Ofensiva holandoespañola sobre la gran banca italiana

ABN Amro se lanza sobre AntonVeneta. Banco Bilbao Vizcaya Argentaria lo hace sobre Banca Nazionale del Lavoro. Los métodos s hacen sospechar una operación concertada y Banca d’Italia no sabe cómo reaccionar.

20 marzo, 2005

El propio banco central italiano ha confirmado que ambas entidades dejaron de lado vacilaciones y comunicaron al emisor sus intenciones. En España y Holanda, las respectivas comisiones de valores fueron informadas horas antes que los bancos centrales. Por el contrario, en Italia la Commissione nazionale per società e borse (Consob) lo supo después.r>

Las dos ofertas, presumiblemente hostiles, son desafíos a Antonio Fazio, el poderoso jefe de Banca d’Italia (central) y su dogma pro “italianeidad del sistema financiero”. También son señales al resto de la banca privada local: españoles y holandeses aprovechan tormentosos disensos entre accionistas y cúpulas de BNL y AV.

Pero la parte “política” no termina ahí. Días antes de apuntar a AV, ABN Amro había roto unilateralmente negociaciones de fusión con Banca Popolare di Lodi (BPL). Todas estas movidas se relacionan con dos factores convergentes: (a) la reciente reforma del régimen de banca y ahorro –refirma facultades del banco central, contra pretensiones del actual gobierno-, (b) holandeses, españoles (y otros) necesitan controlar fuertes bancos italianos para una próxima “guerra europea” de fusiones y adquisiciones.

Este martes, la junta directiva de ABN Amro definirá monto y otras condiciones de la oferta por AntonVeneta. Días más tarde (del 28 al 1 de abril), BBVA hará lo mismo. En su caso, se sabe ya que el segundo banco ibérico aspira a 100% del sexto banco itálico –donde ya controla 14,75%- , a razón de cinco acciones del adquirido por cada una del adquirente (el precio de ésta se fijaría en € 2,52).

Por otro ángulo, se abrieron el viernes tratativas entre Banca Popolare Verona-Novara (BPVN) y siete grupos inmobiliarios, que buscan elevar a 24% su participación en ese paquete. Ahí pesa el apoyo de Fazio, preocupado por el súbito avance de entidades extranjeras –pero de la Eurozona- sobre el negocio financiero italiano.

Su actual vulnerabilidad ante F&A deriva, en buena medida, del desprestigio causado por las relaciones entre importantes bancos locales y escándalos como Parmalat, Cirio o Finmatica. También los ha deteriorado la venta engañosa de bonos argentinos a ahorristas e inversores desprevenidos (especie muy difundida en la península desde principios del siglo XX).

Sea como fuerte, BBVA, ABN Amro y Banco Santander Central Hispano (BSCH, el mayor de su país y socio de SanPaolo-IMI, un gigante ausonio) venían planteando a la autoridad reguladora propuestas para ingresar con todo al sector financiero. Inclusive emplearon su poder de cabildeo ante la nueva Comisión Europea, y manifiestamente pro sector privado. Lograron que el comisionado para el mercado interno, Charles McCreevy, intercediera por ellos ante Fazio.

Una vez oficializadas las propuestas, la Consob tendrá treinta días para definirse y Banca d’Italia sesenta en los casos ABN Amro-AV y BBVA-BNL. La suerte de ambos intentos dependerá asimismo de factores políticos, como lo muestra la intervención en el debate del senador Luigi Grillo –casi vocero de las autoridades supervisoras-, calificando de “flagrante descortesía de BBVA informar públicamente sobre un trámite todavía pendiente”. Para otros dos legisladores oficialistas, Riccardo Pedrizzi e Ivo Tarolli, “esa acción debiera invalidar la oferta española”.

Más cautos, los holandeses no incurrieron en el apresuramiento ibérico, explicable quizá por la diferencia de estilos. Rijkman Groenink, CEO de ABN Amro, es un hombre que maneja sin ostentaciones una entidad con más de 3.700 filiales en sesenta países, 110.000 empleados, activos por € 560.000 millones y utilidades por 3.100 millones (balance 2003).

Totalmente opuesto es el carácter de Francisco González, presidente de un grupo que tiene 84.000 empleados y 35 millones de clientes en 32 países. A fines de 2004, las ganancias netas alcanzaban € 2.800 millones.

En Argentina, la suerte de la oferta BBVA tendrá más repercusiones que la de ABN Amro, porque la filial local de BNL es centro de una puja iniciada tras la venta a Banco Hipotecario (gestionado por IRSA, un fondo financiero), resuelta desde Italia. Esta operación está demorada desde febrero por la oposición del gobierno, que tiene aún más de 60% del paquete.

También influye la movida de Francisco Macri, interesado en 5% del futuro paquete. Según observadores italianos, es probable que Roberto Lavagna haya sido informado de la propuesta BBVA por BNL ya durante su reciente visita a Italia y que Macri se enterase por sus aceitados contactos romanos.

