Inquieta la montaña de la deuda de China

No deja de dar sustos. Ahora se trata de la deuda. Para impulsar el crecimiento del consumo, se han dado préstamos inmensos que a fin de marzo totalizaban US$ 25 billones (millones de millones). Deuda interna y externa.

Esta extraordinaria cifra, como proporción del ingreso nacional, es proporcionalmente mayor que la de cualquiera de las grandes economías. La deuda no pagada a su vencimiento asciende a US$ 216 mil millones.

Beijing confunde a muchos analistas. Despliega poder militar en las aguas del Pacífico que la circundan, construye islas artificiales que son bases navales y aéreas (a un inmenso costo); es el principal inversor en Ãfrica; durante 2015 invirtió US$ 23 mil millones en Europa, en la compra de empresas; y lo mismo hizo en Estados Unidos, en igual periodo, por US$ 15 mil millones.

Pero por otra parte, hizo varias minidevaluaciones, en lo que pareció el comienzo de “una guerra de divisas” como se llama a las devaluaciones que buscan restaurar la competitividad de las exportaciones. Está comprando menos en el exterior, y vendiendo apenas un poco menos.

El eje de la economía se volcó al consumo interno, y de ahí la enorme burbuja que se ha formado en el mundo inmobiliario y en el de bienes de consumo. El Fondo Monetario Internacional advierte que las medidas tomadas no alcanzan y recomienda otras y urgentes medidas para confrontar este serio problema. La deuda de las empresas –recuerda el organismo- es de US$ 1,3 billones (millones de millones en español) lo que significa que uno de cada seis negocios no está haciendo pagos sobre su deuda.

Hasta ahora los esfuerzos del gobierno se volcaron a canje de deuda por acciones de las empresas o la “securitizacion”, es decir transferencia de activos financieros, como bonos, para transformar la deuda en títulos que alguna vez tendrán un valor efectivo.

Pero parece que no alcanza con eso. Los técnicos del Fondo sugieren una completa estrategia de reestructuración de la deuda corporativa. Más allá de los créditos que directamente se han dejado de pagar, hay otras demoras que se han convertido en usuales en los pagos.

Por ejemplo, una empresa que vendía productos de consumo a otra empresa, cobraba en un promedio de 46 días en 2011.En 2014 fue de 60 días. El año pasado llegó a 70 días.

De modo que el debate continúa. La crisis financiera ¿desacelerará más el crecimiento? ¿China busca solamente restablecer condiciones competitivas en el comercio mundial? ¿Resurgirá la economía con el nuevo foco en el consumo y no en las exportaciones? ¿Seguirá el festival de compra de empresas en el exterior? Nadie puede aburrirse cuando de China se trata.

 

 

 

 

 

 

 

 

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