China eleva los gravámenes a la especulación bursátil

En una decisión digna de emularse, Beijing subió de 0,1 a 0,3% “ad valorem” el impuesto a transacciones accionarias. No es la “barbaridad” que denuncian medios a este lado del Pacífico, sino un intento de pinchar una peligrosa burbuja.

Por cierto, analistas y operadores en Shanghai, Hongkong, etc., esperaban esta medida. Ajenos a la “ortodoxia de mercado”, saben que es preferible a un desinfle traumático, como el desatado entre el 27 de febrero y el 11 de marzo últimos, que afectó al resto del mundo.

Antes de abrirse los negocios del miércoles, el ministerio de hacienda emitió un comunicado vía la agencia noticiosa oficial. Bloomberg’s y Reuters se enteraron con algunas horas de retraso. Lo inusual del momento evidencia las preocupaciones chinas al respecto, tanto como la pobre difusión en Occidente subraya al desconcierto de los gurúes.

El alza corre desde ahora y se relaciona con reciente contactos entre Beijing y Henry Paulson, secretario norteamericano de hacienda. El ex director ejecutivo de Goldman Sachs transmitió a los chinos sus inquietudes por la burbuja bursátil. Pero se guardó de decirlo en público. Por cierto, existían motivos claros para elevar el impuesto: hasta el martes, el promedio bursátil chino ganaba 62% en 2007, pese al desplome de febrero-marzo, y había acumulado 130% en 2006.

Por cierto, analistas y operadores en Shanghai, Hongkong, etc., esperaban esta medida. Ajenos a la “ortodoxia de mercado”, saben que es preferible a un desinfle traumático, como el desatado entre el 27 de febrero y el 11 de marzo últimos, que afectó al resto del mundo.

Antes de abrirse los negocios del miércoles, el ministerio de hacienda emitió un comunicado vía la agencia noticiosa oficial. Bloomberg’s y Reuters se enteraron con algunas horas de retraso. Lo inusual del momento evidencia las preocupaciones chinas al respecto, tanto como la pobre difusión en Occidente subraya al desconcierto de los gurúes.

El alza corre desde ahora y se relaciona con reciente contactos entre Beijing y Henry Paulson, secretario norteamericano de hacienda. El ex director ejecutivo de Goldman Sachs transmitió a los chinos sus inquietudes por la burbuja bursátil. Pero se guardó de decirlo en público. Por cierto, existían motivos claros para elevar el impuesto: hasta el martes, el promedio bursátil chino ganaba 62% en 2007, pese al desplome de febrero-marzo, y había acumulado 130% en 2006.

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