Brasil: las altas tasas reales postergan inversiones

Una serie de empresas brasileñas ha resuelto postergar inversiones. En general, censuran al Banco Central y su política de tasas altas. Parte del gobierno federal y varios estados también critican el marco de crédito caro.

Compañías como Tele Norte Leste Participações o Brasilux
sostienen que el emisor “está encaprichado en perpetuar un contexto
de tipos reales altos que ya lleva cuatro años”, afirma Celso Rubel,
de la segunda. Esto hace que el sector privado archive planes y proyectos de expansión
o crecimiento. “Todos estamos rezando para que BC cambie el rumbo antes de
que sea tarde”. Pero la entidad decidió ayer no tocar los intereses.
Brasilux fabrica electrodomésticos livianos en Río Grande del Sur
y acaba de descartar inversiones por unos US$ 500.000 para aumentar producción,
pues los costos financieros subieron 20% este mismo año. “La demanda
se seca y no tiene sentido endeudarse a esos costos”, explica Rubel.

Desde octubre, la autoridad monetaria ha elevado tipos básicos cinco veces,
con el objeto de neutralizar la inflación y conseguir que el dólar
cediese de casi cuatro reales a poco menos de tres. Pero, pese a cierta estabilidad
en precios y cambios, la tasa referencial continuará en 26,5% anual. Por
cierto, la política astringente de Henrique Meirelles, presidente del BC,
ha licuado las promesas de crecimiento formuladas por el primer mandatario, Luiz
Inácio de Silva (Lula) al asumir el cargo (1° de enero) y le generan
conflictos políticos dentro de su propio partido.

La producción industrial avanzó apenas 0,7% en marzo, el ritmo más
lento en nueve meses, mientras las ventas minoristas caían 5%. Por su lado,
el desempleo primario ascendía a 12%, máximo en escaso un año.
A pesar de todo, Lula defiende la ortodoxia de Meirelles, en tanto el vicepresidente
José Alençar la califica de “sin sentido”.

Compañías como Tele Norte Leste Participações o Brasilux
sostienen que el emisor “está encaprichado en perpetuar un contexto
de tipos reales altos que ya lleva cuatro años”, afirma Celso Rubel,
de la segunda. Esto hace que el sector privado archive planes y proyectos de expansión
o crecimiento. “Todos estamos rezando para que BC cambie el rumbo antes de
que sea tarde”. Pero la entidad decidió ayer no tocar los intereses.
Brasilux fabrica electrodomésticos livianos en Río Grande del Sur
y acaba de descartar inversiones por unos US$ 500.000 para aumentar producción,
pues los costos financieros subieron 20% este mismo año. “La demanda
se seca y no tiene sentido endeudarse a esos costos”, explica Rubel.

Desde octubre, la autoridad monetaria ha elevado tipos básicos cinco veces,
con el objeto de neutralizar la inflación y conseguir que el dólar
cediese de casi cuatro reales a poco menos de tres. Pero, pese a cierta estabilidad
en precios y cambios, la tasa referencial continuará en 26,5% anual. Por
cierto, la política astringente de Henrique Meirelles, presidente del BC,
ha licuado las promesas de crecimiento formuladas por el primer mandatario, Luiz
Inácio de Silva (Lula) al asumir el cargo (1° de enero) y le generan
conflictos políticos dentro de su propio partido.

La producción industrial avanzó apenas 0,7% en marzo, el ritmo más
lento en nueve meses, mientras las ventas minoristas caían 5%. Por su lado,
el desempleo primario ascendía a 12%, máximo en escaso un año.
A pesar de todo, Lula defiende la ortodoxia de Meirelles, en tanto el vicepresidente
José Alençar la califica de “sin sentido”.

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