Irán rechaza el ultimátum y se sacuden los mercados

Por un lado, oro y plata vuelven a valores de hace veinticinco años. Por el otro, el dólar pierde terreno ante el euro. Entretanto, la firmeza de tasas genera incertidumbre en las bolsas (28-IV).

28 abril, 2006

Los arbitrajes finales de abril, pues, definen un oro en US$ 654,50 la onza troy (31,104 gramos, ley 99/44) y una plata que, tras rozar US$ 14,49, aflojaba a 13,65. De todos modos, un pico desde 1981. Aun sin alcanzar los récords de días atrás, los crudos remontaban a US$ 72,10 el barril (Brent nórdico, Londres) y 72,50 (tejano intermedio, Nueva York).

El trasfondo geopolítico es claro, pero –afirman analistas japoneses- los mercados están sobreactuando. Todos sabían que el presidente Majmud Ahmadinedyad rechazaría de plano las exigencias del Consejoa de Seguridad (Naciones Unidas). El plazo para aceptarlas o no venció el viernes 28. No obstante, pocos creen que Irán construya armas de destrucción masiva ni que Estados Unidos lleve las cosas al campo bélico.

Lo que sí trasuntan loe mercados especulativos es una “timba” con hidrocarburos y metales preciosos. Por su parte, su fulminante auge tiene una segunda razón: día a día se licúa el poder militar norteamericano que, más allá de abusos y errores, era un factor de estabilidad geopolítica internacional. La incapacidad de poner orden en Irak y el rebote guerrillero en Afganistán son síntomas de esa “capitis diminutio”.

En el plano interno, la figura presidencial se muestra depreciada y el equipo de Casa Blanca sólo ha logrado un cambio cosmético de trebejos en el tablero. Esto ayuda a explicar que, aun con tasas altas (T-10 en 5,07%, T-30 en 5,16 anual) y una lluvia de indicadores eufóricos, el euro haya alcanzado US$ 1,262, pico en once años.

Los arbitrajes finales de abril, pues, definen un oro en US$ 654,50 la onza troy (31,104 gramos, ley 99/44) y una plata que, tras rozar US$ 14,49, aflojaba a 13,65. De todos modos, un pico desde 1981. Aun sin alcanzar los récords de días atrás, los crudos remontaban a US$ 72,10 el barril (Brent nórdico, Londres) y 72,50 (tejano intermedio, Nueva York).

El trasfondo geopolítico es claro, pero –afirman analistas japoneses- los mercados están sobreactuando. Todos sabían que el presidente Majmud Ahmadinedyad rechazaría de plano las exigencias del Consejoa de Seguridad (Naciones Unidas). El plazo para aceptarlas o no venció el viernes 28. No obstante, pocos creen que Irán construya armas de destrucción masiva ni que Estados Unidos lleve las cosas al campo bélico.

Lo que sí trasuntan loe mercados especulativos es una “timba” con hidrocarburos y metales preciosos. Por su parte, su fulminante auge tiene una segunda razón: día a día se licúa el poder militar norteamericano que, más allá de abusos y errores, era un factor de estabilidad geopolítica internacional. La incapacidad de poner orden en Irak y el rebote guerrillero en Afganistán son síntomas de esa “capitis diminutio”.

En el plano interno, la figura presidencial se muestra depreciada y el equipo de Casa Blanca sólo ha logrado un cambio cosmético de trebejos en el tablero. Esto ayuda a explicar que, aun con tasas altas (T-10 en 5,07%, T-30 en 5,16 anual) y una lluvia de indicadores eufóricos, el euro haya alcanzado US$ 1,262, pico en once años.

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