La falta de confianza en el euro quiebra récords del oro

El oro tocó niveles nominales sin parangón: US$ 1.243 la onza, el miércoles 12. Pero, para igualar los 850 registrados en enero de 1981, debiera estar en US$ 1.800. La plata marcó US$ 18,20, pero sigue lejos del pico de hace casi 29 años (US$ 50).

<p>En verdad, la crisis griega y su contagio simplemente corrigen y aumentan un alza del oro iniciada en 2005. En general, para inversores y especuladores el metal precioso desempe&ntilde;a triple papel: diversificar carteras, consolidarlas o funcionar como refugio en tiempos borrascosos. Hoy cumple los tres objetivos.<br />
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En 2000, el grupo de los 7 &ndash;luego absorbido en el g-8 y el g-20-coordin&oacute; una intervenci&oacute;n para apoyar el euro, que estaba casi a la par con el d&oacute;lar. Ello permiti&oacute; a la flamante divisa apreciarse lentamente como instrumento cambiario y reserva.<br />
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A medida como el d&oacute;lar se deslizaba entre 2002 y 2008, con algunas pausas, una fuerte correlaci&oacute;n positiva se daba entre la paridad d&oacute;lar-euro. El precio del oro se expresaba en la divisa estadounidense, por efecto de haberse eliminado en 1971 la convertibilidad del metal en d&oacute;lares. <br />
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El modelo de 2002 se interrumpi&oacute; transitoriamente en 2004/5. Desde entonces, el oro se ha anotados cinco a&ntilde;os de avance contra el d&oacute;lar y el euro. El metal ha exhibido un n&uacute;mero de caracter&iacute;sticas interrelacionadas que lo hacen atractivo para inversores que buscan preserva el capital. La asimetr&iacute;a en la conducta del oro frente a la paridad d&oacute;lar-euro significa que el oro es el &uacute;nico activo no equivalente a obligaciones de terceros. Es un factor clave en esta &eacute;poca de altos d&eacute;ficit p&uacute;blicos en econom&iacute;as desarrolladas o no tanto. <br />
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Por supuesto, el metal constituye un mercado relativamente chico: alrededor de US$ 400.000 millones. No obstante, su alta liquidez elimina riesgos de burbujas ligados a repentinos aumentos en la demanda. Por otra parte, acumular barras y monedas es una opci&oacute;n mucho m&aacute;s vers&aacute;til que hace cinco seis a&ntilde;os. A la saz&oacute;n, un considerable volumen f&iacute;sico ha pasado a particulares.<br />
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La casi nula volatilidad de precio, por cierto, limita su atracci&oacute;n para determinados operadores, pero la eleva para tenedores a largo plazo, como fuente de retornos sin riesgos. Este doble papel diversificador en tiempos il&iacute;quidos (2008) o impulsor de desempe&ntilde;o en momentos que alta oferta monetarias (2009) puede seducir a fondos jubilatorios usualmente remisos al oro.<br />
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En la actual fase, cuando Angela Merkel teme el fin del euro y no est&aacute; claro qu&eacute; suceder&aacute; con el megapaquete de &euro; 750.000 millones, existen dos opciones. Si estas medidas de emergencia calman los mercados, ceder&aacute; la demanda por activos duros y retroceder&aacute;n el oro, el yen, los bonos alemanes o norteamericanos. Si, al contrario, no se logra frenar el contagio de las presentes crisis (Grecia, Portugal, Espa&ntilde;a), crecer&aacute; la aversi&oacute;n de los mercados a todo tipo de riesgos y el oro brillar&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s. <br />
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