OPEP: cuatro años de éxito e incógnitas en 2004

Desde 2000 hasta 2003, “la Organización de Países Exportadores de Petróleo ha dejado atrás la imagen de indisciplina. En realidad, ha mantenidos estabilidad de precios medios, más allá de vaivenes políticos y económicos”.

Asi señala el “Financial Times”, subrayando que el valor promedio estimado por la propia OPEP para su canasta de crudos en 2000-3 oscila alrededor de US$ 25,75 el barril. Vale decir, casi a mitad de camino entre la cota mínima (22) y la máxima (28). El analista se pregunta, ahora, si la estabilidad durará este año y redondeará el quinquenio.

Ciertas mejoras en la economía mundial y la debilidad del dólar –más esto que aquéllas- auguran un buen 2004 en cuanto a demanda. Una ola de pronósticos positivos, especialmente norteamericanos, apunta en esa dirección. Pero el factor clave en materia petrolera es de otro tipo: la contracción del dólar hace que los precios nominales (expresados en la divisa referencial) hayan cedido entre 10 y 20% si se los pasa a euros, francos suizos, libras o yenes.

Pero, como las cotizaciones de crudos han aumentado durante el bienio 2002-3, algunas categorías –por ejemplo, el Brent nórdico- virtualmente no se han movido en otras monedas. Ese tipo se fija en dólares y euros.

China, segundo consumidor mundial de hidrocarburos, influye en forma decisiva sobre la estructura de la demanda. Si bien su economía probablemente pierda impulso el próximo semestre –detalle que los “gurúes del culto chino” prefieren soslayar-, empieza 2004 con notable ritmo expansivo. Otro componente interesante es que, merced al dólar barato, 2003 marcó una notable alza en las importaciones norteamericanas, que cerraron el año en diez millones de barriles diarios.

A su vez, la mayor demanda interna bastó para absorber ese aumento sin elevar mucho las existencias. Por el contrario, a éstas les cuesta mantenerse por encima de los niveles registrados en 2001-2, los más bajos en 25 años. Según Barclay’s Capital (Londres), el repunte importador “representa una vuelta a tendencias de largo plazo, temporariamente contenidas.

Con uno de los dos máximos consumidores del globo en crecimiento (China) y el otro en repunte (EE.UU.), el mercado irá compensando los cuatro factores restrictivos de 2003: los problemas venezolanos, la guerra iraquí, la crisis en Nigeria y la clausura de plantas nucleares en Japón. Naturalmente, es imposible predecir transtorno en la oferta petrolera, pero sería muy difícil que 2004 repitiese la seguidilla del año anterior.

La demanda, pues, se reactiva. Al menos según los panglosianos del periódico inglés, “el petróleo se diferencia de los metales básicos en que su oferta no está expuesta a limitaciones. De esta manera, el crecimiento de países ajenos a la OPEP (Rusia, en especial) debiera neutralizar el aumento en la demanda internacional. Por ende, también quedará compensada la decadencia de yacimientos maduros (mar del Norte, EE.UU.)”.

Para este año, quizá el mayor problema para la OPEP sea la contracción de demanda en el hemisferio septentrional, durante el segundo trimestre (primavera). Eso puede dificultarle defender el espectro US$ 22/29 por barril en su canasta. Excluyendo Irak y recordando que el terremoto de Bam no afectó áreas vitales en Irán, hay una diferencia entre la proyección de demanda media anual (25.700.000 b/d) y la de abril-junio (24.500.000).

En este punto, surgen divergencias. Mientras la Agencia Internacional de Energía estima 23.400.000 b/d para el II trimestre, EE.UU. (departamento de Energía e Hidrocarburos) espera 25.100.000; muy cerca de las expectativas de la OPEP para todo 2004.

Sea como fuere, la entidad está perdiendo mercados y esto quizá la induzca a reducir cuotas en febrero. Pero, por otra parte, Venezuela sigue 600.000 b/b bajo su cuota, en tanto Nigeria y Argelia presionan para subir las suyas y absorber su aumento de capacidad productiva.

Similar perfil ofrece Saudiarabia, que se halla hoy 540.000 b/d sobre su cuota (7,96 millones) para cubrir el hueco iraquí. Por tanto, Riyadh pretende recobrar la cuota de 2002, alrededor de ocho millones de barriles diarios. Sin el optimismo irrestricto del FT, BC desliza una advertencia para la segunda mitad del año, previendo que “aflojen la demanda china y la estadounidense”.

