El desafío de volver a ser líder en carnes

En los últimos años el país retrocedió en la producción y exportación de carne vacuna. Mejorar los procesos e incorporar tecnología son los caminos posibles para poder triplicar las ventas al exterior.

En el informe que acaba de difundir KPMG Argentina bajo el título “Tecnologías aplicadas al sector cárnico argentino. Su impacto en la productividad del sector”, se sostiene la necesidad de aumentar la producción de carne  vacuna para recuperar la participación del país en el mercado mundial y se explica que ello se puede logarar a través de mejorar los procesos productivos con incorporación de tecnología.

 

“Resulta imprescindible aumentar la producción nacional de carnes si el objetivo es reposicionar a la Argentina como país exportador en el mercado internacional y abastecer al mercado interno sin elevar los precios de los cortes. Según recomendaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), es posible superar el estancamiento en la industria aumentando la producción nacional a través de diversas estrategias que no precisan de un cambio en el número de cabezas de ganado”.

“Estas incluyen el incremento del peso de la res (el cual se mantiene estacando en 220-226 Kg por unidad pese a los cambios en la demanda global), la reevaluación del promedio de destete en los terneros, el cambio paulatino hacia sistemas sustentables de explotación de tierras de tipo mixtos agrícola-ganaderos (entre los que se encuentran las técnicas de Rolado Selectivo de Baja Intensidad o, incluso, la extensión de los contratos asociativos de explotación que hoy se implementan para el agro a la ganadería), el aumento de la tasa de procreo en lugar de la cantidad de vientres y el incremento de la tasa de extracción (es decir, la relación entre la cantidad de animales faenados y el stock total de cabezas)”.

“Estas soluciones, aunque no implican dejar de lado el objetivo de aumentar el stock nacional de cabezas de ganado, buscan paliar la situación actual en la cual la rentabilidad aportada por las commodities quita terreno a la ganadería. En relación con este tema, el INTA estima que mediante el incremento del 8% en el destete y unos 13 kilos más por res, la Argentina estaría en condiciones de triplicar la exportación de carne”, afirma el trabajo.

Mariano Balestra, Vicedirector Ejecutivo de KPMG Argentina a cargo de Agronegocios, recuerda que “en las últimas décadas los productores nacionales han visto cómo la participación argentina en la producción mundial de carne vacuna fue decayendo desde un promedio cercano al 6,2%, entre los años 60 y ‘80, a un 5% en el período que va de los 90 a la primera década del nuevo siglo, para llegar a 4% en los últimos 5 años. Esta caída en el mercado mundial – agrega- significó el descenso del país en el ranking de los principales exportadores y productores de carne a escala internacional”.

 

Recuperar terreno

 

“Según estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Argentina pasó de estar entre los primeros 5 exportadores de carne en los inicios del nuevo siglo (alternado con Estados Unidos, Brasil o Australia) al 12° lugar en 2015, siendo incluso superada en la región por países como Paraguay y Uruguay. De todas maneras, dadas las expectativas de aumento del consumo en el mercado mundial y la capacidad productiva que tiene el país, están dadas las condiciones para revertir esta tendencia y comenzar a recuperar el terreno perdido”.

El análisis de KPMGexplica que para implementar estrategias exitosas sigue siendo indispensable que el Estado acompañe el esfuerzo que hace el sector privado por recomponerse en el mercado internacional. No obstante ello, se valora las decisiones tomadas por el gobierno hacia el sector como la quita de la retención del 15% a las exportaciones y la eliminación de los permisos ROE que significó un alivio fiscal para muchos productores.

Aunque actualmente ellos esperan la implementación de políticas de incentivo específicamente diseñadas para el sector, como la creación de líneas de crédito particulares para financiar el aumento de las tasas de procreo y los procesos de recría, la sanción de una Ley Federal de Carnes que establezca estándares sanitarios básicos y uniformes para todo el territorio argentino bajo supervisión del SENASA y la desgravación del novillo de más de 220kg con el objetivo de fomentar el aumento del peso de faena.

Además, se señala que es de fundamental importancia gestionar y planificar obras públicas de infraestructura orientadas a mejorar los caminos de accesos a los campos e instalar redes eléctricas en todo el territorio destinado a la producción agrícola ganadera, lo que permitiría reducir los costos asociados a la actividad.

“Es imprescindible la ayuda del Estado para manipular el otro factor que la determina: el trabajo. En un escenario como el actual, de gran informalidad laboral y caída del empleo (diversas entidades del sector estiman que a 2015 se perdieron 15.000 puestos de trabajo calificado, resulta necesario implementar políticas públicas que, a través de beneficios impositivos para productores que empleen trabadores registrados y controles de evasión eficaces, permitan incrementar el empleo formal, eliminar la precarización e ingresar al mercado operarios, técnicos e investigadores calificados que aporten al resurgimiento del sector a través de la eficiencia e innovación en los procesos productivos”, concluye el informe.

 

 

 

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