Tres buenas razones para segmentar audiencias

Lo que sobra es información, pero no toda información es de calidad ni tiene buena recepción. ¿Cómo lograr que nuestro mensaje se destaque y además vaya a quienes lo van a recibir bien?

Crear, posicionar o re posicionar una marca ante el público siempre es un trabajo de comunicación. Pero las audiencias hoy en día están ahogadas en un mar de información, ¿cómo va a destacarse nuestro mensaje? El primer paso es segmentar el público pero luego hay otras cosas para hacer. Por ejemplo:

 

Buscar la relevancia


Hoy, si hay algo que nos sobra son los temas, los contenidos y, en general, la información. La tremenda cantidad de datos que recibimos diariamente y tenemos a disposición para consultar es abrumadora. Esto representa un enorme reto para quienes buscan comunicar algún mensaje, presentar una propuesta, ofrecer algo o vender algo. Entonces, ¿cómo hacer para que nuestro contenido tenga la oportunidad de notarse, de ser recibido, de generar interés? La respuesta es la relevancia. Hoy todos hemos desarrollado una tremenda capacidad, inconsciente la mayor parte de las veces, para filtrar, bloquear y cribar la información que recibimos, para prestar atención solo la que nos resulta relevante. La segmentación de nuestras audiencias basándonos en la comprensión  de sus intereses, motivaciones, preocupaciones y expectativas es un requisito sine qua non para aspirar a penetrar esa barrera y llegar a quienes queremos impactar con nuestros mensajes de marca, entendiendo por marca esa propuesta de algo que la gente puede desear e identificar de manera singular. Así que esa es la primera gran razón para segmentar: identificar los intereses y motivaciones de los distintos grupos dentro de la gran audiencia nos permite diseñar comunicación relevante que tenga una mayor oportunidad de ser registrada.

 

Demasiados puntos de contacto

Hoy, los gestores de marcas y comunicadores tienen algo que es a la vez una bendición y una maldición: la tremenda proliferación no solo de medios, sino de puntos de contacto con las diversas audiencias. Así que otro enorme reto es diseñar planes de comunicación que se basen en una segmentación que atienda los diversos hábitos de consumo de una agobiante diversidad de medios, y el mapeo de los puntos de contacto en los que un determinado segmento tiene disposición de ser impactado o alcanzado. Sin este entendimiento, sin esta forma de segmentar, más que eficiencia se generará un enorme desperdicio y una complejidad improductiva de canales de comunicación.

Hacer uso del relato emotivo

Finalmente, una de las tendencias para lograr que las audiencias actúen, tomen la decisión de comprar, expresen preferencia por nuestra propuesta o lo que sea, es necesario emocionarla. Y eso solo se logra con un relato, con un cuento, que sintonice con la gente que nos interesa. Y para lograr esto debemos segmentarlas conociendo el lenguaje con que se comunican entre sí y, si se puede, sus motivaciones profundas. Para eso hace falta la ayuda de psicólogos, sociólogos y especialistas en neurociencias.

Por todo esto, para trazar un perfil adecuado de la audiencia que buscamos debemos saber qué l mueve, qué la conmueve. Sin eso, no nos van a advertir, mucho menos escuchar o considerar. Las historias personales, las experiencias en primera persona y los testimonios son de gran valor para lograr eso.

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