Cedinomics, un final abierto

Al comenzar esta semana, la expectativa fue que ingresara un aproximado de US$ 3 millones más por la compra de Cedines, según cálculos de las operaciones que están por concretar algunas desarrolladoras inmobiliarias. 

En el debut de los Cedin, la semana anterior, entraron US$ 1,04 millón. El viernes se emitieron nueve por un monto total de US$ 546.000.
El director de Economía del IAE Business School, Eduardo Fracchia, junto a Estefanía Campaniello observaron las primeras semanas de implementación del Cedin y concluyeron que será necesario observar la instalación completa de la política para analizar los principales efectos en la economía y, en particular, en el sector financiero y de la construcción.
Consideran que se atraerán entre US$ 2.000 y US$ 4.000 millones a partir del blanqueo y que el impacto final de la política se observará una vez implementados los instrumentos, especialmente con respecto al funcionamiento del mercado secundario que puede generar el Cedin y su efecto sobre el tipo de cambio paralelo.
Los autores del estudio opinan que la medida es cortoplacista, con fines a elecciones de octubre, de dudosa validez ética, y destacan que es curioso que no haya experiencia en la historia del país, ni en otras economías. 
Desde el IAE indican que la solución de fondo sería la estabilidad de reglas, instituciones confiables y baja inflación, aunque habrá que ver cómo evoluciona el lanzamiento. 
Y que el gobierno trata de poner parches como fue en su momento el cepo, y la gente no dejará de fugar divisas. El Cedin es una manifestación de que la pesificación forzada no funcionó. Se podría reactivar el sector inmobiliario dejando que haya más transacciones en dólares como ocurrió siempre. 
Otro nuevo componente alineado con la crítica que hacen a esta política es que el Banco Central informó poco después de puesta en marcha la medida que aquellos que posean dólares blancos en el exterior están obligados a venderlos en el mercado oficial y no pueden hacerse de Cedines. Esto generaría una inequidad adicional dándole un privilegio más a los tenedores de dólares negros que no cumplieron con sus obligaciones fiscales.
La resolución general 620 de la Comisión Nacional de Valores (CNV), presidida por Alejandro Vanoli, estipuló que el Cedin “goza de autorización de oferta pública en los términos de la Ley 26.831, y podrá ser negociado en mercados bajo competencia de la CNV, en las entidades financieras autorizadas comprendidas en la Ley 21.526 y sus modificatorias, y en las casas y agencias de cambio autorizadas a funcionar como tales”.
Primeros movimientos
La semana pasada debutó el Cedin en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y en el tercer día de vigencia de la política de exteriorización de capitales implementada por el gobierno nacional, el miércoles 3 de julio, se emitieron los primeros siete papeles por un monto total superior a los US$ 160.000, según el Banco Nación, y uno de los bancos privados habría emitido otro por un monto de US$ 100.000.
Por su parte, en la Bolsa de Comercio ya se registraron las primeras posturas de venta para el Ceda (Cedin aplicado, cuando pasó por alguna operación inmobiliaria o similar) y el Cedi (Cedin no aplicado). 
En el primer caso, la mejor oferta fue de 5.000 unidades a $746 por cada lámina de US$ 100, mientras para el CEDI se ofertaron 10.000 unidades a $715. 
Pero no se concretó ninguna de las operaciones ya que deben trascurrir por lo menos 48 horas entre que una persona blanquea capitales hasta que recibe el Cedin.
El Ceda inició la jornada del miércoles con un precio de $ 720 para una oferta de compra de 100.000 unidades, pero fue subiendo hasta los $ 746 pasadas las 15. 
Así, el tipo de cambio que se desprende de esta operación, de $ 7,46, se ubicó 6,2% por debajo del precio del dólar paralelo ($ 7,95). 
Por su parte, la oferta por el Cedi abrió a $ 700 y fue aumentando hasta los $ 715, 10,06% menos que el dólar “blue”, con una oferta de compra de 10.000 pesos.
 
