Agosto: en realidad ¿qué vigilancia ejerció la Reserva Federal?

Fue un mes de perros. Sólo el inefable George W.Bush pudo decir que la crisis hipotecaria y la iliquidez financiera afectan “una pequeña parte de la economía norteamericana”. Las minutas de la RF hablaban de otro país.

3 septiembre, 2007

Lo único que logró el presidente es que algunas bolsas recobrasen una fracción de lo perdido en el mes. Mientras la RF parece indiferente a los vaivenes especulativos de Wall Street –como se notaba en la reunión de su cúpula, Jackson Hole-, nadie se animaba a formular predicciones para septiembre.

Pero, en menos de un mes, se repite un vacuo ritual semestral, la cita conjunta del Fondo Monetario (cambia de director gerente) y el Banco internacional de reconstrucción y fomento (BIRF, Banco Mundial). Ninguna de ambas burocracias comparte el optimismo de Bush –o sus estadígrafos- respecto de la economía estadounidnes este año y el siguiente.

Hasta ahora, los desarmes de derivados financieros apoyados en malas hipotecas y la iliquidez entre fodnos dedicados a compras apalancadas han provocado la salida de miles de millones colocados en activos privados hoy vistos como riesgosos. Esta realidad es aceptada en las recientes minutas del comité monetario (RF), cuya próxima reunión cae el 18.

Pero era un informe “viejo” y reflejaba la reunión hecha en julio. Sea como fuere, sus conclusiones aceleraron la huida de los mercados, que salían –y salen- de deuda privada rumbo a deuda federal. Todo eso en un contexto que gurúes y analistas tratan de obviar: la mutua descalificación entre las principales bancas de inversión neoyorquinas.

La gresca ha minado un activo tan imponderable como clave: la fe del público en las firmas de valores. Pero también siembra dudas sobre la Reserva Federal y su capacidad para vigilar el mercado financiero.

Lo único que logró el presidente es que algunas bolsas recobrasen una fracción de lo perdido en el mes. Mientras la RF parece indiferente a los vaivenes especulativos de Wall Street –como se notaba en la reunión de su cúpula, Jackson Hole-, nadie se animaba a formular predicciones para septiembre.

Pero, en menos de un mes, se repite un vacuo ritual semestral, la cita conjunta del Fondo Monetario (cambia de director gerente) y el Banco internacional de reconstrucción y fomento (BIRF, Banco Mundial). Ninguna de ambas burocracias comparte el optimismo de Bush –o sus estadígrafos- respecto de la economía estadounidnes este año y el siguiente.

Hasta ahora, los desarmes de derivados financieros apoyados en malas hipotecas y la iliquidez entre fodnos dedicados a compras apalancadas han provocado la salida de miles de millones colocados en activos privados hoy vistos como riesgosos. Esta realidad es aceptada en las recientes minutas del comité monetario (RF), cuya próxima reunión cae el 18.

Pero era un informe “viejo” y reflejaba la reunión hecha en julio. Sea como fuere, sus conclusiones aceleraron la huida de los mercados, que salían –y salen- de deuda privada rumbo a deuda federal. Todo eso en un contexto que gurúes y analistas tratan de obviar: la mutua descalificación entre las principales bancas de inversión neoyorquinas.

La gresca ha minado un activo tan imponderable como clave: la fe del público en las firmas de valores. Pero también siembra dudas sobre la Reserva Federal y su capacidad para vigilar el mercado financiero.

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