Rusia parece preparada para la crisis petrolera

Con enormes reservas, podría aguantar precios entre US$ 25 a US$ 30 durante seis a diez años.

Igor Sechin, presidente de la más grande compañía petrolera de Rusia y amigo íntimo de Vladimir Putin, fue el arquitecto de la decisión de Moscú la semana pasada de retirarse del bloque OPEP+ y terminar el pacto con Arabia saudita de limitar la producción de crudo que a su vez provocó una guerra de precios y el consiguiente desplome.

El temor de una nueva pelea por cuotas de mercado con la posibilidad de devastar a los competidores en Estados Unidos aterrorizó a los inversores, que decidieron desprenderse de las acciones de las compañías norteamericanas de shale en una brutal venta el lunes por la mañana.

 

El Kremlin, en cambio, permaneció calmo. Con 570.000 millones en reservas extranjeras, una tasa de cambio flotante y una economía que depende mucho menos que hace unos años del capital extranjero y de las importaciones, Rusia cree que puede soportar la mayor caída de los precios del petróleo desde 1991 durante más tiempo que rivales como Arabia saudita y Estados Unidos.

 

Los productores norteamericanos de shale, que dependen de los precios altos y de la buena voluntad de los inversores para financiar un modelo de negocios que necesita gastos constantes, fueron los principales beneficiados de la cooperación de rusia con la OPSP durante los últimos cuatro años.

 

Desde 2016, cuando Rusia comenzó a negociar cortes de producción con Rayad, la producción norteamericana creció hasta llegar a 4,5 millones de barriles diarios, robándole a Rusia y a Arabia Saudita cuota de mercado global. En febrero de este año la porción norteamericana en el mercado mundial había crecido 4%. La porción combinada de Rusia y Arabia saudita había caído 3%.

 

Cuando el Kremlin decidió rechazar el pedido de los sauditas de prolongar y profundizar los cortes a la producción su principal objetivo era revertir ese cambio. La respuesta de Arabia saudita derrumbó los precios más de lo que debió haber supuesto Moscú, pero parece que está preparada para una crisis.

 

Usando sus reservas Rusia podría aguantar precios entre US$ 25 a US$ 30 durante seis a diez años, dijo el lunes el ministro de finanzas, calculando que si los precios promedian US$ 27 el barril van a necesitar un apoyo presupuestario de US$ 20.000 millones anuales.

 

Por el contrario, el sector shale norteamericano ya estaba en dificultades con enormes deudas antes del colapso de esta semana

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