FMI: alza de sólo 6% en el PBI. Canje: ¿arreglos extrajudiciales?

Se diluyen versiones sobre congelación de quienes no entraron al canje. Pero pueden posponerse pagos al FMI, mientras no haya acuerdo contingente. Entretanto, quizá cierto enfriamento de la economía detenga el brote inflacionario.

14 abril, 2005

Más cerca de Néstor Kirchner que de Roberto Lavagna, se habla de más dureza con el Fondo Monetario, bonistas autoexcluidos y fondos buitres. “No se reabrirá el canje hasta 2007” fue la frase oída en Berlín y retocada por algunos medios, que le añaden “eso quedará para otro presidente”. Es una forma de meter en el debate la reelcción del actual. No obstante, se presume que Kirchner hace gestos “pour la gallerie”, al igual que Hans Eichel y otros.

El equipo económico, en camio, se limita a buscar salidas “razonables” para bonistas y fondos especulativos que quedaron afuera voluntariamente. En el plano político, es factible que Alemania apoye discretamente a la Argentina (dejando de algo la intransijencia de Eichel, ministro de Hacienda ligado a la gran banca, y sus curiosos “voceros anónimos”). Por supuesto, si Buenos Aires la secunda gestiones germanas para añadir un miembro permanente al Consejo de Seguridad (Brasil, claro).

No obstante, los contactos con el FMI no se interrumpirán. Especialmente, porque Argentina dispondrá este año (por ahora) de un superávit “libre” por US$ 6.000/6.300 millones; pero los vencimientos externos rozan los 10.000 millones. El puente lógico debiera ser un refinanciamiento del propio FMI, a su vez atado al eventual acuerdo contingente.

Las prendas de negociación probalemente incluyan un arreglo extrajudicial más flexible para con quienes no entraron en el canje (según anticipaba este sitio hace unas siete semanas). Por supuesto, seguirán las “presiones mediáticas” del Fondo y el Grupo de los 7. En el segundo caso, sería difícil encontrar un solo documebntos o comnunidado oficial que formule sugerencias concretas sobre la restructuración de la deuda argentina.

Resta un serio problema interno, la recidiva inflacionaria. Por un lado, Kirchner se apoya en Martín Pérez Redrado –presidente del banco central-, a cuyo criterio los precios minoristas no subirán más de 8 a 9% en el año. El ex consultor no brinda explicaciones muy claras. Quizá por ello el primer mandatario opta por un espectro más amplio, de 7,5 a 10%.

Lavagna, mejor fundamentado, prevé entre 8 y 9%, pero en privado. Como señalan algunos analistas independientes, las perspectivas se aproximan a 10% y ese horizonte puede ayudar a enfriar un poco la economía. Aunque afecten bastante las proyecciones del PBI (podrían descender de 9 a 7,5%), no modifican las perspectivas del dólar. Éstas oscilarían alrededor de entre $ 2,85/95 si Brasil continuasse con un dólar a menos de R 2,60/70 o alcanzarían a tres pesos, si el socio dominante del Mercosur lo induce a más de R 2,85/90.

Más cerca de Néstor Kirchner que de Roberto Lavagna, se habla de más dureza con el Fondo Monetario, bonistas autoexcluidos y fondos buitres. “No se reabrirá el canje hasta 2007” fue la frase oída en Berlín y retocada por algunos medios, que le añaden “eso quedará para otro presidente”. Es una forma de meter en el debate la reelcción del actual. No obstante, se presume que Kirchner hace gestos “pour la gallerie”, al igual que Hans Eichel y otros.

El equipo económico, en camio, se limita a buscar salidas “razonables” para bonistas y fondos especulativos que quedaron afuera voluntariamente. En el plano político, es factible que Alemania apoye discretamente a la Argentina (dejando de algo la intransijencia de Eichel, ministro de Hacienda ligado a la gran banca, y sus curiosos “voceros anónimos”). Por supuesto, si Buenos Aires la secunda gestiones germanas para añadir un miembro permanente al Consejo de Seguridad (Brasil, claro).

No obstante, los contactos con el FMI no se interrumpirán. Especialmente, porque Argentina dispondrá este año (por ahora) de un superávit “libre” por US$ 6.000/6.300 millones; pero los vencimientos externos rozan los 10.000 millones. El puente lógico debiera ser un refinanciamiento del propio FMI, a su vez atado al eventual acuerdo contingente.

Las prendas de negociación probalemente incluyan un arreglo extrajudicial más flexible para con quienes no entraron en el canje (según anticipaba este sitio hace unas siete semanas). Por supuesto, seguirán las “presiones mediáticas” del Fondo y el Grupo de los 7. En el segundo caso, sería difícil encontrar un solo documebntos o comnunidado oficial que formule sugerencias concretas sobre la restructuración de la deuda argentina.

Resta un serio problema interno, la recidiva inflacionaria. Por un lado, Kirchner se apoya en Martín Pérez Redrado –presidente del banco central-, a cuyo criterio los precios minoristas no subirán más de 8 a 9% en el año. El ex consultor no brinda explicaciones muy claras. Quizá por ello el primer mandatario opta por un espectro más amplio, de 7,5 a 10%.

Lavagna, mejor fundamentado, prevé entre 8 y 9%, pero en privado. Como señalan algunos analistas independientes, las perspectivas se aproximan a 10% y ese horizonte puede ayudar a enfriar un poco la economía. Aunque afecten bastante las proyecciones del PBI (podrían descender de 9 a 7,5%), no modifican las perspectivas del dólar. Éstas oscilarían alrededor de entre $ 2,85/95 si Brasil continuasse con un dólar a menos de R 2,60/70 o alcanzarían a tres pesos, si el socio dominante del Mercosur lo induce a más de R 2,85/90.

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