Cabe recordar que, hace un mes, algún medio trajo a colación la poco diáfana caída del Banco de Italia y Río de la Plata. Inclusive, mentó el octogenario ombú que estaba en Florida y Diagonal norte, transplantado a la azotea del BNL sin que la intendencia moviera un dedo. El árbol se secó, naturalmente.

El propio banco central italiano ha confirmado que ambas entidades dejaron de lado vacilaciones y comunicaron al emisor sus intenciones. En España y Holanda, las respectivas comisiones de valores fueron informadas horas antes que los bancos centrales. Por el contrario, en Italia la Commissione nazionale per società e borse (Consob) lo supo después.r>

Las dos ofertas, presumiblemente hostiles, son desafíos a Antonio Fazio, el poderoso jefe de Banca d’Italia (central) y su dogma pro “italianeidad del sistema financiero”. También son señales al resto de la banca privada local: españoles y holandeses aprovechan tormentosos disensos entre accionistas y cúpulas de BNL y AV.

Pero la parte “política” no termina ahí. Días antes de apuntar a AV, ABN Amro había roto unilateralmente negociaciones de fusión con Banca Popolare di Lodi (BPL). Todas estas movidas se relacionan con dos factores convergentes: (a) la reciente reforma del régimen de banca y ahorro –refirma facultades del banco central, contra pretensiones del actual gobierno-, (b) holandeses, españoles (y otros) necesitan controlar fuertes bancos italianos para una próxima “guerra europea” de fusiones y adquisiciones.

Este martes, la junta directiva de ABN Amro definirá monto y otras condiciones de la oferta por AntonVeneta. Días más tarde (del 28 al 1 de abril), BBVA hará lo mismo. En su caso, se sabe ya que el segundo banco ibérico aspira a 100% del sexto banco itálico –donde ya controla 14,75%- , a razón de cinco acciones del adquirido por cada una del adquirente (el precio de ésta se fijaría en € 2,52).

Por otro ángulo, se abrieron el viernes tratativas entre Banca Popolare Verona-Novara (BPVN) y siete grupos inmobiliarios, que buscan elevar a 24% su participación en ese paquete. Ahí pesa el apoyo de Fazio, preocupado por el súbito avance de entidades extranjeras –pero de la Eurozona- sobre el negocio financiero italiano.

Su actual vulnerabilidad ante F&A deriva, en buena medida, del desprestigio causado por las relaciones entre importantes bancos locales y escándalos como Parmalat, Cirio o Finmatica. También los ha deteriorado la venta engañosa de bonos argentinos a ahorristas e inversores desprevenidos (especie muy difundida en la península desde principios del siglo XX).

Sea como fuerte, BBVA, ABN Amro y Banco Santander Central Hispano (BSCH, el mayor de su país y socio de SanPaolo-IMI, un gigante ausonio) venían planteando a la autoridad reguladora propuestas para ingresar con todo al sector financiero. Inclusive emplearon su poder de cabildeo ante la nueva Comisión Europea, y manifiestamente pro sector privado. Lograron que el comisionado para el mercado interno, Charles McCreevy, intercediera por ellos ante Fazio.

Una vez oficializadas las propuestas, la Consob tendrá treinta días para definirse y Banca d’Italia sesenta en los casos ABN Amro-AV y BBVA-BNL. La suerte de ambos intentos dependerá asimismo de factores políticos, como lo muestra la intervención en el debate del senador Luigi Grillo –casi vocero de las autoridades supervisoras-, calificando de “flagrante descortesía de BBVA informar públicamente sobre un trámite todavía pendiente”. Para otros dos legisladores oficialistas, Riccardo Pedrizzi e Ivo Tarolli, “esa acción debiera invalidar la oferta española”.

Más cautos, los holandeses no incurrieron en el apresuramiento ibérico, explicable quizá por la diferencia de estilos. Rijkman Groenink, CEO de ABN Amro, es un hombre que maneja sin ostentaciones una entidad con más de 3.700 filiales en sesenta países, 110.000 empleados, activos por € 560.000 millones y utilidades por 3.100 millones (balance 2003).

Totalmente opuesto es el carácter de Francisco González, presidente de un grupo que tiene 84.000 empleados y 35 millones de clientes en 32 países. A fines de 2004, las ganancias netas alcanzaban € 2.800 millones.

En Argentina, la suerte de la oferta BBVA tendrá más repercusiones que la de ABN Amro, porque la filial local de BNL es centro de una puja iniciada tras la venta a Banco Hipotecario (gestionado por IRSA, un fondo financiero), resuelta desde Italia. Esta operación está demorada desde febrero por la oposición del gobierno, que tiene aún más de 60% del paquete.

También influye la movida de Francisco Macri, interesado en 5% del futuro paquete. Según observadores italianos, es probable que Roberto Lavagna haya sido informado de la propuesta BBVA por BNL ya durante su reciente visita a Italia y que Macri se enterase por sus aceitados contactos romanos.

Cabe recordar que, hace un mes, algún medio trajo a colación la poco diáfana caída del Banco de Italia y Río de la Plata. Inclusive, mentó el octogenario ombú que estaba en Florida y Diagonal norte, transplantado a la azotea del BNL sin que la intendencia moviera un dedo. El árbol se secó, naturalmente.

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