Vacunas y el debate de las patentes

Los líderes del mundo coinciden en que nadie está protegido hasta que todos estén protegidos.

Pero no se ponen de acuerdo, en cómo hacer para aumentar la producción en un entorno de gran diferencia en la tasa de vacunación de los países ricos y pobres. Esta semana Estados Unidos se manifestó a favor de levantar temporalmente las patentes de las vacunas. Pero algunos países insisten en que hay mejores opciones.

La BBC explica por qué discrepan

Las medicinas y otras invenciones están cubiertas por patentes que brindan protección legal contra las copias. Lo mismo ocurre con las vacunas. Las patentes dan a sus fabricantes los derechos sobre sus descubrimientos y los medios para obtener ganancias con ellos, lo cual es un incentivo para alentar la innovación.

Pero estos no son tiempo normales. El año pasado Sudáfrica y la India propusieron a la Organización Mundial de la Salud que las patentes sobre las vacunas y otros tratamientos para la Covid 19 fueran levantadas. Argumentaban que dada la naturaleza extrema de la pandemia la fórmula de las vacunas deberían ponerse a disposición de otros fabricantes para que las pudieran fabricar localmente.

¿Cuál es el problema?

Las propuestas fueron recibidas con críticas de las compañías farmacéuticas y países de la Unión europea, Gran Bretaña y Estados Unidos. La mayor parte de los costos para sacar las vacunas ocurren en la investigación y desarrollo. La parte de la manufactura cuesta menos. La objeción evidente para levantar las patentes es que erosionan los ingresos y desalientan la innovación.

Pero no todo es dinero

El levantamiento de las patentes sería temporal y algunos fabricantes, como AstraZeneca las ofrecen al costo. El argumento fundamental de los productores y de sus países es que solo con el levantamiento de las patentes no se resolvería mucho, Sería como dar la receta sin los ingredientes ni las instrucciones. La patente cubre el proyecto general pero no el proceso de producción. Y eso es fundamental en este caso. Las vacunas del tipo mRNAm como la Pfizer y Moderna — son un tipo nuevo de vacunas y solo un pequeño grupo de personas entienden cómo hacerlas.

BionTech, la compañía alemana que se asoció con Pfizer, dijo que el proceso de desarrollo y manufactura llevó una década y la validación de los lugares de producción puede llevar hasta un año. También es un problema la disponibilidad de materia prima.

Los grupos industriales temen que sin acceso a todo el know-how y a los elementos, una exención podría resultar en problemas de calidad, seguridad y eficacia y posiblemente en falsificaciones.

¿Cuál es la alternativa?

La Unión Europea dice que tal vez la mejor solución a corto plazo sea mejorar la cadena de suministro e instar a los países ricos a exportar más vacunas.

¿Por qué Estados Unidos cambió de parecer?

El anuncio se hizo después de que la Representante de Comercio Katharine Tai se reunió con los grandes fabricantes de vacunas para tratar de aumentar la producción. Pero algunos especialistas se preguntan si no habrá sido una táctica de negociación para convencerlos de cooperar más con el sistema de licencias.

Ahora continúan las conversaciones en el seno de la OMS, donde las decisiones se toman por consenso. Sin el respaldo de otras naciones clave, las propuestas pueden encallar.

 

 

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