Empresas innovadoras en Japón

En Estados Unidos abundan los magnates que se hicieron de la noche a la mañana, en su mayoría relacionados con Internet. Ahora parece ser el turno de Japón.

3 diciembre, 2000

La fusión entre Internet y las comunicaciones móviles está creando una oportunidad única en el siglo, una tecnología que en Estados Unidos aún no ha florecido pero que ya está dando buenos frutos en Japón.

Los japoneses, que finalmente despiertan de una década de letargo, son los primeros en adoptar la Web inalámbrica. Sus teléfonos pesan la mitad, tienen un ancho de banda cuatro veces mayor y son totalmente digitales, mientras que en Estados Unidos la mayoría de los teléfonos móviles se ha quedado en la era analógica.

Japón tienen 52 millones de usuarios de teléfonos celulares –dos de cada cinco personas– y el mercado de los servicios inalámbricos, que ahora vale US$ 64 mil millones por año, crece a razón de US$ 8 mil millones por año.

Kaiji Tachikawa, presidente de NTT DoCoMo, la compañía de servicios de telefonía móvil más grande de Japón vaticina que en algunos años habrá en Japón 360 millones de unidades de comunicación, desde etiquetas rastreadoras para mascotas y paquetes a chips incrustados en productos portátiles como cámaras y computadoras.

En cierto sentido, DoCoMo corre al lado de los principales operadores mundiales: es dueña de la mitad del mercado inalámbrico del país. Hikari, como retailer de la mayoría de las compañías de telecomunicaciones restantes, es dueña de una gran parte del resto.

Las compañías japonesas llevan la delantera tecnológica en esta área porque son los líderes mundiales en la miniaturización. La febril competencia entre las grandes empresas –especialmente Matsushita, NEC y Mitsubishi– ha generado una gran cantidad de aparatos minúsculos e innovadores. Marcas internacionales como Motorola y Nokia sólo ocupan un nicho en el mercado japonés.

El sector que moverá más dinero y ofrecerá los mayores márgenes en esta revolución será el de servicios de Internet para el mundo inalámbrico. Los dispositivos inalámbricos no pueden acceder a la mayoría de las páginas de Internet a menos que se las simplifique a través de servidores especiales para poder verlas en las pequeñas pantallas de los teléfonos.

La fusión entre Internet y las comunicaciones móviles está creando una oportunidad única en el siglo, una tecnología que en Estados Unidos aún no ha florecido pero que ya está dando buenos frutos en Japón.

Los japoneses, que finalmente despiertan de una década de letargo, son los primeros en adoptar la Web inalámbrica. Sus teléfonos pesan la mitad, tienen un ancho de banda cuatro veces mayor y son totalmente digitales, mientras que en Estados Unidos la mayoría de los teléfonos móviles se ha quedado en la era analógica.

Japón tienen 52 millones de usuarios de teléfonos celulares –dos de cada cinco personas– y el mercado de los servicios inalámbricos, que ahora vale US$ 64 mil millones por año, crece a razón de US$ 8 mil millones por año.

Kaiji Tachikawa, presidente de NTT DoCoMo, la compañía de servicios de telefonía móvil más grande de Japón vaticina que en algunos años habrá en Japón 360 millones de unidades de comunicación, desde etiquetas rastreadoras para mascotas y paquetes a chips incrustados en productos portátiles como cámaras y computadoras.

En cierto sentido, DoCoMo corre al lado de los principales operadores mundiales: es dueña de la mitad del mercado inalámbrico del país. Hikari, como retailer de la mayoría de las compañías de telecomunicaciones restantes, es dueña de una gran parte del resto.

Las compañías japonesas llevan la delantera tecnológica en esta área porque son los líderes mundiales en la miniaturización. La febril competencia entre las grandes empresas –especialmente Matsushita, NEC y Mitsubishi– ha generado una gran cantidad de aparatos minúsculos e innovadores. Marcas internacionales como Motorola y Nokia sólo ocupan un nicho en el mercado japonés.

El sector que moverá más dinero y ofrecerá los mayores márgenes en esta revolución será el de servicios de Internet para el mundo inalámbrico. Los dispositivos inalámbricos no pueden acceder a la mayoría de las páginas de Internet a menos que se las simplifique a través de servidores especiales para poder verlas en las pequeñas pantallas de los teléfonos.

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