Mientras EE.UU., la UE y la OMC pelean, falta acero en el mundo

La OMC declaró “ilegales” los aranceles a la importación de aceros. La entidad exige a EE.UU. suspender barreras proteccionistas, en plena campaña pro reelección de George W.Bush. Pero resulta que falta acero en el mundo...

12 noviembre, 2003

Si Washington acata el veredicto de la OMC, tendrá serios problemas con los poderosos sindicatos siderometalúrgicos. Este sector es tradicionalmente proteccionista, porque sabe que la competencia exterior eliminaría puestos laborales. Además, algunos dirigentes han aportado al fondo de campaña pro Bush.

Este aspecto lleva a uno de los tres grupos empresarios que más han contribuido: las siderúrgicas (a cambio de los aranceles ahora declarados ilegales). Los otros dos grupos son (a) compañías beneficiadas por contratos en Irak –cuyo gestor es el vicepresidente Richard Cheney- y (b) firmas bursátiles.

Si, como se supone en Nueva York, la Casa Blanca no acata a la OMC, la Unión Europea impondrá gravámenes de hasta 30% “ad valorem” sobre más de US$ 2.000 millones mensuales en importaciones desde EE.UU. Al mismo tiempo, Japón, China, Brasil y otros adoptarán medidas similares.

Semejante cadena de efectos, que no excluye aliados de guerra (Gran Bretaña, España, Italia), puede perjudicar la “apertura” de Washington a la OTAN, Naciones Unidas y varios países europeos. Se trata, en este caso, de proponer una nueva política para Irak y, además, asistir a Saudiarabia en la lucha contra al Qa’eda y los Takfir. Dos sectas terroristas –de origen local- empeñadas en derribar al régimen que gobierna una de los principales exportadores de petróleo.

En medio de las hostilidades, una consultora norteamericana –World Steel Dynamics- reveló que la creciente demanda siderúrgica generará escasez y altos precios globales en 2004. Factor clave: el consumo chino.

Las probabilidades son 85 contra quince, sostiene el informe. En verdad, precios y rentabilidad vienen subiendo desde hace casi un año. Los ingresos brutos, para las 35 siderúrgicas principales, pueden aumentar 10% en 2003, respecto de 2002.

Este fenómeno no tiene poco que ver con el proteccionismo norteamericano, aunque sí con la ola de fusiones. Al ser de mayor tamaño, ahora las empresas tienen más poder negociador; como demuestra Arcelor (Luxemburgo), una alianza de tres siderúrgicas europeas, hoy la mayor del mundo en lo suyo.

Naturalmente, los aranceles aplicados por Washington (hasta 30%) aceleran la tendencia. Pero, al mismo tiempo, hacen subir los precios mundiales a mayor ritmo que la producción. Mientras tanto, en 2004 China representará 31% del consumo global (936 millones de toneladas), contra 22% en 2001.

Si Washington acata el veredicto de la OMC, tendrá serios problemas con los poderosos sindicatos siderometalúrgicos. Este sector es tradicionalmente proteccionista, porque sabe que la competencia exterior eliminaría puestos laborales. Además, algunos dirigentes han aportado al fondo de campaña pro Bush.

Este aspecto lleva a uno de los tres grupos empresarios que más han contribuido: las siderúrgicas (a cambio de los aranceles ahora declarados ilegales). Los otros dos grupos son (a) compañías beneficiadas por contratos en Irak –cuyo gestor es el vicepresidente Richard Cheney- y (b) firmas bursátiles.

Si, como se supone en Nueva York, la Casa Blanca no acata a la OMC, la Unión Europea impondrá gravámenes de hasta 30% “ad valorem” sobre más de US$ 2.000 millones mensuales en importaciones desde EE.UU. Al mismo tiempo, Japón, China, Brasil y otros adoptarán medidas similares.

Semejante cadena de efectos, que no excluye aliados de guerra (Gran Bretaña, España, Italia), puede perjudicar la “apertura” de Washington a la OTAN, Naciones Unidas y varios países europeos. Se trata, en este caso, de proponer una nueva política para Irak y, además, asistir a Saudiarabia en la lucha contra al Qa’eda y los Takfir. Dos sectas terroristas –de origen local- empeñadas en derribar al régimen que gobierna una de los principales exportadores de petróleo.

En medio de las hostilidades, una consultora norteamericana –World Steel Dynamics- reveló que la creciente demanda siderúrgica generará escasez y altos precios globales en 2004. Factor clave: el consumo chino.

Las probabilidades son 85 contra quince, sostiene el informe. En verdad, precios y rentabilidad vienen subiendo desde hace casi un año. Los ingresos brutos, para las 35 siderúrgicas principales, pueden aumentar 10% en 2003, respecto de 2002.

Este fenómeno no tiene poco que ver con el proteccionismo norteamericano, aunque sí con la ola de fusiones. Al ser de mayor tamaño, ahora las empresas tienen más poder negociador; como demuestra Arcelor (Luxemburgo), una alianza de tres siderúrgicas europeas, hoy la mayor del mundo en lo suyo.

Naturalmente, los aranceles aplicados por Washington (hasta 30%) aceleran la tendencia. Pero, al mismo tiempo, hacen subir los precios mundiales a mayor ritmo que la producción. Mientras tanto, en 2004 China representará 31% del consumo global (936 millones de toneladas), contra 22% en 2001.

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