La crisis global del agua

Dado que el día 22 de marzo ha sido declarado Día Internacional del Agua, es oportuno reflexionar sobre por qué un problema tan acuciante como la polución del agua ha desaparecido de la agenda global y qué significa eso par nuestro futuro. 

La contaminación del agua está aumentando desde hace años en todos los países del mundo y eso es algo que daña el crecimiento económico, la salud de la gente y del ambiente y la calidad de vida mundial. 
Hay algunos países, como Estados Unidos, Canadá y algunos de Europa, donde se han hecho algunos progresos para controlar la contaminación, pero falta mucho por hacer. En la era victoriana en Londres se tendió una red cloacal de 21.000 kilómetros. El sistema significó la desaparición de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, y eliminó los malos olores de la ciudad.
Hoy, sin embargo, el aumento de la población y la falta de inversión, significa que cuando caen 2 milímetros o más de lluvia en una hora, las aguas residuales desaguan en el río Támesis. Esto ocurre más o menos una vez por semana. Al año, 30 millones de toneladas de aguas cloacales sin tratar desaguan en el río Támesis. 
En Estados Unidos hay una situación similar que significa unos siete millones de enfermedades por año. La oficina de presupuesto del Congreso estima que las inversiones en agua potable y sistemas cloacales en un periodo de 20 años desde 2000 hasta 2019, incluyendo costos de operación y mantenimiento, van a situarse entre US$ 1.410 billones (millones de millones) y US$ 1.960 billones. Dado que la sociedad paga los costos de los servicios de agua corriente falta saber si Estados Unidos tendrá la voluntad política para ocuparse de este tema y gastar los recursos necesarios en la actual crisis económica. 
La situación es mucho peor en países en desarrollo. El Third World Centre for Water Management estima que sólo entre 10%  y 12% de las aguas residuales en América latina son tratadas adecuadamente. Ciudad de México, por ejemplo, exporta sus aguas no tratadas al Valle del Mezquital. Si bien los agricultores locales valoran el hecho porque el agua aumenta los rendimientos de la tierra, el agua está tan contaminada con agentes patógenos y tóxicos, que representa un serio riesgo para la salud de agricultores y consumidores de los productos agrícolas cultivados en esa área. En India, las principales ciudades descargan las aguas no tratadas a las corrientes de agua de donde extraen agua para consumo. 
Aun en ciudades con buenos sistemas de tratamiento de aguas, un tema preocupante es la presencia de sustancias fabricadas por el hombre en el agua potable. El creciente uso de productos farmacéuticos y de cuidado personal ha significado que se descubran productos químicos y otros contaminantes con efectos desconocidos para la salud humana y ambiental. 
Para comenzar a revertir este proceso de deterioro en la calidad del agua a nivel global, se necesita con urgencia que las instituciones que pueden implementar las leyes existentes y necesarias resuelvan este problema . Igualmente importante es convencer al público en general, y a los políticos, de que para el largo plazo es más conveniente para una sociedad vivir en un ambiente limpio que en uno contaminado. Hasta que no haya demanda pública de aguas no contaminados, no va a ser posible obtener las inmensas inversiones que hacen falta para mejorar la calidad del agua. 
La calidad del agua es una seria preocupación en casi todos los países. Se calcula que el costo total de esta negligencia es ya de 3 a 5% del PBI en algunos países. Es hora de que los líderes reconozcan la enormidad de este problema y comiencen a tomar las medidas necesarias. 
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