El Rofex le pondrá techo al dólar hasta marzo

De cuántos contratos vendidos durante la "era Alejandro Vanoli" haya recomprado el Banco Central dependerá adónde se ubicará el tipo de cambio hasta marzo 2016, según Carlos Donantueno.

28 diciembre, 2015

El CEO de CD&A Financial Services aconseja seguir en el primer trimestre el mercado de futuros de dólar, en especial el Rofex, para tener un avance de cómo se moverá el tipo de cambio en 2016.

 

Por debajo de $13, como cotizó hace dos ruedas el lunes, el BCRA tuvo una excelente oportunidad para cerrar posiciones atenuando el impacto inflacionario que tendrá la emisión de pesos para hacer frente a dichos vencimientos.

 

Si los compradores se rehusaron a vender, por haber judicializado el conflicto o simple especulación, la ventanilla de importadores podría volverse un tanto “burocrática”, buscando evitar mayor presión en la demanda, aunque esto último estará supeditado, además, a cómo quede la oferta una vez que las cerealeras hayan liquidado los US$ 3.000 millones acordados.

 

Y sólo se tomó en consideración el Rofex en ausencia de un mayor conocimiento de lo que esté sucediendo en el MAE con los bancos, donde seguramente la negociación haya sido mucho más fácil y directa, sobre todo con el porcentaje de cartera propia de las entidades.

 

De esto dependerá el “techo” que el BCRA le asignará al dólar spot hasta marzo.

 

A partir del segundo semestre 2016, el Banco Central relajará su política de flotación administrada, y allí podría observarse al peso depreciándose con mayor velocidad, en un contexto de mercado más sincero.

 

Es decir, al Banco Central le conviene por varios motivos un tipo de cambio cerca de $13 durante todo enero. Esto le quitará presión en diversos frentes.

 

Algunos analistas cometen un error al confundir “inflación” con “aumento de precios“, suponiendo que si el mercado se acostumbra a un tipo de cambio ´bajo´ (léase debajo de $13), cuando se produzca un rebote los precios volverán a subir.

 

Es incorrecta esa suposición, ya que los precios luego del severo ajuste de noviembre/diciembre (impulsado desde la Secretaría de Comercio de Augusto Costa, quien se comunicó telefónicamente con la industria y le sugirió subir los precios), quedaron ajustados a un tipo de cambio incluso muy superior a los $15. De hecho más cerca de $18/$20.

 

De este modo, una caída en los precios como está negociando el gobierno igualmente le estaría otorgando un margen mucho más amplio a la industria teniendo en cuenta el dólar spot vigente en ese momento. Sencillo, siempre van a estar por encima.

 

Suponiendo que finalmente los precios vuelvan a experimentar un aumento, igualmente se estará hablando de un “aumento de precios en determinados sectores”, no de inflación.

 

La inflación, o “suba generalizada en los precios”, tiene origen en la emisión de moneda sin respaldo, y eso es justamente lo que intenta evitar el BCRA, entre otros subiendo la tasa, y conteniendo el impacto por los vencimientos de los contratos de futuros de dólar.

 

Esto tiene algunos costos, entre ellos el encarecimiento del crédito, lo que supone una caída del consumo (motor de la actividad), pero primero lo importante: inflación.

 

Que los empresarios hablen de “atraso cambiario” a días de asumir el actual gobierno es un acto de desconocimiento, teniendo en cuenta el factor más importante por el cual se produce, y a horas de haberse devaluado el peso, justamente brindando parte de la solución.

 

En la licitación de Letras del BCRA del martes, finalmente, se redujo la tasa en 2 puntos promedio, y el dólar está obvia y sanamente rebotando desde ese momento.

 

“Sanamente” porque el BCRA está trabajando, ante todo, sobre las expectativas del mercado, algo que es de total relevancia.

 

Hasta ahora, el gobierno está coordinando al BCRA con el gabinete económico, desde donde se emitirá deuda para, en forma indirecta, intentar esterilizar la plaza.

 

A fin de este mes vence parte de la herencia que dejó Alejandro Vanoli en el Banco Central, pero hasta marzo la entidad estará obligada a ampliar la base monetaria al menos en $40.000 millones, más allá de los atenuantes que encuentre en las retenciones de ganancias a las personas jurídicas, y el sobreprecio de $1,25 / $1,75 que se fijó a los contratos, que redujo el monto de deuda inicial.

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