de la posibilidad de que 2016 cierre con superávit.

En los primeros tres meses del 2016 el saldo comercial arrojó un déficit de casi US$ 400 millones. Si bien todavía en el terreno negativo, esto implica una mejora de US$ 800 millones en relación al rojo del mismo período del año pasado (US$ -1.200 millones).

Esta mejora en el saldo fue explicada tanto por el crecimiento de las exportaciones como por el descenso de las importaciones. Luego de 30 meses consecutivos de contracción interanual, las ventas al exterior crecieron 3%, pasando de U$S 12.000 millones en los primeros tres meses de 2015 a US$ 12.400 millones para igual periodo de 2016. 

Si bien esta mejora es leve, hay que destacar que se debió a un fuerte repunte de las cantidades vendidas (+20% i.a.) que compensaron las generalizadas caídas de precio de nuestras exportaciones (-14% i.a.), según revela el último informe de la consultora Ecolatina.

Las importaciones también aportaron a la contracción del déficit comercial. La merma interanual llegó a 3%, descendiendo desde los US$ 13.200 millones observados durante el primer trimestre de 2015 hasta US$ 12.800 millones en igual periodo de 2016. Esta variación responde a una caída en los precios (-12% i.a.) que no logró ser compensada por el aumento en las cantidades (10% i.a.).

En un contexto recesivo, los aumentos en el volumen importado (por caso, los bienes de consumo mostraron incrementos de 14% i.a.) dan cuenta de una relajación de las restricciones a las importaciones respecto a los años en que las DJAI operaron para reducir la demanda de divisas en un intento de frenar la continua pérdida de Reservas Internacionales.

 

Las exportaciones agrícolas

 

Las exportaciones de productos primarios y de manufacturas de origen agropecuario fueron determinantes en la mejora observada en el primer trimestre. No sólo porque incrementó el valor de sus ventas 23% hasta alcanzar los US$ 8.600 millones, sino porque ese resultado se explicó completamente por incrementos en las cantidades que sobre compensaron las generalizadas caídas de precio. Por caso, las ventas de productos primarios crecieron 65% en cantidades y similar situación se observó en la exportación de manufacturas de origen agropecuario (MOA) las cuales mostraron una expansión de casi 45%.

Detrás de estas variaciones se encuentra el set de medidas que el gobierno llevó adelante ni bien alcanzó el poder. Gracias al aporte de la agroindustria (liquidó casi US$ 6.000 millones en los primeros tres meses del año, el mayor monto histórico para un primer trimestre) la apertura del cepo cambiario implicó una devaluación más acotada de lo que podría haber sido.

De cara al resto del año, es poco probable que el sector agropecuario mantenga el dinamismo observado en los primeros meses. Las variaciones recientemente observadas responden a la venta excepcional de la cosecha stockeada durante 2015, por lo que esperamos que los próximos incrementos de las cantidades vendidas sean más acotados. 

 

Balanza comercial superavitaria

 

Los datos presentados por el ICA bajo la nueva conducción del INDEC rectificaron las cifras de los últimos años, ratificando que en 2015 hubo déficit como anticipaban los datos de la base usuaria que analizamos en nuestros informes. Por ende, el actual gobierno heredó una situación deficitaria en el comercio exterior.

Pero el primer trimestre muestra ciertos signos de mejoría: incrementos importantes en las cantidades exportadas, los cuales a pesar de verse moderados por la reducción en los precios internacionales, alcanzaron para apuntalar las exportaciones tras diez trimestres consecutivos de caídas. Además, mirando la recuperación de los precios internacionales de los productos agrícolas (especialmente, soja) es factible que sus valores de venta comiencen a acompañar a las mayores cantidades vendidas.

Sin embargo, no todas las perspectivas son buenas a la hora de analizar el porvenir del comercio exterior. Un mundo que cuenta con stocks remanentes y una demanda global anémica, sumados a que Brasil, nuestro principal socio comercial, cae desde mediados de 2014, no apuntala las ventas externas y amenaza por el lado de las importaciones.

Para el corriente año estimamos que el resultado comercial será levemente superavitario (en torno a US$ 1.500 millones), gracias al impulso de las exportaciones agroindustriales y la anemia de las importaciones. Pese a menores restricciones a la compra de bienes del exterior, no esperamos un repunte significativo de las importaciones por la contracción de la actividad.

 

 

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