La importación resigna capitalizaciones

Los límites a las importaciones en 2012 afectaron principalmente a los bienes de capital, que son los que reflejan la tasa de inversión, que ronda apenas el 21% del PBI, un riesgo para el futuro económico inmediato.

11 octubre, 2013

La administración del comercio exterior exacerbó en el primer semestre de 2013 la tendencia hacia la pérdida relativa de la inversión en las importaciones y un traccionamiento por parte de las necesidades de la coyuntura, que incluye el desmedido crecimiento de las compras de energía, combustibles y lubricantes pero también mantiene una alta demanda de bienes dirigidos a la atención de la coyuntura inmediata.

 

Las importaciones de bienes de capital explican solo el 16% del total importado (bienes intermedios, el 27%, piezas y partes, 21%, combustibles y lubricantes el 17%, analiza Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), con la firma de su director general, Marcelo Elizondo.

 

Las importaciones argentinas están compuestas en su enorme mayoría por bienes que se integran en procesos productivos en nuestra economía. Por ello, la evolución de las compras desde el exterior es relevante para calificar la evolución de esa economía, destaca el informe.

 

A partir del inicio de la segunda década del siglo XXI (2010), las importaciones argentinas han crecido desde 56.500 -en 2010- hasta 68.500 -en 2012-.

 

En el primer semestre de 2013 las compras desde el exterior alcanzaron 35.960 millones de dólares, lo que implica que si se las compara con las importaciones del primer semestre de 2010 (el primer semestre de la década) se han elevado un 30%.

 

Pero su composición muestra una peligrosa pérdida cualitativa: los bienes de capital (que se dirigen a la inversión) son cada vez menos relevantes ante el crecimiento de piezas y partes, energía y combustibles e insumos.

 

Combustibles a toda marcha

 

Entre el primer semestre de 2010 y el reciente primer semestre del corriente 2013, las importaciones que más han crecido son:

Combustibles; 184%

Productos de fundición, hierro y acero: 67%

Preparaciones alimenticias: 60plástico y sus manufacturas: 39%

Instrumentos de óptica, fotografía y cinematografía: 34%

Vehículos: 33%

Infusiones: 31%

Frutas: 23%

Caucho y sus manufacturas: 22%

Máquinas mecánicas, calderas, reactores: 19%

Productos de industrias químicas: 16%

Químicos orgánicos: 14%

Máquinas y aparatos eléctricos: 13%

Manufacturas de fundición, hierro y acero: 10%

 

Sobresale el enorme crecimiento de las importaciones de combustibles (han crecido 6 veces lo que ha sido el crecimiento del promedio general de las compras desde el exterior en la serie), en primer término, y en segundo lugar, cuando se analiza qué rubros han crecido más que el promedio (o sea que son los que como “drivers” han generado mayor dinámica importadora), se advierte que tienen un movimiento de alzas relevante, además de los combustibles, los productos de fundición, hierro y acero; las preparaciones alimenticias; el plástico y sus manufacturas; los instrumentos de óptica, fotografía y cinematografía; los vehículos y las infusiones.

 

La mayoría de los bienes dirigidos a la inversión de calidad y que se importan en montos significativos, como las máquinas y aparatos mecánicos y eléctricos, sólo han crecido entre el primer semestre de 2010 y el primer semestre de 2013 un 19% y un 13% respectivamente.

 

Se trata de un alza de un 6% y un 4% promedio en cada semestre de cada año, lo cual demuestra el sesgo de las importaciones dirigido hacia la atención de los compromisos de los actores económicos en el corto plazo (consumo, respuesta a través de bienes intermedios de la producción inmediata, abastecimiento) y una tendencia de reducción de las compras de bienes que reflejan un incremento de la tasa de inversión, en tiempos en los que Argentina muestra alta ocupación de la capacidad instalada, alta tasa de inflación y cuellos de botella en no pocas cadenas productivas.

 

Si se analiza la evolución de los últimos años, se descubre una tendencia general que muestra un proceso de pérdida de participación de los bienes de capital en el total de las compras desde el exterior.

 

Así, si se evalúan los años 2005 a 2011 (prescindiendo a priori del particular 2012 que fue un año de controles, límites y restricciones artificiales a las importaciones que las hicieron descender fuertemente de modo asimétrico), puede descubrirse que mientras en 2005 los bienes de capital explicaban el 25% de las importaciones totales, la incidencia de estos productos que reflejan decisiones de inversión por parte de las empresas inició en ese momento un descenso en su participación relativa en el total, a tal punto que en 2010, éstos justificaron el 21% y en 2011 descendieron al 20%.

 

 

 

Si se agrega ahora a esta comparación lo ocurrido en 2012, año que merece una evaluación diferente porque fue el de mayores intervenciones gubernamentales para hacer caer las compras desde el exterior, lo que generó distorsiones en relación a los movimientos que hubiesen producido operaciones basadas en preferencias del mercado, se comprueba que la tendencia de pérdida de importancia relativa de los bienes de capital se agrava.

 

 

Esto es: los límites a las importaciones en 2012 afectaron principalmente a los bienes de capital, que son los que reflejan la tasa de inversión:

 Caída de las importaciones sn 2012 comparadas con las de 2011 por rubros:

 

 

 

 

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