SEC: Donaldson piensa más los CEO que en el mundo real

George W. Bush llena de elogios a William Donaldson, su candidato para presidir la Securities & Exchange Commission. Pero algunos expertos de Wall Street temen que tanta fe en el septuagenario operador lleve a desilusiones. O a una crisis.

23 diciembre, 2002

Como CEO del New York Stock Exchange (NYSE, o sea la Bolsa de Valores de Nueva York), Donaldson hizo todo lo posible –unos diez años atrás- para que las compañías extranjeras cotizasen en Wall Street… sin cumplir con las pautas contables estadounidenses. El año pasado, sin ir más lejos, calificaba de “desatino” la norma de divulgación ecuánime, por la cual la SEC prohíbe a las empresas suministrar datos e informes a accionistas e inversores “privilegiados”.

En abril último, Donaldson figuraba en el comité remuneratorio de una forma de Internet cuyas acciones cayeron 99%. Ese grupo autorizó a dispensarle al CEO el pago de un crédito por US$ 200.000, justamente cuando la SEC se aprestaba a vedar ese tipo de favores. “Con semejantes antecedentes, Donaldon llegará a la SEC con su propia cabeza sobre una bandeja”, teme John Markese, presidente de la American Association of Individual Investors, que representa 150.000 accionistas minoritarios.

Por otra parte, tres accionistas de Aetna sostienen, en una demanda por fraude ante la justicia federal, que Donaldson ayudó a ocultar asientos contables falsos cuando era CEO de la segunda aseguradora de salud en EE.UU. Tras renunciar Donalson, se supo que firma había subestimado gastos por US$ 90 millones. “Es un CEO que sólo piensa en otros CEO, nunca en accionistas, inversores ni público”, opina Herbert Denton, de Providence Capital y jefe del grupo disidente que provocó la caída de Donaldson en Aetna.

Como CEO del New York Stock Exchange (NYSE, o sea la Bolsa de Valores de Nueva York), Donaldson hizo todo lo posible –unos diez años atrás- para que las compañías extranjeras cotizasen en Wall Street… sin cumplir con las pautas contables estadounidenses. El año pasado, sin ir más lejos, calificaba de “desatino” la norma de divulgación ecuánime, por la cual la SEC prohíbe a las empresas suministrar datos e informes a accionistas e inversores “privilegiados”.

En abril último, Donaldson figuraba en el comité remuneratorio de una forma de Internet cuyas acciones cayeron 99%. Ese grupo autorizó a dispensarle al CEO el pago de un crédito por US$ 200.000, justamente cuando la SEC se aprestaba a vedar ese tipo de favores. “Con semejantes antecedentes, Donaldon llegará a la SEC con su propia cabeza sobre una bandeja”, teme John Markese, presidente de la American Association of Individual Investors, que representa 150.000 accionistas minoritarios.

Por otra parte, tres accionistas de Aetna sostienen, en una demanda por fraude ante la justicia federal, que Donaldson ayudó a ocultar asientos contables falsos cuando era CEO de la segunda aseguradora de salud en EE.UU. Tras renunciar Donalson, se supo que firma había subestimado gastos por US$ 90 millones. “Es un CEO que sólo piensa en otros CEO, nunca en accionistas, inversores ni público”, opina Herbert Denton, de Providence Capital y jefe del grupo disidente que provocó la caída de Donaldson en Aetna.

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