En forma sorpresiva, Beijing da nuevas señales cambiarias

Mientras suben las tensiones con Estados Unidos y la Unión Europea por el tema, China resuelve abrir un complejo sistema cambiario en Shanghai, su mayor plaza bursátil. Hongkong no tendrá otro remedio que plegarse.

19 mayo, 2005

En forma indirecta, presumen Financial Times, Wall Street Journal y otros medios especializados, parece una señal de que existe posibilidades de limar asperezas y llegar a un compromiso. Técnicamente, el nuevo sistema puede facilitar la flexibilizacion de paridades cambiarias, aun sin modificar las bases del régimen.

Este nuevo mercado electrónico reúne los grandes bancos chinos con operaciones internacionales. Al conocer la novedad, la Casa Blanca se apresuró a aclarar que no busca confrontaciones con uno de sus mayores compradores de bonos federales (acumula más de US$600.000 millones). Por de pronto, John Snow –secretario de Hacienda- ya no habla de liberación, sino de flexibilización de cambios.

Para justificar el ablande de actitudes, Washington recuerda que Beijing ya ha dado pasos para poner en orden y consolidar su sistema financiero. Al armar una plaza electrónica, facilitará el acceso de sus instituciones al mercado global de divisas. En cuanto a los chinos, algunas autoridades financieras ya habían observado que no hay obstáculos técnicos ni políticos para reformar su régimen de paridades fijas, pero tampoco admiten especificar fechas.

Lo de Shanghai es un paso en esa dirección. Operadores de Tokio y Singapur sospechan que la próxima señal provendrá de Hongkong. Probablemne, será en forma de retoque a la actual paridad fija, que va de US$7,75 a 7,85 locales por cada dólar estadounidense. Luego, es factible que se produzca la convergencia entre amcas paridades y, con ella, la desaparición del dólar honkongués.

En forma indirecta, presumen Financial Times, Wall Street Journal y otros medios especializados, parece una señal de que existe posibilidades de limar asperezas y llegar a un compromiso. Técnicamente, el nuevo sistema puede facilitar la flexibilizacion de paridades cambiarias, aun sin modificar las bases del régimen.

Este nuevo mercado electrónico reúne los grandes bancos chinos con operaciones internacionales. Al conocer la novedad, la Casa Blanca se apresuró a aclarar que no busca confrontaciones con uno de sus mayores compradores de bonos federales (acumula más de US$600.000 millones). Por de pronto, John Snow –secretario de Hacienda- ya no habla de liberación, sino de flexibilización de cambios.

Para justificar el ablande de actitudes, Washington recuerda que Beijing ya ha dado pasos para poner en orden y consolidar su sistema financiero. Al armar una plaza electrónica, facilitará el acceso de sus instituciones al mercado global de divisas. En cuanto a los chinos, algunas autoridades financieras ya habían observado que no hay obstáculos técnicos ni políticos para reformar su régimen de paridades fijas, pero tampoco admiten especificar fechas.

Lo de Shanghai es un paso en esa dirección. Operadores de Tokio y Singapur sospechan que la próxima señal provendrá de Hongkong. Probablemne, será en forma de retoque a la actual paridad fija, que va de US$7,75 a 7,85 locales por cada dólar estadounidense. Luego, es factible que se produzca la convergencia entre amcas paridades y, con ella, la desaparición del dólar honkongués.

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