El vino ¿es bueno o es malo?

Seguimos sin saberlo. A una prueba lo bendice y otra lo maldice. Una prueba mide unas cosas y otra prueba mide otras. Entre el público consumidor el vino siempre ha generado posiciones opuestas. Unos lo adulan otros lo denuncian. Para los cristianos es la sangre de cristo. Para los musulmanes es algo prohibido por el Corán. 

Grandes grupos de enólogos señalan un gran cuerpo de evidencias que demuestran propiedades positivas para el sistema cardiovascular y para la longevidad. Esta posición ha recibido esta semana el espaldarazo de un nuevo estudio en mBio conducido por Ming-liang Chen y Man-tian de la Tercera Universidad Médica Militar de China. Usando ratones de laboratorio, el equipo demostró  que el resveratrol, una molécula que se encuentra en las uvas y las bayas, reducía la formación de placas en las arterias, una condición cardiovascular conocida como arterioesclerosis que limita el flujo de la sangre y que puede desencadenar ataques al corazón  y apoplejías.

 

Los investigadores descubrieron que  resveratrol actúa  de una manera indirecta y sorprendente.  Los ratones que fueron sometidos a una dieta con suplemento de resveratrol experimentaron un gran c cambio en la composición de las bacterias de sus intestinos. Y a la vez reducía la producción de óxido N de trimetilamina, un factor de riesgo para la arterioesclerosis.

 

El equipo sospecha que la modificación en la composición bacteriana de los intestinos  era la causa de esta caída.  Cuando además se les daba antibióticos a los ratones  los beneficios del resveratrol desaparecían. Por eso, el estudio de como plausible un mecanismo biológico para explicar que el vino y otros alimentos con resveratrol podrían promover  la salud cardiovascular.

 

Ahora bien. Los enemigos del alcohol pueden también cantar una victoria propia en el Journal  of Studies on Alcohol and Drugs.  Esta vez la investigación estuvo a c arto de Tim Stockwell de la universidad de Victoria en Canadá  y de Tanya Chikrizhs del National Institute Drug Research del Curtin University en Australia. Ellos hicieron un meta análisis de 87 investigaciones epidemiológicas. Concluyeron que lo que comúnmente llamamos “bebedores moderados”  no se  benefician con una reducción de la mortalidad  en comparación con los abstemios. Este resultado  echa un balde de agua fría a los entusiastas del “elixir de los dioses<“

 

Pero podría haber una forma de conciliar estos resultados contradictorios. Tal vez sea que los así llamados bebedores moderados consuman demasiados martinis y no tanto vino. Quién sabe. Además, un estudio de 2014 en el JAMA Internal  Medicine concluyó que el resveratrol obtenido en la dieta occidental no tiene impacto alguno ni en la salud ni en la mortalidad de la gente mayor.

 

Es esta confusión la que explica por qué los científicos no pueden presentar un mensaje claro en cuestiones de salud pública.  Las investigaciones en ciencia biomédica  no son sencillas por tres razones: los resultados estadísticamente significativos, muchas veces no son biológicamente relevantes porque el resultado mensurable puede ser tan pequeño que no tiene efecto sobre los pacientes. Segundo, los animales son modelos imperfectos para los humanos. Tercero, los resultados de laboratorio, por motivos no siempre comprendidos plenamente, suelen no traducirse en el campo. La dificultad de reconciliar múltiples líneas conflictivas de evidencias significa que el debate del alcohol va a continuar.-

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