Gigantesco plan de compra de deuda contra la deflación

El BCE pone en marcha la compra de bonos de deuda pública en la Eurozona a gran escala, por 60.000 millones de euros al mes (67.000 millones de dólares), al menos hasta finales de septiembre de 2016.

El titular del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció el pasado jueves los detalles del programa de compras del sector público (PSPP por sus siglas en inglés) y reiteró su disposición de mantenerlo hasta que la inflación retorne a niveles consistentes con su objetivo de estabilidad de precios, cerca pero algo por debajo del 2%.

 

La llamada flexibilización cuantitativa o Quantitative Easing (QE) fue anunciada en enero por Draghi y supone una inversión de 1,14 billones de euros durante 15 meses y busca estimular la coyuntura y frenar la caída de la inflación en la zona euro (- 0,3% en febrero, luego del -0,6% en enero).

 

La caída sostenida de precios por un largo periodo representa una amenaza para la coyuntura, porque empresas y consumidores pueden evitar compras e inversiones a la espera de que los precios sean más bajos.

 

Sólo podrán adquirirse bonos en el mercado secundario con vencimientos entre 2 y 30 años cuya rentabilidad sea al menos igual a la ofrecida por la facilidad de depósito de la institución, actualmente fijada en el -0,2%, precisaron las agencias Europa Press y DPA.

 

De este modo, el BCE establece un piso a la rentabilidad negativa de los bonos que está dispuesto a aceptar, ya que en el caso de países como Alemania la deuda soberana hasta cinco años ofrece rentabilidades negativas.

 

La institución admite que “con vistas a garantizar la efectividad del PSPP, el Eurosistema acepta recibir el mismo tratamiento (pari passu) que los inversores privados” con respecto a los instrumentos de deuda que adquiera en el marco del programa.

 

Aparte de bonos soberanos, los bancos centrales nacionales podrán adquirir deuda emitida por organizaciones supranacionales, como los dos fondos de rescate, la Unión Europea (UE) o el Banco Europeo de Inversiones (BEI), y por bancos multilaterales de desarrollo.

 

Asimismo, el BCE contempla bajo circunstancias excepcionales que los bancos centrales nacionales puedan comprar deuda de empresas públicas dentro de sus respectivas jurisdicciones.

 

Draghi indicó que las medidas adoptadas contribuirán a un “rebote de la inflación” y subrayó que tras el anuncio de su decisión de adquirir compras de activos públicos “ya se ha observado un número significativo de efectos positivos”.

 

No obstante, el presidente del BCE reiteró que “no existe lugar para la complacencia” e instó a los gobiernos de la eurozona a acometer las reformas estructurales necesarias.

 

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