Un líder de teflón

¿Por qué comparar un líder con el teflón? Porque este material permite que el huevo se deslice sobre la superficie sin adherirse ni dejar marcas.

Los líderes, dice Douglas Satterfield, deberían ser como el teflón. Al recibir un ataque, una crítica o un chisme deberían dejarlos pasar sin que les haga mella, como una sartén de teflón.

Si un líder se distrae contestando cada acusación, cada comentario, cada crítica, distrae el tiempo que necesita para realizar su misión. Por lo general, los ataques provienen de personas que no están ni cerca de ocupar un cargo similar al del atacado; contestar cada una de esas críticas lo pondría en el papel de víctimas y así, ganarían posiciones. Lo mejor sería es no hacer nada, no contestar. El problema, casi siempre, pasará.

Esto de ser como el teflón no es fácil, aclara Satterfield, no es fácil. Para la mayoría de nosotros, especialmente cuando nos dejamos dominar por las emociones, lo primero que nos viene a la mente es responder con la misma moneda y defendernos. Esto rara vez actúa en beneficio nuestro.

Se sabe, especialmente lo saben los líderes, que el primer instinto no siempre es el mejor. Si nos volvemos como el teflón, el trabajo será más fácil y mantendremos el buen humor frente a quienes nos tiran dardos. Aquellos que han experimentado las complicaciones de responder de la misma manera, por lo general líderes jóvenes, descubrieron que el resultado no les fue satisfactorio.

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