Blanqueo
Hace un mes el equipo económico lanzó un blanqueo de capitales a partir de dos instrumentos: el Baade (Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo) y el Cedin (Certificado de Depósito para Inversión). 
El primero busca generar una fuente de financiamiento para las obras de infraestructura y energéticas. 
El segundo está destinado a estimular el sector inmobiliario y de la construcción; sector que presenta una clara declinación de su actividad y que no pudo acomodarse a la pesificación forzada. 
Esta exteriorización de capitales permite emplear recursos líquidos ociosos para financiar inversiones productivas y sociales que apuntalen el proceso de crecimiento con el objetivo fundamental de canalizar esos recursos ociosos en manos del sector privado. 
El Cedin no es un bono ya que no paga tasa de interés sino que es el certificado equivalente a los dólares entregados. No tiene fecha de vencimiento y queda registrado a nombre de quien recibe el título.
Toda persona física o jurídica que tenga divisas extranjeras guardadas en cajas de seguridad, en el “colchón†o en el exterior puede adquirir alguno de los dos bonos a partir del acceso a algún banco comercial que transferirá los recursos al Banco Central quien emitirá los mismos. 
Quienes adhieran al blanqueo quedarán eximidos de todos los impuestos por transacción de débitos y créditos y de sanciones correspondientes a la ley penal tributaria y la ley penal cambiaria, es decir, no estarán obligados a informar a la Administración Federal de Ingresos Públicos, sin perjuicio del cumplimiento de la Ley 25.246 y demás obligaciones. Esto tiene un impacto negativo en la moral tributaria de los agentes, que debe tenerse en cuenta.
Por otro lado, aquellos que se encuentren imputados en causas judiciales no podrán intervenir en la adquisición de estos bonos. 
El blanqueo comenzará a regir el 1 de julio y se extenderá hasta diciembre de este año.
A pesar de que el objetivo primordial del Cedin es reactivar un sector (como el de servicios inmobiliarios) que tuvo un 2012 bastante complicado todavía no está claro el impacto que puede tener el bono en la economía. 
Por un lado, podría generar un impacto positivo en el sector inmobiliario y de la construcción ya que los agentes que blanqueen pueden hacerlo con el objetivo de realizar alguna transacción en ese mercado, pero por el otro, pueden hacerlo para blanquear el dinero y luego cambiar esos bonos por dólares en el mercado paralelo.
Por otro lado debe analizarse qué pasará con respecto a la cotización de los Cedines: este certificado puede ser comprado y vendido en un mercado secundario por lo que la duda consiste en cuál será ese valor. 
Dólar inmobiliario
Según la última flexibilización implementada en su uso, podrán ser cambiados instantáneamente por dólares con la condición previa de que se haya efectuado una escritura de compraventa de inmuebles habiendo utilizado dicho instrumento. 
De esta forma, se le asigna al Cedin la función de operar como moneda de cambio en las transacciones inmobiliarias y por vía de endosos en otros sectores. 
Tendrá la posibilidad de recibir endosos ilimitados, sean simples o registrados por lo cual no es asimilable a un cheque cancelatorio que acepta solo dos y es considerado un instrumento de baja circulación y apunta a resolver situaciones puntuales de corto plazo.
A su vez es importante aclarar no es una cuasimoneda, como el patacón por ejemplo, si su uso se vuelve más extendido se podría asemejar a cuasimonedas pero no parece todavía el caso. No es un “patacón verde”. 
Las últimas noticias con respecto a la instrumentación establecieron que la Nación, las provincias y los municipios podrán recibir los Certificados de Depósito para Inversión (Cedin) como parte de pago de impuestos y tributos, siempre tomados al precio oficial de cotización del dólar, aunque todavía es sólo un rumor. 
Si llegara aplicarse, en ningún caso recibirán dólares por ninguna de las tres opciones. Sólo se permitirá entregarlos a empresas contratistas de obras públicas, las que sí podrán luego “aplicarlos” para recibir los dólares del Banco Central. Lo que implica que se haya realizado alguna operación inmobiliaria o relacionada con la construcción.
El procedimiento es el siguiente: el banco emitirá los Cedines, recibirá los dólares y los transferirá al Banco Central. Todos los endosos que reciba el Cedin (y que serán ilimitados) quedarán registrados en una base que creará el Banco Central y que se podrá chequear en el sitio web. 
En ese sentido, la idea es que el inversor pueda acceder a la “trazabilidad” del instrumento y las decisiones apuntan a darle más fluidez al instrumento en el mercado secundario, en donde terminaría funcionando prácticamente como un reemplazo del dólar billete.
De esta forma, el Cedin tendría un valor prácticamente idéntico al del dólar paralelo y le quitaría presión al tipo de cambio inyectando dólares en la economía, ya que puede ser utilizado para el pago de operaciones de toda índole, en la medida en que la contraparte lo acepte. 
Mercado secundario
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, le había pedido a un grupo de financistas que generen un mercado secundario al Cedin para ayudar de esta manera a bajar la demanda de dólares en el mercado paralelo y mantener controlada la cotización.
 
