¿Sirve la tecnología para educar?

Padres y educadores se preocupan por la eficacia de la computadora como herramienta educativa.

En diciembre último, la comisión de educación con sede en la Web, integrada por 16 miembros, un grupo bipartidario formado por el Congreso de los Estados Unidos, redactó su último informe, en el que aplaudió el aumento del uso de Internet en las aulas. Asimismo, invitó al gobierno federal a promocionar la enseñanza on line, desde tanto el jardín de infantes hasta los lugares de trabajo.

Al mismo tiempo, educadores prominentes cuestionaron públicamente la decisión de invertir US$ 8.000 millones para conectar a la red todas las aulas del país. Opinan que existen cuestiones más urgentes a tratar. Algunos de los temas enumerados son: aulas superpobladas, falta de educadores y libros de texto anticuados u objetivamente incorrectos.

¿Acaso la tecnología mejora la enseñanza?

La comisión asegura que la tecnología en el aula en general, y el acceso a Internet en particular, “proporcionan herramientas nuevas y poderosas a la enseñanza”. Los detractores insisten en que esta dependencia de la tecnología compromete el desarrollo intelectual y físico de los niños.

Además, dicen, los exámenes no han demostrado que los logros académicos mejoren perceptiblemente.

En realidad, algunos sostienen que la tecnología disminuye los resultados estándares de los exámenes. Por ejemplo, el Educational Testing Service estudió los resultados de 13.373 alumnos de cuarto y octavo grado, y determinó que los estudiantes que utilizaban la computadora al menos una vez por semana no obtuvieron tan buenos resultados como los que la usaban con menor asiduidad.

Otros estudios han demostrado que los niños que utilizan la calculadora constantemente no alcanzan tan buenos resultados en los exámenes de matemática habituales como los que la usan ocasionalmente. Los defensores de la tecnología subrayan que muchos de los estudios se efectuaron en áreas urbanas con una alta concentración de estudiantes de minorías con problemas económicos, generalmente de hogares con padres que no hablaban la lengua materna.

No obstante, según un estudio realizado en Maine, con 98% de población blanca, 47% de los alumnos de cuarto grado que utilizaban la calculadora diariamente no alcanzó el nivel de matemática requerido por el estado, mientras que sólo 23% de los que usaban la máquina con poca frecuencia obtuvo resultados por debajo del nivel esperado.

El jardín de infantes: el lugar más vulnerable

Los defensores de la tecnología insisten en que el uso de las computadoras en las aulas transformará a los estudiantes de hoy en los trabajadores calificados de mañana, y que los alumnos deberían comenzar a utilizar la computadora en el jardín de infantes.

La institución Alliance for Chilhood (Alianza por la Niñez) discrepa. El grupo, compuesto por educadores, médicos y otros profesionales, afirma que las computadoras son contraproducentes y hasta perjudiciales para el crecimiento físico, emocional, psicológico e intelectual de los niños. Como explicó un coordinador de la Alianza: “No existe una ventaja real en el hecho de aprender a leer antes o después. Lo que los chicos necesitan es dedicar más tiempo a la naturaleza, las conversaciones cara a cara, la interacción con los padres, las actividades manuales, incluyendo arte y otras formas de compartir el lenguaje, como la narración de cuentos y la poesía. Éstas son cosas que los chicos reciben cada vez menos”.

El debate continuará sin resolverse. Pero seguramente los productores de software y otras herramientas interactivas se pondrán en contacto con organizaciones como la Alianza para garantizar que tanto padres como educadores acepten los nuevos productos.

En diciembre último, la comisión de educación con sede en la Web, integrada por 16 miembros, un grupo bipartidario formado por el Congreso de los Estados Unidos, redactó su último informe, en el que aplaudió el aumento del uso de Internet en las aulas. Asimismo, invitó al gobierno federal a promocionar la enseñanza on line, desde tanto el jardín de infantes hasta los lugares de trabajo.

Al mismo tiempo, educadores prominentes cuestionaron públicamente la decisión de invertir US$ 8.000 millones para conectar a la red todas las aulas del país. Opinan que existen cuestiones más urgentes a tratar. Algunos de los temas enumerados son: aulas superpobladas, falta de educadores y libros de texto anticuados u objetivamente incorrectos.

¿Acaso la tecnología mejora la enseñanza?

La comisión asegura que la tecnología en el aula en general, y el acceso a Internet en particular, “proporcionan herramientas nuevas y poderosas a la enseñanza”. Los detractores insisten en que esta dependencia de la tecnología compromete el desarrollo intelectual y físico de los niños.

Además, dicen, los exámenes no han demostrado que los logros académicos mejoren perceptiblemente.

En realidad, algunos sostienen que la tecnología disminuye los resultados estándares de los exámenes. Por ejemplo, el Educational Testing Service estudió los resultados de 13.373 alumnos de cuarto y octavo grado, y determinó que los estudiantes que utilizaban la computadora al menos una vez por semana no obtuvieron tan buenos resultados como los que la usaban con menor asiduidad.

Otros estudios han demostrado que los niños que utilizan la calculadora constantemente no alcanzan tan buenos resultados en los exámenes de matemática habituales como los que la usan ocasionalmente. Los defensores de la tecnología subrayan que muchos de los estudios se efectuaron en áreas urbanas con una alta concentración de estudiantes de minorías con problemas económicos, generalmente de hogares con padres que no hablaban la lengua materna.

No obstante, según un estudio realizado en Maine, con 98% de población blanca, 47% de los alumnos de cuarto grado que utilizaban la calculadora diariamente no alcanzó el nivel de matemática requerido por el estado, mientras que sólo 23% de los que usaban la máquina con poca frecuencia obtuvo resultados por debajo del nivel esperado.

El jardín de infantes: el lugar más vulnerable

Los defensores de la tecnología insisten en que el uso de las computadoras en las aulas transformará a los estudiantes de hoy en los trabajadores calificados de mañana, y que los alumnos deberían comenzar a utilizar la computadora en el jardín de infantes.

La institución Alliance for Chilhood (Alianza por la Niñez) discrepa. El grupo, compuesto por educadores, médicos y otros profesionales, afirma que las computadoras son contraproducentes y hasta perjudiciales para el crecimiento físico, emocional, psicológico e intelectual de los niños. Como explicó un coordinador de la Alianza: “No existe una ventaja real en el hecho de aprender a leer antes o después. Lo que los chicos necesitan es dedicar más tiempo a la naturaleza, las conversaciones cara a cara, la interacción con los padres, las actividades manuales, incluyendo arte y otras formas de compartir el lenguaje, como la narración de cuentos y la poesía. Éstas son cosas que los chicos reciben cada vez menos”.

El debate continuará sin resolverse. Pero seguramente los productores de software y otras herramientas interactivas se pondrán en contacto con organizaciones como la Alianza para garantizar que tanto padres como educadores acepten los nuevos productos.

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