El juego del marketing

Las promociones on line fácilmente pueden generar 100% del correo opt-in. Cuando tiene la oportunidad de ganar un premio, el visitante de un sitio acepta dar a cambio su dirección de e-mail.

5 diciembre, 2000

Pero ese es sólo el comienzo. Al controlar cómo llega el usuario a la promoción virtual y recopilar información detallada de su persona, el marketinero puede abrir las puertas de una perdurable relación comercial.

“La dirección electrónica en sí misma no dice mucho”, opina Steve Krein, CEO y fundador de Promotions.com. “Es menester cotejarla con la información demográfica”.

Para Krein, el marketinero debería tener en cuenta cada participante de la promoción para así poder establecer el target específico cuando en el futuro le envíe un e-mail. Mientras más información se recopile de la persona, más fácil es delinear un mensaje adaptado a sus necesidades y hacerle ofertas basadas en su perfil.

En opinión de Bruce Hollander, vicepresidente senior de la división interactiva Don Jagoda Associates, los marketineros deberían controlar las rutas que conducen el tráfico hacia sus sitios Web.

Al crear pequeños entornos por los que el usuario puede saltar para llegar a un sitio web, se crean en cierto sentido minicomunidades altamente calificadas, perfectas para recibir ofertas por e-mail a las que se les pueda hacer un seguimiento.

“En lugar de crear vínculos on line, realizaremos campañas por correo directo”, dice el ejecutivo de esta firma neoyorquina de servicios totales de marketing. “Luego los usuarios necesitarán un código de autorización para entrar en el sitio Web. Se puede incluso empezar a partir de un anuncio de periódico. Estos enfoques califican su audiencia incluso antes de que llegue al sitio”.

Así, la clasificación off line puede tener mucho éxito. Si la persona no recibe algo por correo, la página web no existe.

Igual cómo se hace con cualquier clase de iniciativa, hay que fijar metas claras antes de embarcarse en una promoción.

Los objetivos pueden atraer tráfico al sitio, investigar los sitios de los usuarios o enseñarle al público al que se quiere llegar algo nuevo sobre la empresa. Realizar una serie de diversas y pequeñas promociones con ofertas variadas puede contribuir en el éxito del esfuerzo.

Cuando la meta es tratar de cambiar el comportamiento del cliente potencial se puede comenzar tratando de ofrecerle algo de valor.

Ofrecer algún artículo como premio es una manera económica de poner un producto o servicio de la empresa directamente al frente del cliente. Incluso la idea de dar premios pequeños, como remeras de la empresa a cada persona que se registre, puede ayudar al marketinero a lograr su meta.

Por otra parte, el marketinero también debería tener siempre un vinculo que conduzca al usuario hacia la declaración de privacidad de la información recopilada. Ella debería enunciar explícitamente cómo se usará la dirección electrónica del usuario y permitirle decidir si éste acepta o no recibir nuevas promociones por e-mail.

Además, si se recolecta información demográfica, también debería indicar cómo planea usarla.

Otro obstáculo para que las promociones tengan éxito puede ser el desempeño del sitio web. Hollander advierte que durante las promociones es posible que haya mucho tráfico en los sitios, por eso no hay nada peor que en esos momentos estén en mantenimiento.

“Una promoción afecta a toda la empresa”, advierte Hollander. “Uno no quiere que entonces el sitio Web esté apagado; en general debe estar preparado para el volumen de tráfico”.

Aparte, para impedir fraudes, se puede guardar la sesión promocional para que el usuario no participe más de una vez en la promoción con direcciones de correo electrónico falsas.

Pero ese es sólo el comienzo. Al controlar cómo llega el usuario a la promoción virtual y recopilar información detallada de su persona, el marketinero puede abrir las puertas de una perdurable relación comercial.

“La dirección electrónica en sí misma no dice mucho”, opina Steve Krein, CEO y fundador de Promotions.com. “Es menester cotejarla con la información demográfica”.

Para Krein, el marketinero debería tener en cuenta cada participante de la promoción para así poder establecer el target específico cuando en el futuro le envíe un e-mail. Mientras más información se recopile de la persona, más fácil es delinear un mensaje adaptado a sus necesidades y hacerle ofertas basadas en su perfil.

En opinión de Bruce Hollander, vicepresidente senior de la división interactiva Don Jagoda Associates, los marketineros deberían controlar las rutas que conducen el tráfico hacia sus sitios Web.

Al crear pequeños entornos por los que el usuario puede saltar para llegar a un sitio web, se crean en cierto sentido minicomunidades altamente calificadas, perfectas para recibir ofertas por e-mail a las que se les pueda hacer un seguimiento.

“En lugar de crear vínculos on line, realizaremos campañas por correo directo”, dice el ejecutivo de esta firma neoyorquina de servicios totales de marketing. “Luego los usuarios necesitarán un código de autorización para entrar en el sitio Web. Se puede incluso empezar a partir de un anuncio de periódico. Estos enfoques califican su audiencia incluso antes de que llegue al sitio”.

Así, la clasificación off line puede tener mucho éxito. Si la persona no recibe algo por correo, la página web no existe.

Igual cómo se hace con cualquier clase de iniciativa, hay que fijar metas claras antes de embarcarse en una promoción.

Los objetivos pueden atraer tráfico al sitio, investigar los sitios de los usuarios o enseñarle al público al que se quiere llegar algo nuevo sobre la empresa. Realizar una serie de diversas y pequeñas promociones con ofertas variadas puede contribuir en el éxito del esfuerzo.

Cuando la meta es tratar de cambiar el comportamiento del cliente potencial se puede comenzar tratando de ofrecerle algo de valor.

Ofrecer algún artículo como premio es una manera económica de poner un producto o servicio de la empresa directamente al frente del cliente. Incluso la idea de dar premios pequeños, como remeras de la empresa a cada persona que se registre, puede ayudar al marketinero a lograr su meta.

Por otra parte, el marketinero también debería tener siempre un vinculo que conduzca al usuario hacia la declaración de privacidad de la información recopilada. Ella debería enunciar explícitamente cómo se usará la dirección electrónica del usuario y permitirle decidir si éste acepta o no recibir nuevas promociones por e-mail.

Además, si se recolecta información demográfica, también debería indicar cómo planea usarla.

Otro obstáculo para que las promociones tengan éxito puede ser el desempeño del sitio web. Hollander advierte que durante las promociones es posible que haya mucho tráfico en los sitios, por eso no hay nada peor que en esos momentos estén en mantenimiento.

“Una promoción afecta a toda la empresa”, advierte Hollander. “Uno no quiere que entonces el sitio Web esté apagado; en general debe estar preparado para el volumen de tráfico”.

Aparte, para impedir fraudes, se puede guardar la sesión promocional para que el usuario no participe más de una vez en la promoción con direcciones de correo electrónico falsas.

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