IX.-El lugar de la calidad de vida

Esta es la novena entrega de diez lineamientos que surgieron en los noventa y prometen consolidarse en los próximos años. Hoy: Los dilemas carrera o familia, dinero o felicidad y posición social o realización personal encontrarán una nueva respuesta.

Empresas y particulares orientan sus decisiones hacia el ahora deseado “punto medio”. ¿Carrera o familia? ¿Dinero o felicidad? ¿Posición social o realización personal? Los profesionales se hacieron estas preguntas durante años -al menos el sexo masculino de la especie- y muchas veces optaron por carrera, dinero y estatus.

Ya no más. Allí donde una vez las recompensas materiales de ascender en la escala jerárquica de la empresa parecía valer el sacrificio de las recompensas espirituales del crecimiento personal y la familia, hoy la realidad dice que son menos los profesionales dispuestos a hacer esos sacrificios. Esto se podría atribuir tal vez al envejecimiento de los baby boomers, la última generación del “lo quiero todo” que ahora confronta temas como el de la mortalidad de sus padres y la suya propia.

También a los pragmáticos representantes de la Generación X, que siempre supieron que no podían tenerlo todo y por eso aspiran a aprovechar al máximo aquello que tienen.

Pero las empresas también fomentan la búsqueda del equilibrio, y no sólo porque deben hacerlo para retener empleados. Así como los profesionales se están dando cuenta de que nadie puede tenerlo todo, también los negocios advierten que ninguna compañía puede tenerlo todo. Lo más grande ya no es necesariamente lo mejor, como lo demuestra la prisa con que muchas empresas se desprenden de negocios no centrales y la disminución de mega-fusiones que se hacen con el único objetivo de adquirir capital.

En realidad, la sociedad en su conjunto está empeñada en apartarse de la cornisa. Mucha gente prescinde de la medicina de alta tecnología y confía en la salud holística, esa que pone énfasis en el tratamiento de mente, cuerpo y espíritu, y en la prevención más que la cura. La gente abraza la idea de la resolución de conflictos: en el tribunal con mediadores y técnicas budistas entre otros métodos heterodoxos, y en programas para ayudar a los niños de distintos orígenes a superar los prejuicios del grupo social.

Pero volvamos a los negocios. Hoy las empresas de más éxito nunca están del todo seguras de que han logrado el equilibrio justo y nunca cesan de tratar de acercarse a ese objetivo.

Algunas de las cosas que han ido aprendiendo:

* En la economía actual, el valor de la organización está representado mucho más por sus activos “blandos” -como el capital intelectual y la satisfacción de sus empleados- que en sus activos “duros”, como la propiedad, la planta y la maquinaria. Como resultado, la creatividad, el intelecto y la adaptabilidad se convierten en las habilidades más importantes.

* Los empleados necesitan tener una vida fuera del trabajo. Los estudios de los últimos años revelan un notable aumento en el número de profesionales que se resiste al viaje de negocios o a las transferencias de lugar debido a razones familiares.

Sentimientos de ese tipo hará crecer el número de firmas que se instalarán en pueblos y ciudades pequeñas, donde las distancias son cortas y el nivel de estrés más bajo, o donde se puede optar por el teletrabajo durante todo o parte del tiempo.

* Los papás también tienen sentimientos. Un estudio realizado por Business Week y el Boston College´s Center for Work and Familiy, reveló que los padres (hombres) que trabajan se sienten tan conflictuados, tan culpables y tan estresados como las madres. Empresas como Marriott y Texas Instruments están ofreciendo programas y seminarios sobre paternidad y trabajo.

* Más tecnología no siempre es la respuesta. Es cierto que una computadora más moderna puede ahorra tiempo y aumentar la productividad, pero también introduce nuevas capas de complejidad y, cuando se la usa mal, aumenta la oportunidad de roturas. Por eso muchas empresas, a la búsqueda de un equilibrio entre alta tecnología y lo que llaman “alto toque”, quieren “des-tecnificar” y se niegan a las modificaciones tecnológicas masivas.

Para encontrar las oportunidades hay que mirar a:

* Ofrecer a las empresas paquetes de programas no hostiles a la vida familiar.

* Consultoría: desarrollo estratégico mediante alianzas.

* Consultoría: aprovechamiento de la tecnología existente.

Lograr un equilibrio entre trabajo y familia será un tema fundamental en el diseño organizacional. Las políticas que contemplen las necesidades de la vida familiar pasarán a formar parte de los planes de retención y reclutamiento de personal.