En definitiva, se trata de una manera de volcar dólares formales (que provienen del blanqueo) al mercado y permitir que el inversor compre divisas legalmente, pero al tipo de cambio vigente en el mercado informal. 
Esta medida ayudaría a repatriar capitales, contribuyendo a generar oferta de dólares ante la escasez existente. 
Puede generar un virtual desdoblamiento del dólar, ya que aparecerá el “dólar Cedin†que estará seguramente entre el paralelo actual y el oficial.
Servirá aparentemente para dinamizar el mercado inmobiliario tanto en usados como en unidades nuevas.
Con respecto a las reservas internacionales, el Cedin no tendrá un importante efecto sobre las mismas ya que la operatoria se generará con rapidez, entrando y saliendo dólares.
 
De esta forma, el impacto sobre las reservas sería sólo transitorio. 
Habría 3 operaciones en 1 al momento de una transacción inmobiliaria por un lado el comprador le entrega Cedines (previamente adquiridos en la bolsa) al vendedor del inmueble y éste a su vez al banco que a cambio le da los dólares billete. 
Es importante que se garantice que el vendedor tenga los dólares si no rápidamente está destinado al fracaso. La preocupación más importante es la seguridad que tenga el propietario o vendedor de hacerse de los dólares billete en el momento de la operación. 
Puede haber casos en los que el vendedor no quiera los dólares correspondientes al Cedin sino que prefiera venderlos en el mercado secundario y hacerse de pesos para cualquier otra transacción por ejemplo comprar otro departamento o pagar un viaje.
 
En ese caso, el que adquiera este certificado inmobiliario podrá seguir negociándolo en pesos en el mercado secundario o directamente podrá cobrarlo para hacerse de los dólares.
Contrariamente, el otro bono en cuestión sí podrá repercutir en la disponibilidad de dólares por parte del Banco Central lo que le dará un mayor margen al organismo para poder manejar el tipo de cambio.
El objetivo de este último bono es impulsar inversiones en el sector energético, otro de los sectores que se encuentran en una situación difícil y que genera presión sobre la balanza comercial argentina.
En cuanto a la decisión del público de destinar sus divisas a la compra de los bonos habrá que esperar a observar el comportamiento pero ante un contexto de tasas de interés bajas en el mercado internacional y mayores riesgos puede generarse una entrada de dólares desde el exterior para aprovechar el rendimiento que genera esta política, por lo menos en el caso de los Cedines que presentarán un rendimiento mayor al de los Baades.
En relación a lo anterior, será relevante observar si el público confiará en los Cedines como reemplazo al ahorro en dólares, que es históricamente la fuente de ahorro preferida por el público para evitar la desvalorización del dinero a causa de la inflación. 
Esta situación dependerá de la confianza del público en que el gobierno no deje al instrumento sin respaldo en la divisa estadounidense. 
De esta forma el público podrá conservar los Cedines como si fueran dólares de manera indefinida; otra de las opciones será venderlos en un mercado secundario entre privados para volver a transformar los certificados en dólares físicos con una pérdida por su venta pero ya blanqueados. 
También se podrá utilizarlos para comprar o refaccionar una vivienda para adquirir un terreno donde edificar o para un proyecto de construcción.
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