Los aeropuertos se preparan para los pasajeros del futuro

El avance tecnológico, el aumento en el número de pasajeros, una nueva demografía y el cambio climático son todos factores que están gestando la transformación de las terminales aéreas.

Desde sus orígenes los aeropuertos han tenido cuatro fuentes principales de ingresos. Las aerolíneas, que pagan un canon por usar  el lugar; los alquileres  de los retailers,  las ventas libres de impuestos y los estacionamientos.

Todo eso sufrió con el avance tecnológico. El e-commerce  erosionó las ventas de los duty-free y las apps tipo Uber redujeron la necesidad de dejar el auto en el estacionamiento. El tecnológico, entonces, es el primero de los factores que está obligando a los aeropuertos a transformarse.  Pero hay más.

También hay una crisis de capacidad. El turismo es cada vez más masivo y la capacidad aeroportuaria tiene límites. El año pasado viajaron por avión 4.000 millones de pasajeros. IATA calcula que para 2037 serán 8.000 millones. Como  no es fácil multiplicar la cantidad de aeropuertos, los existentes deberán ser más eficientes.

 

Otra demografía

 

Otros factores que las autoridades responsables deben tener en cuenta para el manejo del aeropuerto es el cambio en la demografía de los pasajeros y una mayor conciencia sobre las responsabilidades ambientales y los impactos que genera el sector.

El aeropuerto de Helsinki en Finlandia  es un ejemplo de visión de futuro porque tiene muchos elementos del nuevo modelo de negocios. En primer lugar es un aeropuerto que piensa en la próxima generación de viajeros. Como el cálculo es que muchos de ellos vendrán de Asia, todos los carteles informativos están escritos en finlandés, inglés y chino; también abundan los lugares que ofrecen los platos preferidos de la cocina china.

Otra novedad del complejo son las cápsulas para dormir. Son asientos ergonómicos que pueden convertirse en una cama totalmente cerrada. Debajo del asiento hay un compartimiento para guardar el equipaje de mano.

También hay un spa, con capacidad para un centenar de personas. Tiene cuatro saunas, una piscina de agua fría y otra de agua mineral para aliviar los efectos del jetlag y el cansancio del viaje.

En Amsterdam, el aeropuerto de Schiphol sale de lo común en materia aeroportuaria. Además de su famosa oferta comercial en materia de tiendas libres de impuestos, combina sus operaciones aéreas con una estación regional de trenes. Una de sus zonas comerciales está situada antes del área de seguridad. Para los pasajeros, es una ventaja más; para los miles de empleados del aeropuerto y para la gente que vive en las comunidades cercanas, es un centro comercial importante y para el aeropuerto, es un negocio muy lucrativo.

Este tipo de actividades le sirve no solo a la gente que viaja en avión. Atrae también a los residentes locales, que ahora sí le encuentran alguna ventaja a vivir en las cercanías de un aeropuerto.

 

Lugar de atracción

 

Pocas veces se puede afirmar que un aeropuerto es una atracción en sí misma; los casos en los que un pasajero puede tener razones para visitar una terminal aérea por otra razón que no sea la de realizar un vuelo se cuentan, por ahora, con los dedos de la mano. Algunos ejemplos:

El aeropuerto de Changi en Singapur, considerado el mejor del mundo, parece un parque de recreo. Tiene cinco jardines, sillas de masajes, televisores, videojuegos y también un cine gratuito.

El aeropuerto de Incheon en Corea del Sur es otro ejemplo de cómo un lugar anodino se puede convertir en una gran experiencia. Tiene un enorme centro comercial, jardines, cines y visitas guiadas que recorren las instalaciones. Quienes llegan cansados de un largo vuelo encuentran cómodos espacios de descanso y también la posibilidad de darse una ducha gratis.

 

Minimizar emisiones

 

Por lo menos desde los años 90 a los aeropuertos se los presiona para que aumenten su conciencia ambiental y reduzcan el impacto de los vuelos. Algunos ya lo están haciendo.

El aeropuerto de Dubai ha instalado 15.000 placas solares en su terminal 2, lo que reducirá considerablemente las emisiones de carbono producidas por la actividad aérea, más de 3.000 toneladas al año, y ahorrará a las autoridades 300.000 euros anuales en facturas de consumo eléctrico. El parque solar producirá en torno a 7 millones y medio de kilovatios anuales y reducirá 29% la carga de consumo de la segunda terminal.

El aeropuerto de Helsinki es neutral en carbono desde 2017. Usa 100% de energía renovable y ha puesto un tope a sus emisiones. Además, ayuda en el desarrollo del primer avión eléctrico en Finlandia.

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