El camino hacia la nueva normalidad

El coronavirus no significa solo una crisis de salud de inmensas proporciones, además es una reestructuración inminente del orden económico global

16 septiembre, 2020

Por: empresas

¿Qué tienen que hacer los líderes para comenzar a avanzar hacia lo que se viene?

“Para algunas organizaciones la única agenda posible es la supervivencia en el corto plazo. Otras están pensando en cómo posicionarse una vez que la crisis haya pasado y las cosas vuelvan a la normalidad. El problema es saber qué va a ser lo normal después de esto. Si bien nadie puede decir cuánto va a durar esta crisis, lo que encontremos al otro lado no se va a parecer a lo normal de los últimos años”.

Estas palabras fueron escritas hace 11 años, en medio de la crisis financiera global, por quien entonces era uno de los socios gerentes de la consultora McKinsey, Ian Davis. Valen también para hoy, sólo que la realidad que está atravesando el mundo en estos momentos es mucho más grave. Kevin Sneader, socio global de McKinsey, interpreta que esta era va a ser definida por un cisma profundo: el periodo anterior a Covid-19 y la nueva normalidad que surgirá en la era post-viral.

En esa nueva realidad, dice, veremos una profunda reestructuración del orden económico y social en el que tradicionalmente operaban las empresas y la sociedad. Y en el futuro cercano veremos el comienzo del debate sobre qué va a significar la nueva normalidad y cómo se va a diferenciar de la anterior. Sneader intenta acá explicar qué hace falta para navegar la crisis ahora que las mediciones tradicionales ya no sirven.

Imagina cinco etapas desde la crisis de hoy hasta la próxima normalidad. La duración de cada una dependerá de la geografía y del contexto industrial. Las cinco juntas representan el imperativo de nuestro tiempo: la batalla contra la Covid-19 se debe ganar si queremos encontrar un camino social y económicamente viable hacia adelante.

Decisión

Casi todos los países toman decisiones a diario para hacer frente a la crisis. Hay todo tipo de intervenciones en la salud pública y los sistemas de salud aumentan la capacidad de camas, insumos y trabajadores.

Aumentan los planes para la continuidad de las empresas y seguridad de los empleados. Muchos soportan una profunda desaceleración de sus operaciones mientras otros buscan acelerar para hacer frente a la demanda en áreas críticas. Las instituciones educativas se mudaron al mundo digital para brindar oportunidades de aprendizaje ahora que las escuelas están cerradas. Atravesamos un momento en que se deben tomar decisiones todos los días.

 

Resiliencia

La pandemia hizo metástasis en la economía y el sistema financiero, donde generó una crisis de primer orden. La retracción de la actividad económica, necesaria para proteger la salud pública, está amenazando el bienestar económico de los ciudadanos y las instituciones. La sucesión de problemas de liquidez y solvencia que aquejan a muchas industrias resiste los esfuerzos de los bancos centrales y los gobiernos por mantener en funcionamiento el sistema financiero. La crisis de salud se está convirtiendo en una crisis financiera porque la incertidumbre sobre el alcance y la duración de la caída del empleo y el PBI debilita lo que queda de la confianza empresarial.

 

Retorno

El retorno de las empreas a la salud operativa después de un cierre agudo es extremadamente difícil, como lo está descubriendo China ahora que lentamente vuelve a trabajar. Las industrias van a necesitar reactivar toda su cadena de suministro, porque la escala y la duración del impacto del coronavirus las dejaron desarticuladas en muchas geografías. El punto más débil en la cadena va a determinar el éxito o fracaso del intento de volver a contratar personal, capacitarlo y obtener los niveles de productividad del personal anteriores al virus.

Por lo tanto los líderes deben reevaluar la totalidad de su sistema empresarial para lograr una producción efectiva en ritmo y escala.

 

Reimaginación

Un shock de esta escala creará un cambio discontinuado en las preferencias y expectativas de los individuos como ciudadanos, como empleados y como consumidores. Esos cambios y su impacto en cómo vivimos, trabajamos y usamos la tecnología se irán viendo con más claridad en los próximos meses. Triunfarán solamente las instituciones que se reinventen para aprovechar al máximo el conocimiento obtenido y la capacidad de anticipar. La crisis va a revelar no solo las vulnerabilidades sino también las oportunidades de mejorar el desempeño de las empresas. Los líderes deberán reconsiderar cuáles son los costos realmente fijos y cuáles los variables, porque el cierre tan amplio de sectores de la producción está mostrando qué es lo que realmente es necesario tener y qué es lo que es “lindo” tener.

 

 

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