Asi señala el “Financial Times”, subrayando que el valor promedio estimado por la propia OPEP para su canasta de crudos en 2000-3 oscila alrededor de US$ 25,75 el barril. Vale decir, casi a mitad de camino entre la cota mínima (22) y la máxima (28). El analista se pregunta, ahora, si la estabilidad durará este año y redondeará el quinquenio.

Ciertas mejoras en la economía mundial y la debilidad del dólar –más esto que aquéllas- auguran un buen 2004 en cuanto a demanda. Una ola de pronósticos positivos, especialmente norteamericanos, apunta en esa dirección. Pero el factor clave en materia petrolera es de otro tipo: la contracción del dólar hace que los precios nominales (expresados en la divisa referencial) hayan cedido entre 10 y 20% si se los pasa a euros, francos suizos, libras o yenes.

Pero, como las cotizaciones de crudos han aumentado durante el bienio 2002-3, algunas categorías –por ejemplo, el Brent nórdico- virtualmente no se han movido en otras monedas. Ese tipo se fija en dólares y euros.

China, segundo consumidor mundial de hidrocarburos, influye en forma decisiva sobre la estructura de la demanda. Si bien su economía probablemente pierda impulso el próximo semestre –detalle que los “gurúes del culto chino” prefieren soslayar-, empieza 2004 con notable ritmo expansivo. Otro componente interesante es que, merced al dólar barato, 2003 marcó una notable alza en las importaciones norteamericanas, que cerraron el año en diez millones de barriles diarios.

A su vez, la mayor demanda interna bastó para absorber ese aumento sin elevar mucho las existencias. Por el contrario, a éstas les cuesta mantenerse por encima de los niveles registrados en 2001-2, los más bajos en 25 años. Según Barclay’s Capital (Londres), el repunte importador “representa una vuelta a tendencias de largo plazo, temporariamente contenidas.

Con uno de los dos máximos consumidores del globo en crecimiento (China) y el otro en repunte (EE.UU.), el mercado irá compensando los cuatro factores restrictivos de 2003: los problemas venezolanos, la guerra iraquí, la crisis en Nigeria y la clausura de plantas nucleares en Japón. Naturalmente, es imposible predecir transtorno en la oferta petrolera, pero sería muy difícil que 2004 repitiese la seguidilla del año anterior.

La demanda, pues, se reactiva. Al menos según los panglosianos del periódico inglés, “el petróleo se diferencia de los metales básicos en que su oferta no está expuesta a limitaciones. De esta manera, el crecimiento de países ajenos a la OPEP (Rusia, en especial) debiera neutralizar el aumento en la demanda internacional. Por ende, también quedará compensada la decadencia de yacimientos maduros (mar del Norte, EE.UU.)”.

Para este año, quizá el mayor problema para la OPEP sea la contracción de demanda en el hemisferio septentrional, durante el segundo trimestre (primavera). Eso puede dificultarle defender el espectro US$ 22/29 por barril en su canasta. Excluyendo Irak y recordando que el terremoto de Bam no afectó áreas vitales en Irán, hay una diferencia entre la proyección de demanda media anual (25.700.000 b/d) y la de abril-junio (24.500.000).

En este punto, surgen divergencias. Mientras la Agencia Internacional de Energía estima 23.400.000 b/d para el II trimestre, EE.UU. (departamento de Energía e Hidrocarburos) espera 25.100.000; muy cerca de las expectativas de la OPEP para todo 2004.

Sea como fuere, la entidad está perdiendo mercados y esto quizá la induzca a reducir cuotas en febrero. Pero, por otra parte, Venezuela sigue 600.000 b/b bajo su cuota, en tanto Nigeria y Argelia presionan para subir las suyas y absorber su aumento de capacidad productiva.

Similar perfil ofrece Saudiarabia, que se halla hoy 540.000 b/d sobre su cuota (7,96 millones) para cubrir el hueco iraquí. Por tanto, Riyadh pretende recobrar la cuota de 2002, alrededor de ocho millones de barriles diarios. Sin el optimismo irrestricto del FT, BC desliza una advertencia para la segunda mitad del año, previendo que “aflojen la demanda china y la estadounidense”.

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