Aporte argentino a la seguridad alimentaria

El país es principal referente a escala global para la producción de carne y leche.

Por Sebastián Perretta (*)

 

Tanto por su potencial de crecimiento y porque tiene los recursos naturales, el stock ganadero, el know how y las tecnologías. El crecimiento de la demanda de proteínas animales en el mundo, principalmente traccionada por Asia con China a la cabeza, significa un desafío y a su vez una oportunidad para el sector pecuario argentino.

Las condiciones están dadas para volver a posicionar a la Argentina en los primeros puestos de los países exportadores de carne con todo lo que eso significa en cuanto a generación de divisas, desarrollo de economías regionales, empleo y su derrame a otras actividades de la cadena agroindustrial. Para que esa posición sea sustentable, será necesario iniciar un proyecto de crecimiento en el que se comprometa toda la cadena de valor pecuaria.

Como compañía líder en productos biotecnológicos para la sanidad y productividad animal, sostenemos que es necesario innovar no solo en ciencia y tecnología sino también en la forma de comunicar y difundir las tecnologías existentes para que impacten positivamente en los índices productivos, que en promedio en el país no se han modificado en los últimos 40 años.

Hay que innovar también en servicios, gestión y políticas públicas, sobre todo en el segmento de pequeños y medianos productores que aún no se han tecnificado y, como consecuencia no han podido generar las condiciones para avanzar en sus niveles productivos.

En Argentina más del 80% de las producciones agropecuarias son familiares. A menor escala, decrece la adopción de tecnología por múltiples motivos: entre ellos desconocimiento, falta de capacitación, necesidad de financiamiento, falta de infraestructura, falta de asesoramiento.

El 70% de los establecimientos ganaderos no tienen asesoramiento veterinario permanente. En ganadería bovina invierten, en promedio, menos de US$ 5 dólares en sanidad por cabeza, mientras que en los países altamente tecnificados y que lograron llegar a la frontera de producción, la inversión es de más de US$ 20. Las soluciones tecnológicas existen; el gran desafío es ampliar su adopción.

Desde este año, y en línea con lo trabajado desde Fronteras Productivas, sumamos un nuevo modelo de gestión innovador que nos acerca a las veterinarias y pone el foco en la relación productor-veterinario-laboratorio, como una base sólida para implementar máximos niveles de productividad. La sanidad es el punto partida de todas las mejoras y garantiza la entrada a los mercados internacionales.

Necesitamos crear herramientas que miren hacia el futuro y nos preparen para abastecer la demanda de nuestro mercado interno y, a su vez, ser protagonistas en la seguridad alimentaria del resto del planeta, con un crecimiento sustentable.

(*) Director de Desarrollo de Negocios y Estrategia de Biogénesis Bagó.

 

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