Imprescindible capacitar para el trabajo del futuro

¿Quien tiene la responsabilidad de la capacitación? ¿Las empresas, el  Estado o los individuos?

El problema de falta de talento es real y se agranda. Muchos ejecutivos creen que la responsabilidad de capacitar a los empleados no es de las empresas sino que corresponde corresponde al Gobierno, al sistema educativo y a los individuos mismos.

Otros adoptan un camino más proactivo en la preparación de sus trabajadores. Son los llamados “campeones del talento”.

Cincuenta años atrás nadie habría imaginado las habilidades que habría que tener para prosperar en la economía actual. La familiaridad con tecnologías y herramientas que todo lo transforman; la aparición de habilidades duras para la banca, publicidad y salud; el desdibujamiento de las diferencias entre habilidades duras y blandas. 

Todos estos desarrollos eran impredecibles. Con la cuarta Revolución Industrial en marcha, si bien muchas de las habilidades actuales seguirán siendo importantes, hay una nueva generación de habilidades para trabajar que tienen la posibilidad de ser todavía más relevantes. Los dirigentes de las empresas que lo advierten intentan entender cómo encontrar, contratar y cultivar el talento adecuado. La próxima generación necesita lo que se ha dado en llamar “campeones de talento”, o sea líderes que entiendan la crisis de habilidades que se acerca y que estén haciendo algo para impedirla. Esa es la visión de Punit Renjen, CEO de Deloitte Global en el informe “Success Personified in the Fourth Industrial Revolution”.

Los campeones de talento

La Cuarta Revolución Industrial reduce las barreras entre los sistemas físicos y digitales, y crea un entorno donde inteligencia artificial, 5G, impresión en 3D y la Internet de las Cosas, todo eso tendrá un papel en la transformacion de todo tipo de negocios. Los empleados trabajarán en un sistema interconectado entre automatización y algoritmos. Los impactos de toda esta transformación serán profundos. 

Según el informe, 55% de los ejecutivos creen que hay un desajuste muy grande entre las habilidades actuales y las que van a necesitarse en el futuro.Otro 46% no sabe qué habilidades se van a necesitar. Gran parte de la ansiedad que genera esa falta de habilidades se centra alrededor del rol de las nuevas tecnologías en los próximos años. 

Esta evidente preocupación entre los líderes es alentadora porque indica que advierten el problema del talento. Muchos ejecutivos no creen que la responsabilidad de capacitar a los empleados recaiga en las empresas. 80% de los encuestados creen que el desarrollo de nuevas habilidades le corresponde al gobierno, al sistema educativo y a los individuos. 

Y luego están los campeones del talento. Este subgrupo de ejecutivos adopta un camino más proactivo en la preparación de sus trabajadores. Según la encuesta, se sienten más responsables que sus colegas por la capacitación de sus empleados.

Esos líderes muestran algunos atributos en común. Para empezar, entienden de tecnología: están más dispuestos a invertir en tecnologías disruptivas y a usarlas Y lo más importante, les interesa determinar de qué manera los métodos socialmente responsables pueden aumentar las ganancias de la empresa. 64% de ellos dicen que han podido generar ingresos mediante inciativas sociales, comparado con apenas 51% de todos los otros encuestados. Esa combinación de conciencia social y metas comerciales es clave para retener a los trabajadores jóvenes, un grupo que ha convertido la responsabilidad social de las empresas en un factor importante en la decisión de elegir o quedarse con un empleador.

Crear y atraer

Crear la mejor fuerza de trabajo futura significa que los líderes de empresas deberán ser más estratégicos para crear un camino hacia el futuro del trabajo. La primera prioridad deberá ser mantener el personal al día con las tecnologías y técnicas que surjan, especialmente las que serán relevantes al negocio o industria. Deberán entender las prioridades y expectativas de esta generación y de la próxima. Deberán pensar qué habilidades van a necesitar, no mañana, sino en los años y décadas por venir. 

Es inevitable que la Cuarta Revolución Industrial va a transformar la forma en que concebimos el talento. Identificar a los campeones del talento será un ingrediente vital para las organizaciones que logren navegar a través de esos cambios. Ellas serán las que impongan el debate sobre habilidades y talento además de crear una cultura corporativa rica y ambiciosa. Hemos cambiado notablemente el trabajo en los últimos 50 años. Los cambios que veremos en los próximos 50 serán todavía más profundos.

 

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