Las firmas norteamericanas siguen lavando ganancias afuera

Las nuevas facilidades tributarias para reingresar utilidades harán que la farmoquímica ingrese US$ 75.000 millones pagando 5% en lugar de 33%. Pero el resto de los sectores probablemente siga lavando ganancias afuera.

26 mayo, 2005

De 1999 a 2004, las multinacionales residentes en Estados Unidos aumentaron 73% la realización de utilidades en el exterior. Sobre todo, en países sin impuestos o con tasas exiguas. Así revela una investigación actualizada semanas atrás.

Se trata de un estudio que publica el boletín profesional “Tax Notes”. Sólo en 2004, las compañías estadounidenses liquidaron US$ 155.000 millones de utilidades en dieciocho plazas extraterritoriales (refugios “off shore”) con escasa imposición. Seis años antes, la cifra era de “sólo” US$ 88.000 millones.

Los datos provienen del departamento federal de Comercio. Ese 73% de alza contrasta con 25% de aumento registrado por las ganancias realmente obtenidas en el exterior por esas mismas empresas, durante ese período. De acuerdo con una estimación de igual fuente, las firmas norteamericanas realizaron en “off-shores” 20% de sus utilidades globales en dólares en 2004, contra 10% en 1999.

Luxemburgo es un ejemplo extremo: la proporción de ganancias totales liquidada ahí pasó de 1% (1999) a 4,8% en 2004. En las Bermudas, el aumento fue de uno a 3%, en Irlanda a 2,05% y en Singapur a 1,74%. Al revés, las empresas alemanas bajaron de 1% a 0,44% y las británicas de 1 a 0,65%, también en el sexenio 1999-2004.

Sólo en las Bermudas, archipiélago formalmente británico pero, en realidad, de propiedad privada, las empresas estadounidenses liquidaron US$ 26.200 millones en utilidades en 2004. Muchas firmas tratan de pagar menos impuestos estableciendo subsidiarias externas, que permiten realizar ganancias en sitios de baja carga impositiva. Este tipo de maniobras llegó a extremos tan escandalosos como los cientos de sociedades fantasmas inventadas por Andrew Fastow cuando era director financiero de Enron.

En general, 60% de las utilidades del sector privado norteamericano se toma o realiza en jurisdicciones libres de impuestos o con tasas exiguas. Esto transtorna el sistema de tributación en EE.UU., pues muchas subsidiarias de grupos locales liquidan el grueso de sus negocios fuera de territorio nacional. La clave reside en venbtajas y concesionbes legislativas a los “lobbies” empresarios.

Esas cifras demuestran que el congreso ha estado erosionando facultades y capacidades recaudatorias del Servicio de Impuestos Internos. Han venido sancionándose leyes tributarias y firmando tratados con otros países que fomentan los refugios tributarios. ¿Qué significa eso? Que la carga impositiva va excluyendo a las multinacionales y recayendo en los ciudadanos y las empresas puramente locales.

Bruce Bartlett, un republicano crítico de la política impositiva federal –cuyos artículos influyen en Washington-, señala que esos datos ponen en duda la equidad en el tratamiento de los contribuyentes. “Existen claras transgresiones en la materia y se privilegia a transnacionales o sus subsidiarias”. Pero, a diferencia de otros críticos, Bartlett considera esas inequidades como resultado natural de la globalización y la consiguiente movilidad del capital. Aunque el estudio de “Tax Notes” ponga en evidencia mecanismos para evadir impuestos.

Esta publicación califica a las Bermudas de “ejemplo escandaloso. Carece de impuesto a los réditos y no tiene casi actividad económica, fuera del turismo. Pero lava utilidades por varias veces su producto bruto interno”. Eso incluye las originadas en tráficos ilícitos.

De 1999 a 2004, las multinacionales residentes en Estados Unidos aumentaron 73% la realización de utilidades en el exterior. Sobre todo, en países sin impuestos o con tasas exiguas. Así revela una investigación actualizada semanas atrás.

Se trata de un estudio que publica el boletín profesional “Tax Notes”. Sólo en 2004, las compañías estadounidenses liquidaron US$ 155.000 millones de utilidades en dieciocho plazas extraterritoriales (refugios “off shore”) con escasa imposición. Seis años antes, la cifra era de “sólo” US$ 88.000 millones.

Los datos provienen del departamento federal de Comercio. Ese 73% de alza contrasta con 25% de aumento registrado por las ganancias realmente obtenidas en el exterior por esas mismas empresas, durante ese período. De acuerdo con una estimación de igual fuente, las firmas norteamericanas realizaron en “off-shores” 20% de sus utilidades globales en dólares en 2004, contra 10% en 1999.

Luxemburgo es un ejemplo extremo: la proporción de ganancias totales liquidada ahí pasó de 1% (1999) a 4,8% en 2004. En las Bermudas, el aumento fue de uno a 3%, en Irlanda a 2,05% y en Singapur a 1,74%. Al revés, las empresas alemanas bajaron de 1% a 0,44% y las británicas de 1 a 0,65%, también en el sexenio 1999-2004.

Sólo en las Bermudas, archipiélago formalmente británico pero, en realidad, de propiedad privada, las empresas estadounidenses liquidaron US$ 26.200 millones en utilidades en 2004. Muchas firmas tratan de pagar menos impuestos estableciendo subsidiarias externas, que permiten realizar ganancias en sitios de baja carga impositiva. Este tipo de maniobras llegó a extremos tan escandalosos como los cientos de sociedades fantasmas inventadas por Andrew Fastow cuando era director financiero de Enron.

En general, 60% de las utilidades del sector privado norteamericano se toma o realiza en jurisdicciones libres de impuestos o con tasas exiguas. Esto transtorna el sistema de tributación en EE.UU., pues muchas subsidiarias de grupos locales liquidan el grueso de sus negocios fuera de territorio nacional. La clave reside en venbtajas y concesionbes legislativas a los “lobbies” empresarios.

Esas cifras demuestran que el congreso ha estado erosionando facultades y capacidades recaudatorias del Servicio de Impuestos Internos. Han venido sancionándose leyes tributarias y firmando tratados con otros países que fomentan los refugios tributarios. ¿Qué significa eso? Que la carga impositiva va excluyendo a las multinacionales y recayendo en los ciudadanos y las empresas puramente locales.

Bruce Bartlett, un republicano crítico de la política impositiva federal –cuyos artículos influyen en Washington-, señala que esos datos ponen en duda la equidad en el tratamiento de los contribuyentes. “Existen claras transgresiones en la materia y se privilegia a transnacionales o sus subsidiarias”. Pero, a diferencia de otros críticos, Bartlett considera esas inequidades como resultado natural de la globalización y la consiguiente movilidad del capital. Aunque el estudio de “Tax Notes” ponga en evidencia mecanismos para evadir impuestos.

Esta publicación califica a las Bermudas de “ejemplo escandaloso. Carece de impuesto a los réditos y no tiene casi actividad económica, fuera del turismo. Pero lava utilidades por varias veces su producto bruto interno”. Eso incluye las originadas en tráficos ilícitos.

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