La hora del entrepreneur

Los emprendedores están creando 700.000 nuevos negocios por año solamente en Estados Unidos. Entre 1987 y 1992, las pymes crearon 2,5 empleos por cada uno que se perdía en las grandes.

Los sectores más buscados –planeamiento financiero y telecomunicaciones– son también los más vulnerables a la saturación y pueden tener problemas en los próximos años.

Los que se perfilan con buenas perspectivas son outsourcing (brindar servicios a empresas sin ser parte de ellas), reciclaje de partes industriales, servicios de información, alimentos orgánicos, ingeniería genética, control de contaminación, servicios de mensajería y el gigantesco rubro denominado asistencia al por mayor: manejo del dinero, tareas personales, planeamiento de vacaciones, etc.

El (o la) entrepreneur de hoy tiene un instinto comercial mucho más desarrollado que el de generaciones anteriores, y presta atención a ese instinto.

Piensa en grande, usa muchos ropajes diferentes, aprovecha todas las oportunidades, reinvierte las ganancias y tiene una visión de muy largo alcance.

Hay algo más que parece estar codificado en el código genético de esta categoría de trabajador: una gran tolerancia a la ambigüedad. Más allá del objetivo final, pocas cosas se ven con claridad. Esto no implica temeridad.

El/la entrepreneur, simplemente, corre riesgos calculados. Exige más a los proveedores y pelea más y mejor para competir.

Cree que los servicios comerciales deben ofrecer buenos precios y disponibilidad en todo momento. Que las aseguradoras deben comprender y atender las necesidades de la pequeña empresa, y que los bancos deben respaldarla financieramente a pesar de los vaivenes del flujo de caja.

Desafortunadamente, esto no siempre es así. Para los entrepreneurs –y también para la pequeña empresa establecida– reunir capital es el problema más grande. Esa es, en parte, la causa por la que desarrollan tenacidad, capacidad para el trabajo y para conectarse.

¿Quiénes son los nuevos entrepreneurs y qué los motiva a dar el salto? En su gran mayoría –en Estados Unidos, al menos– son mujeres.

Las mujeres están iniciando negocios a un ritmo cinco veces superior al de los hombres, emplean uno de cada 10 trabajadores y poseen siete de cada 10 empresas-en-casa.

Las empresas de mujeres suelen ser pequeñas, pero en las listas hay marcas que han logrado gran desarrollo, como The Body Shop, Discovery Toys y Jenny Craig Weight Loss Centers.

En general, las mujeres cultivan las relaciones profesionales más que los hombres, dan más importancia al pensamiento intuitivo y tratan a los empleados como a miembros de la familia, según las conclusiones de un estudio realizado por la National Foundation for Women Business Owners.

Los sectores más buscados –planeamiento financiero y telecomunicaciones– son también los más vulnerables a la saturación y pueden tener problemas en los próximos años.

Los que se perfilan con buenas perspectivas son outsourcing (brindar servicios a empresas sin ser parte de ellas), reciclaje de partes industriales, servicios de información, alimentos orgánicos, ingeniería genética, control de contaminación, servicios de mensajería y el gigantesco rubro denominado asistencia al por mayor: manejo del dinero, tareas personales, planeamiento de vacaciones, etc.

El (o la) entrepreneur de hoy tiene un instinto comercial mucho más desarrollado que el de generaciones anteriores, y presta atención a ese instinto.

Piensa en grande, usa muchos ropajes diferentes, aprovecha todas las oportunidades, reinvierte las ganancias y tiene una visión de muy largo alcance.

Hay algo más que parece estar codificado en el código genético de esta categoría de trabajador: una gran tolerancia a la ambigüedad. Más allá del objetivo final, pocas cosas se ven con claridad. Esto no implica temeridad.

El/la entrepreneur, simplemente, corre riesgos calculados. Exige más a los proveedores y pelea más y mejor para competir.

Cree que los servicios comerciales deben ofrecer buenos precios y disponibilidad en todo momento. Que las aseguradoras deben comprender y atender las necesidades de la pequeña empresa, y que los bancos deben respaldarla financieramente a pesar de los vaivenes del flujo de caja.

Desafortunadamente, esto no siempre es así. Para los entrepreneurs –y también para la pequeña empresa establecida– reunir capital es el problema más grande. Esa es, en parte, la causa por la que desarrollan tenacidad, capacidad para el trabajo y para conectarse.

¿Quiénes son los nuevos entrepreneurs y qué los motiva a dar el salto? En su gran mayoría –en Estados Unidos, al menos– son mujeres.

Las mujeres están iniciando negocios a un ritmo cinco veces superior al de los hombres, emplean uno de cada 10 trabajadores y poseen siete de cada 10 empresas-en-casa.

Las empresas de mujeres suelen ser pequeñas, pero en las listas hay marcas que han logrado gran desarrollo, como The Body Shop, Discovery Toys y Jenny Craig Weight Loss Centers.

En general, las mujeres cultivan las relaciones profesionales más que los hombres, dan más importancia al pensamiento intuitivo y tratan a los empleados como a miembros de la familia, según las conclusiones de un estudio realizado por la National Foundation for Women Business Owners.

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