FMI satisfecho: en 5 meses se cubrió el superávit anual, pero hay luz amarilla en Brasil

La misión técnica aprobó las cuentas fiscales y los “continuos esfuerzos por salir del cese de pagos”. Eso no frena la campaña de medios cifrada en presiones de la entidad. Aparte, un “lobby” brasileño quiere el dólar a R 3,20 o más.

Según datos de la secretaría de Hacienda, en los cinco primeros meses el superávit fiscal primario pasó los $ 10.037 millones (US$ 3.402,4 millones). Por otra parte, la cifra de mayo fue récord en pesos (4.378 millones o US$ 1.484 millones). La clave es que, al haber cubierto en enero-mayo la meta total del año, el futuro superávit no tendrá más remedio que desbordarlas de ahora a diciembre.

En otras palabras, carecen de asidero las especies sobre ulteriores presiones del Fondo Monetario Internacional para elevar el objetivo del acuerdo subscripto en septiembre. Aritméticamente, el total de $ 10.000 millones (unos US$ 3.390 millones) presume una media mensual de $ 883,3 millones o US$ 287 millones), pero la del primer quinquemestre es $ 2.007,4 millones/ 680,4 millones.

Ahora, los rumores atribuyen al propio ministerio de Economía las expectativas en torno de nuevas presiones del FMI. Pero, examinando declaraciones aparentes de Anne Krueger y Thomas Dawson, su vocero, resulta que no es cuestión de superávit, sino de pagos a bonistas presuntamente representados por el “comité global” y otros “lobbies” de ese tipo (inclusive la banca de inversion Bear Stearns).

Cerrando la semana, los técnicos fondistas también elogiaron los esfuerzos para salir del cese de pagos. Aunque el comunica sugiere que la revisión trimestral será aprobada por la entidad, los habituales “analistas anónimos” –hasta que firman columnas- sostienen que el FMI objetará la política del gobierno en el tema privatizaciones y, en particular, empresas que no han cumplido con los contratos originales.

Cabe recordar que Ricardo López Murphy y otros conservadores creen intangibles esas concesiones y demonizan la intervención activa del estado. Por otra parte, algo normal en Estados Unidos y la Unión Europea, aun en tiempos de George W.Bush o Silvio Berlusconi.

Más inquietante es la campaña para Brasil permita o inducir la depreciación del real. El asunto ya no se restringe a un cabildeo de empresarios paulistas, pues el poco prudente Martín Redrado (secretario de Comercio exterior) ha prendido la luz amarilla. “Ante deslizamientos cambiarios por parte de socios del Mercosur, Argentina reaccionará no con medidas monetarias, sino arancelarias y comerciales”.

Por supuesto, las presiones devaluatorias de allá (se habla de un dólar a no menos de R 3,20/25, para empezar) forman parte de “lobbies” sectoriales. Uno de ellos lo componen las mismas bancas y firmas internacionales de valores que hicieron dura campaña contra la elección de Luiz Inácio (Lula) de Silva. La suya fue una apuesta política tan imprudente como la encarada, hoy en Argentina, para limitar o acotar el mandato presidencial.

Según datos de la secretaría de Hacienda, en los cinco primeros meses el superávit fiscal primario pasó los $ 10.037 millones (US$ 3.402,4 millones). Por otra parte, la cifra de mayo fue récord en pesos (4.378 millones o US$ 1.484 millones). La clave es que, al haber cubierto en enero-mayo la meta total del año, el futuro superávit no tendrá más remedio que desbordarlas de ahora a diciembre.

En otras palabras, carecen de asidero las especies sobre ulteriores presiones del Fondo Monetario Internacional para elevar el objetivo del acuerdo subscripto en septiembre. Aritméticamente, el total de $ 10.000 millones (unos US$ 3.390 millones) presume una media mensual de $ 883,3 millones o US$ 287 millones), pero la del primer quinquemestre es $ 2.007,4 millones/ 680,4 millones.

Ahora, los rumores atribuyen al propio ministerio de Economía las expectativas en torno de nuevas presiones del FMI. Pero, examinando declaraciones aparentes de Anne Krueger y Thomas Dawson, su vocero, resulta que no es cuestión de superávit, sino de pagos a bonistas presuntamente representados por el “comité global” y otros “lobbies” de ese tipo (inclusive la banca de inversion Bear Stearns).

Cerrando la semana, los técnicos fondistas también elogiaron los esfuerzos para salir del cese de pagos. Aunque el comunica sugiere que la revisión trimestral será aprobada por la entidad, los habituales “analistas anónimos” –hasta que firman columnas- sostienen que el FMI objetará la política del gobierno en el tema privatizaciones y, en particular, empresas que no han cumplido con los contratos originales.

Cabe recordar que Ricardo López Murphy y otros conservadores creen intangibles esas concesiones y demonizan la intervención activa del estado. Por otra parte, algo normal en Estados Unidos y la Unión Europea, aun en tiempos de George W.Bush o Silvio Berlusconi.

Más inquietante es la campaña para Brasil permita o inducir la depreciación del real. El asunto ya no se restringe a un cabildeo de empresarios paulistas, pues el poco prudente Martín Redrado (secretario de Comercio exterior) ha prendido la luz amarilla. “Ante deslizamientos cambiarios por parte de socios del Mercosur, Argentina reaccionará no con medidas monetarias, sino arancelarias y comerciales”.

Por supuesto, las presiones devaluatorias de allá (se habla de un dólar a no menos de R 3,20/25, para empezar) forman parte de “lobbies” sectoriales. Uno de ellos lo componen las mismas bancas y firmas internacionales de valores que hicieron dura campaña contra la elección de Luiz Inácio (Lula) de Silva. La suya fue una apuesta política tan imprudente como la encarada, hoy en Argentina, para limitar o acotar el mandato presidencial.

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