Mercados: 2007 puede ser un año bastante volátil

Tras nuevos récords, especialmente en Wall Street, la inestabilidad regresa a títulos, divisas, tasas y materias primas. Según analistas londinenses, esto tal vez llegue a fin de año, pese al optimismo del Fondo Monetario Internacional.

Por de pronto, a principios de este mes, el euro alcanzó US$ 1,344, el máximo en dos años, y el dólar un piso de € 0,744. Casi al mismo tiempo, los crudos pasaban de US$ 67,25 (Nueva York) y 68,70 (Londres), no sólo debido a la crisis Irán-Gran Bretaña. De hecho, ya liberados los marineros, el petróleo seguía entre US$ 64,75 y 67,75.

La escasa volatilidad notada entre fines de 2006 e inicios de 2007 ni siquiera alcanzó a terminar enero. Por otra parte, desde marzo el banco central japonés profundiza su obstinada intervención cambiaria, para evitar que el dólar ceda a menos de 117 yenes (estuvo un momento a 115,50). Sin embargo, el enorme diferencial entre tipos básicos (5,25% anual en Estados Unidos o 3,7% en al Eurozona contra apenas 0,4% en el Sol naciente), trasunta un dólar más cerca de 80 yenes que del nivel actual.

Por supuesto, pesae en la economía norteamericana una inquietante gama de factores negativos. Entre ellos, la crisis de hipotecas usurarias (delicadamente aludidas como “préstamos predatorios), las dos olas vendedores de acciones chinas y la creciente debilidad política de George W.Bush, derivada de los fracasos militares en Irak y Afganistán.

Un síntoma especulativo, el índice de volatilidad compilado por el Chicago board of trade (CBOT) para sus opciones –derivados- finalizó el primer trimestre 26 púntos sobre fin de 2006. Otro signo, la paridad dólar/yen, mostraba en marzo una volatilidad superior a 40%.

Por de pronto, a principios de este mes, el euro alcanzó US$ 1,344, el máximo en dos años, y el dólar un piso de € 0,744. Casi al mismo tiempo, los crudos pasaban de US$ 67,25 (Nueva York) y 68,70 (Londres), no sólo debido a la crisis Irán-Gran Bretaña. De hecho, ya liberados los marineros, el petróleo seguía entre US$ 64,75 y 67,75.

La escasa volatilidad notada entre fines de 2006 e inicios de 2007 ni siquiera alcanzó a terminar enero. Por otra parte, desde marzo el banco central japonés profundiza su obstinada intervención cambiaria, para evitar que el dólar ceda a menos de 117 yenes (estuvo un momento a 115,50). Sin embargo, el enorme diferencial entre tipos básicos (5,25% anual en Estados Unidos o 3,7% en al Eurozona contra apenas 0,4% en el Sol naciente), trasunta un dólar más cerca de 80 yenes que del nivel actual.

Por supuesto, pesae en la economía norteamericana una inquietante gama de factores negativos. Entre ellos, la crisis de hipotecas usurarias (delicadamente aludidas como “préstamos predatorios), las dos olas vendedores de acciones chinas y la creciente debilidad política de George W.Bush, derivada de los fracasos militares en Irak y Afganistán.

Un síntoma especulativo, el índice de volatilidad compilado por el Chicago board of trade (CBOT) para sus opciones –derivados- finalizó el primer trimestre 26 púntos sobre fin de 2006. Otro signo, la paridad dólar/yen, mostraba en marzo una volatilidad superior a 40%.

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