La manía de las fusiones se apaciguará a favor del realineamiento dinámico con objetivos de desarrollo del negocio central. La destecnificación se acelerará a medida que más ejecutivos se dan cuenta de que la tecnología es solamente tan buena como la capacidad de la gente para usarla.

Empresas y particulares orientan sus decisiones hacia el ahora deseado “punto medio”. ¿Carrera o familia? ¿Dinero o felicidad? ¿Posición social o realización personal? Los profesionales se hacieron estas preguntas durante años -al menos el sexo masculino de la especie- y muchas veces optaron por carrera, dinero y estatus.

Ya no más. Allí donde una vez las recompensas materiales de ascender en la escala jerárquica de la empresa parecía valer el sacrificio de las recompensas espirituales del crecimiento personal y la familia, hoy la realidad dice que son menos los profesionales dispuestos a hacer esos sacrificios. Esto se podría atribuir tal vez al envejecimiento de los baby boomers, la última generación del “lo quiero todo” que ahora confronta temas como el de la mortalidad de sus padres y la suya propia.

También a los pragmáticos representantes de la Generación X, que siempre supieron que no podían tenerlo todo y por eso aspiran a aprovechar al máximo aquello que tienen.

Pero las empresas también fomentan la búsqueda del equilibrio, y no sólo porque deben hacerlo para retener empleados. Así como los profesionales se están dando cuenta de que nadie puede tenerlo todo, también los negocios advierten que ninguna compañía puede tenerlo todo. Lo más grande ya no es necesariamente lo mejor, como lo demuestra la prisa con que muchas empresas se desprenden de negocios no centrales y la disminución de mega-fusiones que se hacen con el único objetivo de adquirir capital.

En realidad, la sociedad en su conjunto está empeñada en apartarse de la cornisa. Mucha gente prescinde de la medicina de alta tecnología y confía en la salud holística, esa que pone énfasis en el tratamiento de mente, cuerpo y espíritu, y en la prevención más que la cura. La gente abraza la idea de la resolución de conflictos: en el tribunal con mediadores y técnicas budistas entre otros métodos heterodoxos, y en programas para ayudar a los niños de distintos orígenes a superar los prejuicios del grupo social.

Pero volvamos a los negocios. Hoy las empresas de más éxito nunca están del todo seguras de que han logrado el equilibrio justo y nunca cesan de tratar de acercarse a ese objetivo.

Algunas de las cosas que han ido aprendiendo:

* En la economía actual, el valor de la organización está representado mucho más por sus activos “blandos” -como el capital intelectual y la satisfacción de sus empleados- que en sus activos “duros”, como la propiedad, la planta y la maquinaria. Como resultado, la creatividad, el intelecto y la adaptabilidad se convierten en las habilidades más importantes.

* Los empleados necesitan tener una vida fuera del trabajo. Los estudios de los últimos años revelan un notable aumento en el número de profesionales que se resiste al viaje de negocios o a las transferencias de lugar debido a razones familiares.

Sentimientos de ese tipo hará crecer el número de firmas que se instalarán en pueblos y ciudades pequeñas, donde las distancias son cortas y el nivel de estrés más bajo, o donde se puede optar por el teletrabajo durante todo o parte del tiempo.

* Los papás también tienen sentimientos. Un estudio realizado por Business Week y el Boston College´s Center for Work and Familiy, reveló que los padres (hombres) que trabajan se sienten tan conflictuados, tan culpables y tan estresados como las madres. Empresas como Marriott y Texas Instruments están ofreciendo programas y seminarios sobre paternidad y trabajo.

* Más tecnología no siempre es la respuesta. Es cierto que una computadora más moderna puede ahorra tiempo y aumentar la productividad, pero también introduce nuevas capas de complejidad y, cuando se la usa mal, aumenta la oportunidad de roturas. Por eso muchas empresas, a la búsqueda de un equilibrio entre alta tecnología y lo que llaman “alto toque”, quieren “des-tecnificar” y se niegan a las modificaciones tecnológicas masivas.

Para encontrar las oportunidades hay que mirar a:

* Ofrecer a las empresas paquetes de programas no hostiles a la vida familiar.

* Consultoría: desarrollo estratégico mediante alianzas.

* Consultoría: aprovechamiento de la tecnología existente.

Lograr un equilibrio entre trabajo y familia será un tema fundamental en el diseño organizacional. Las políticas que contemplen las necesidades de la vida familiar pasarán a formar parte de los planes de retención y reclutamiento de personal.

La manía de las fusiones se apaciguará a favor del realineamiento dinámico con objetivos de desarrollo del negocio central. La destecnificación se acelerará a medida que más ejecutivos se dan cuenta de que la tecnología es solamente tan buena como la capacidad de la gente para usarla.

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