Malas hipotecas: acumulaban US$ 100.000 millones a fines de 2007

Bancas seducidas por vehículos e instrumentos especulativos comienzan a pagar el precio. Por ejemplo, Merrill Lynch, Citigroup y sus desastrosos balances del IV trimestre. Pero quizá sea apenas la punta de un témpano de cuatro billones.

La situación de ML es ya un clásico en la materia. Las depreciaciones dispuesta en ese estado financieros incluyen US$ 9.900 millones en obligaciones de deuda colaterizadas (ODC), 3.100 millones en pasivos contra aseguradoras de bonos, 1.600 millones en hipotecas de baja calidad y 2.130 millones en cargas menores. Un total de US$ 16.730 millones.

Son los mayores quebrantos en 94 años de existencia y. Agregado a otros casos líderes, hacen US$ 100.000 millones sólo en malas hipotecas en territorio estadounidense. Una de las consecuencias es que intermediarios habituados a 25/30% de retorno anual sobre capital deberán resignarse, en el futuro, a 15/20% en años buenos y menos de 10% en los malos.

A criterio de economistas serios, el colapso de la burbuja inmobiliaria y la consiguiente crisis de liquidez “compitan en intensidad con derrumbes anteriores”, sostiene Lawrence White (universidad de Nueva York). Por ejemplo, “la crisis en ahorro y préstamo para la vivienda, en los años 80 y 90”.

Si bien ésta involucró US$ 170.000 millones y la explosión de la burbuja puntocom quemó dos billones en 2000/2, ésta involucraba activos virtuales y empresas sin libros contables. “La doble crisis actual –explica el analista- es apenas la punta de un témpano que podría eliminar activos por entre cuatro y cinco billones”.

La situación de ML es ya un clásico en la materia. Las depreciaciones dispuesta en ese estado financieros incluyen US$ 9.900 millones en obligaciones de deuda colaterizadas (ODC), 3.100 millones en pasivos contra aseguradoras de bonos, 1.600 millones en hipotecas de baja calidad y 2.130 millones en cargas menores. Un total de US$ 16.730 millones.

Son los mayores quebrantos en 94 años de existencia y. Agregado a otros casos líderes, hacen US$ 100.000 millones sólo en malas hipotecas en territorio estadounidense. Una de las consecuencias es que intermediarios habituados a 25/30% de retorno anual sobre capital deberán resignarse, en el futuro, a 15/20% en años buenos y menos de 10% en los malos.

A criterio de economistas serios, el colapso de la burbuja inmobiliaria y la consiguiente crisis de liquidez “compitan en intensidad con derrumbes anteriores”, sostiene Lawrence White (universidad de Nueva York). Por ejemplo, “la crisis en ahorro y préstamo para la vivienda, en los años 80 y 90”.

Si bien ésta involucró US$ 170.000 millones y la explosión de la burbuja puntocom quemó dos billones en 2000/2, ésta involucraba activos virtuales y empresas sin libros contables. “La doble crisis actual –explica el analista- es apenas la punta de un témpano que podría eliminar activos por entre cuatro y cinco billones”.

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