Dilma anuncia medidas para impulsar el crecimiento económico

Con un retroceso económico de 0,18% registrado en mayo – peor cifra en lo que va del año – Brasil ha decidido liberar más de US$ 20.000 millones en los encajes bancarios para estimular su economía.

Varios informes económicos publicados la semana pasada recortan las previsiones sobre crecimiento económico que experimentará Brasil durante este año y advierten que Brasil podría terminar el año con una inflación por encima del límite previsto por primera vez en diez años: se calcula que el país crecerá menos de 1%. Se espera que, además, los datos del próximo mes muestren que la economía hasta cayó en recesión en la primera mitad de este año.

Con poco margen para cambiar las tasas de interés el Banco Central anunció el viernes una serie de medidas para flexibilizar los requerimientos de reservas de los bancos (o sea, reducir la candidad de dinero que los bancos deben mantener en reserva) y cambió los cálculos de riesgos para algunos préstamos, inyectando a la economía una total estimado en US% 20.200 millones (45.000 millones de reales).

 

Según explica el Banco Central, la medida se adopta por “la reciente moderación en lasconcesiones de crédito, niveles de mora relativamente bajos y reducción del nivel de riesgo en el sistema financiero”.

 

Explica también que los encajes bancarios pasaron de unos US$ 87.000 millones en 2009 a casi US$ 182.000 millones en la actualidad, con un alza de US$ 22.400 millones en los últimos doce meses, lo que les da base para tomar esa decisión.

 

Entre las medidas anunciadas, el organismo emisor permitirá a los bancos sustentar hasta 50% de sus encajes para aumentar las operaciones de crédito, contratar de nuevos préstamos y comprar carteras diversificadas. Con estas medidas se flexibilizan las reglas para conceder créditos a pequeñas empresas y se casi triplica el número de instituciones elegibles, de 58 a 134

  

Las nuevas disposiciones introducen también una variación en la forma de calcular la cantidad de capital que los bancos necesitan tener para cubrir el riesgo de crédito en sus préstamos. El cálculo se hará en base al número de cuotas que faltan pagar y no de acuerdo al plazo total del crédito.

 

Las medidas han sido bien recibidas por los bancos. Roberto Setúbal, presidente de Itaú-Unibanco, el banco privado más grande de Brasil, dijo que las reglas “crearían las condiciones para incentivar el crédito en algunos sectores del mercado financiero donde la liquidez estaba más restringida”.

Los economistas, sin embargo, muestran menos optimismo. “El problema en Brasil no es de financiamiento ni oferta de crédito, sino de baja demanda de crédito debido a la falta de confianza en los negocios”, dijo Tony Volpon, economista de Nomura.

Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, advirtió también que las medidas amenazan debilitar la propia política monetaria del banco central y el “permanente esfuerzo por desinflar la economía y realinear la inflación con el objetivo de 4,5%.

 

 

 

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