Juicio a calificadora de riesgo en Australia

Standard & Poor’s enfrenta un juicio en Australia por no haber calificado profesionalmente unos instrumentos que provocaron graves pérdidas a inversionistas.

12 noviembre, 2012

<p>La Corte Federal de Australia inici&oacute; el pasado 5 de noviembre un juicio a Standard and Poors y el banco ABN AMRO por p&eacute;rdidas que sufrieron compradores locales que invirtieron en derivados de cr&eacute;ditos destinados a ser muy seguros. Se trata de &ldquo;constant proportion debt obligations&rdquo; (CPDOs). S&amp;P, siguiendo recomendaciones del ABN AMOR, calific&oacute; estos instrumentos como AAA, al mismo nivel que los bonos del gobierno estadounidense.</p>
<p>S&amp;P niega que su calificaci&oacute;n haya sido inapropiada y planea apelar la decisi&oacute;n. Pero la evidencia ante la corte sugiere que un grupo de analistas ha sido burlado por los banqueros. Tambi&eacute;n indican una alarmante falta de curiosidad por parte de los analistas de S&amp;P y un deseo de cubrir las fallas de la firma a&uacute;n cuando estaban preocupados por una crisis en el rubro de los CPDO. En vez de alertar a los inversores que hab&iacute;an cometido un error, la corte encontr&oacute; que S&amp;P segu&iacute;a manteniendo excelente opini&oacute;n sobre los CPDO de ABN AMRO.</p>
<p>No hay nada que indique que la conducta de estos analistas sea una norma de la empresa. Ser&iacute;a un error atribuir todas las calificaciones que resultaron equivocadas a negligencia. Hacer predicciones es dif&iacute;cil. Pero el caso australiano representa un desaf&iacute;o a la defensa sostenida por S&amp;P y otras agencias (Moody&rsquo;s y Fitch son las otras dos grandes) que enfrentan unos 40 casos de juicio por negligencia en todo el mundo. Estas agencias argumentan que las calificaciones son opiniones y est&aacute;n protegidas por la libertad de expresi&oacute;n y s&oacute;lo inversionistas imprudentes toman decisiones basadas solamente en estas calificaciones. Esta defensa ha resultado exitosa en muchos casos en EEUU. Y analistas y abogados sostienen que el caso en Australia no va a prosperar. Pero el razonamiento en el caso australiano es persuasivo. El juez argumenta que las agencias de cr&eacute;dito no pueden lavarse las manos de la responsabilidad de calificar y luego provocar una gran p&eacute;rdida. Seg&uacute;n el juez la calificaci&oacute;n de estas agencias es parte fundamental de la potencial de los datos que llevan a tomar la decisi&oacute;n a un inversionista.</p>
<p>La tendencia de los inversionistas a apoyarse en las calificaciones es reforzada por el privilegiado acceso que tienen estas agencias a la informaci&oacute;n. Ayudar&iacute;a si los organismos encargados de regular forzaran a los emisores de bonos a proveer m&aacute;s informaci&oacute;n. Esto dar&iacute;a a los inversionistas mayor capacidad para tomar sus propias decisiones y permitir&iacute;a a las agencias mayor competencia para ofrecer un mejor an&aacute;lisis que fuera &uacute;til para los inversionistas m&aacute;s que para los emisores.</p>

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