Precios mayoristas: la mayor alza en 15 años asusta a Wall St

El índice de precios mayoristas –mal llamado “de productores”- saltó 1,9% en septiembre. Al parecer, varios factores se combinaron para surtir ese efecto, que alarma a la bolsa y sostiene la polìtica de ajustes de la Reserva Federal.

19 octubre, 2005

Esa estadística frustró una campaña de medios especializados anglosajones, basada en un dato falso (disidencias en el directorio de la RF), para crear la impresión de que se suspenderían los periódicos ajustes de tasas básicas. Ahora, eso es impensable, aunque la cifra de septiembre “sólo” refleje las alzas de crudos, combustibles y petroquímicos, a su vez originados en los huracanas Catalina y Rita. Pero también han subido el acero y los plásticos, ligados a insumos de origen petrolero.

Por otra parte, la diferencia entre ese 1,9% -en agosto era 0,6%- y los pronósticos en el mercado (promediaban 0,8%) volvió a poner en ridículo a los gurúes que solventan Bloomberg’s y Reuters. Siguiendo un ritual impuesto por Alan Greenspan, el departamento de Trabajo también publica el “índice pelado”, es decir sin combustibles ni alimentos. Esta ficción, hoy también de moda en Argentina, marca +0,3%.

Amén de los números, las políticas de varias empresas grandes acentúan las tendencias hacia arriba. En efecto, gigantes como General Electric o Procter & Gamble han empezado a elevar precios, para cubrirse de actuales y eventuales alzas de insumos. Esto pesará en la próxima reunión del comnité monetario (RF), prevista para el martes 1º de noviembre, y tal vez lleve a prolongar los ajustes durante todo el primer semestre.

Un día antes de conocerse el indicador mayorista, dos firmas de valores y una banca de inversión coincidían en sombrìos pronósticos. Por un lado, proyectan entre 5 y 6% la tasa anual de inflación minorista en 2006. Por el otro, vislumbran “claros riesgos en mediano plazo”.

Esa estadística frustró una campaña de medios especializados anglosajones, basada en un dato falso (disidencias en el directorio de la RF), para crear la impresión de que se suspenderían los periódicos ajustes de tasas básicas. Ahora, eso es impensable, aunque la cifra de septiembre “sólo” refleje las alzas de crudos, combustibles y petroquímicos, a su vez originados en los huracanas Catalina y Rita. Pero también han subido el acero y los plásticos, ligados a insumos de origen petrolero.

Por otra parte, la diferencia entre ese 1,9% -en agosto era 0,6%- y los pronósticos en el mercado (promediaban 0,8%) volvió a poner en ridículo a los gurúes que solventan Bloomberg’s y Reuters. Siguiendo un ritual impuesto por Alan Greenspan, el departamento de Trabajo también publica el “índice pelado”, es decir sin combustibles ni alimentos. Esta ficción, hoy también de moda en Argentina, marca +0,3%.

Amén de los números, las políticas de varias empresas grandes acentúan las tendencias hacia arriba. En efecto, gigantes como General Electric o Procter & Gamble han empezado a elevar precios, para cubrirse de actuales y eventuales alzas de insumos. Esto pesará en la próxima reunión del comnité monetario (RF), prevista para el martes 1º de noviembre, y tal vez lleve a prolongar los ajustes durante todo el primer semestre.

Un día antes de conocerse el indicador mayorista, dos firmas de valores y una banca de inversión coincidían en sombrìos pronósticos. Por un lado, proyectan entre 5 y 6% la tasa anual de inflación minorista en 2006. Por el otro, vislumbran “claros riesgos en mediano plazo”.

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