Los filtros de los cigarrillos no sirven para nada

Además de inútiles, son el mayor componente de la basura oceánica.

La existencia misma de los filtros se basa en una mentira urdida por la industria tabacalera para que los fumadores, creyendo que reducen la inhalación de alquitrán, se sientan un poco más tranquilos. Pero en realidad no hacen nada, ni reducen la inhalación de alquitrán ni la de otras sustancias dañinas en el compuesto de tabaco de un cigarrillo.

Las últimas investigaciones sugieren, además, que los filtros de los cigarrillos, que generalmente están hechos de fibras sintéticas, son el componente más grande de la basura oceánica.

En lo que parece uno de las capítulos más absurdos en la historia del capitalismo, una industria monumental, que tejió una teleraña de engaños como respuesta a un peligro existencial, termina destruyendo el medio ambiente.

 

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