Ocho cosas que dicen los malos jefes

Todos conocemos las palabras de aliento que usualmente salen de la boca de los buenos jefes. Pero, ¿cuáles son las frases más comunes en los malos? Mercado recopiló ocho cosas que dicen los jefes que todos deberían evitar.

<p>Para el trabajo responsable y comprometido, pocas cosas son mejores que el reconocimiento al final de un d&iacute;a de trabajo. Un buen jefe sabe c&oacute;mo alentar a su planta y recompensar su ardua labor con palabras y gestos. Pero en el mundo del trabajo tambi&eacute;n existen los malos jefes, aquellos que es importante reconocer a la distancia para alejarse r&aacute;pidamente. Con esto en mente Mercado ofrece ochi frases com&uacute;nmente escuchadas de la boca de jefes que no deber&iacute;an serlo.</p>
<p>1) &ldquo;Si no est&aacute;s conforme con el trabajo, encontraremos a alguien que s&iacute;&rdquo;.</p>
<p>Los buenos jefes saben que no todo tiene que ver con un sueldo. Para que un empleado ame su trabajo y este realmente comprometido con dar lo mejor de s&iacute; mismo, tiene que ser due&ntilde;o de su labor. Los buenos jefes les dan espacio a sus empleados y dejan que expresen sus ideas y reconocen el valor de sus contribuciones. Los malos, sin embargo, aman recordarles a sus empleados qui&eacute;n es el que manda. Decirle a alguien que puede ser f&aacute;cilmente reemplazado no es la m&aacute;s acertada de las ideas.</p>
<p>2) &ldquo;No te pago para pensar&rdquo;</p>
<p>Cuando un empleado tiene una idea que no sienta bien con el jefe, generalmente se puede escuchar esta frase. &ldquo;No te pago para pensar&rdquo; es la frase de una persona que no est&aacute; capacitada para tener personas a su cargo dentro de una organizaci&oacute;n. El valor de un empleado, despu&eacute;s de todo, est&aacute; en los aportes que puede hacerle a la organizaci&oacute;n.</p>
<p>3) &ldquo;No juegues en Internet mientras est&aacute;s en la oficina&rdquo;</p>
<p>Los buenos managers que leen revistas especializadas ya lo saben: no hay &ldquo;tiempo de oficina&rdquo; y &ldquo;tiempo de casa&rdquo;. La mayor&iacute;a del trabajo de una persona nunca est&aacute; completa, siempre falta algo, y con dispositivos m&oacute;viles cualquier persona que trabaja en la organizaci&oacute;n puede acceder a sus emails antes y despu&eacute;s del trabajo. Y generalmente lo hacen. Los buenos empleados viven, duermen y comen pensando en su trabajo. Entonces un recreo mental se hace necesario. Revisar Facebook, entrar a Mercadolibre a ver una oferta o arreglar a qu&eacute; hora es la cita de esta noche no afecta el nivel de trabajo en la oficina. Los empleados no son robots y los malos jefes deben tener esto presente. <br />
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<p> 4) “Lo voy a tener en cuenta”<br />Es la vieja excusa. Está bien que una idea no cierre con el jefe, pero las excusas sin argumentación sólo sirven para enojar a los empleados o intimidarlos a no expresar sus ideas en el futuro.</p><p>5) “¿Quién te dio permiso para hacer eso?”<br />La jerarquía es importante dentro de una compañía. Pero los jefes que están obsesionados con el poder que les otorga generalmente son malos manejando personal.</p><p>6) “Deja todo y encargate de esto AHORA”<br />Cualquier buen jefe puede usar esta frase también, en momentos de emergencia en donde lo importante es esencial. Pero sólo lo hacen en momentos de crisis reales. Quienes son malos en sus trabajos lo hacen todos los días.</p><p>7) “Tráeme soluciones, no problemas”<br />Es cierto que los trabajadores son capaces de solucionar problemas solos, sin consultar a la alta gerencia. Pero muchos jefes interpretan esto como una excusa para que los empleados no se quejen y resuelvan situaciones críticas por ellos mismos. Muchas veces quien detecta el problema no tiene ni la información ni las herramientas para resolverlos y ahí es dónde un buen manager resulta importante.</p><p><br />8) “En estos tiempos de crisis, tenés suerte de tener trabajo”<br />Lo gracioso de esta frase es aquellos que la repiten nunca piensan que ellos también deberían estar agradecido de tener trabajo. Es, en definitiva, un gran insulto decirle a un empleado que resulta increíble estar entre 90% de la población que sí trabaja. En realidad habla mal del empleador y, en definitiva, trabajar para alguien demasiado crítico o eternamente inconforme significa que es hora de hacer las valijas y encontrar otro lugar en donde sí sepan apreciar los esfuerzos. </p>

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