El diseño organizacional

Es hora de que los ejecutivos reconozcan la necesidad estratégica de desarrollar capacidades organizacionales que ayuden a las empresas a florecer en cualquier tipo de condiciones. Así opinan dos investigadores de la consultora McKinsey.

Estrategia empresarial, según la definición clásica, consiste en las acciones que toma una compañía para conseguir ventaja competitiva. Los ejecutivos destinan una enorme cantidad de energía en diseños de producto y planes estratégicos de largo plazo. Aunque muchas de esas iniciativas se vuelven obsoletas mientras los mercados y competidores se adaptan, las normas sociales y regulaciones evolucionan y las tecnologías avanzan. Sin embargo, la mayoría de los líderes empresariales descuidan una oportunidad de oro para crear una ventaja competitiva duradera y generar altos retornos por menos dinero: poner el diseño organizacional en el corazón de la estrategia.

Las empresas modernas son enormes ecosistemas, dinámicos y complejos. En muchas, la inercia organizacional es considerable. El trabajo de diseño organizacional es arduo y demanda mucho tiempo, y cualquier cambio significativo implica, por lo general, difíciles cuestiones de personalidad y de política empresarial. Por eso no sorprende que en lugar de atacar temas de organización interna para mejorar el desempeño, muchos directores optan por hacer cambios estructurales: la gran adquisición o cambiar el foco sobre dónde o cómo competir.

Mejor les iría concentrándose en el sideño organizacional. They would be better off focusing on organizational design. Nuerstra investigación nos convence de que en la era digital, no hay mejor cosa para el CEO que dedicar su tiempo y energía a tratar de que sus organizaciones funcionen mejor. Muchas compañías fueron diseñadas para la era industrial del siglo pasado, cuando el recurso escaso era el capital, Los costos de interacción altos y la autoridad era jerárquica y las estructuras se integraban verticalmente. Todo eso era clave para una operación eficiente.
Hoy el desempeño superior depende de la habilidad para adecuar esas estructuras a las diferentes fuentes de creación de riqueza de este siglo. Hay muchas cosas para movilizar: talentos sub-utilizados conocimiento, relaciones y habilidades.

Un trabajo amplio sobre el diseño exige que los líderes de la compañía se concentren profundamente en el objetivos e inviertan mucha energía. Pero estamos convencidos de que no hay mejor oportunidad para crear mejores organizaciones que estén más íntimamente alineadas con los temas fundamentales del mundo global de hoy. En el siglo 21, el verdadero dinero estará en un diseño estratégico del la organización. Sólo los líderes empresariales pueden ocuparse de este tema como se debe: abarcando toda la empresa..
Lowell Bryan y Claudia Joyce

Estrategia empresarial, según la definición clásica, consiste en las acciones que toma una compañía para conseguir ventaja competitiva. Los ejecutivos destinan una enorme cantidad de energía en diseños de producto y planes estratégicos de largo plazo. Aunque muchas de esas iniciativas se vuelven obsoletas mientras los mercados y competidores se adaptan, las normas sociales y regulaciones evolucionan y las tecnologías avanzan. Sin embargo, la mayoría de los líderes empresariales descuidan una oportunidad de oro para crear una ventaja competitiva duradera y generar altos retornos por menos dinero: poner el diseño organizacional en el corazón de la estrategia.

Las empresas modernas son enormes ecosistemas, dinámicos y complejos. En muchas, la inercia organizacional es considerable. El trabajo de diseño organizacional es arduo y demanda mucho tiempo, y cualquier cambio significativo implica, por lo general, difíciles cuestiones de personalidad y de política empresarial. Por eso no sorprende que en lugar de atacar temas de organización interna para mejorar el desempeño, muchos directores optan por hacer cambios estructurales: la gran adquisición o cambiar el foco sobre dónde o cómo competir.

Mejor les iría concentrándose en el sideño organizacional. They would be better off focusing on organizational design. Nuerstra investigación nos convence de que en la era digital, no hay mejor cosa para el CEO que dedicar su tiempo y energía a tratar de que sus organizaciones funcionen mejor. Muchas compañías fueron diseñadas para la era industrial del siglo pasado, cuando el recurso escaso era el capital, Los costos de interacción altos y la autoridad era jerárquica y las estructuras se integraban verticalmente. Todo eso era clave para una operación eficiente.
Hoy el desempeño superior depende de la habilidad para adecuar esas estructuras a las diferentes fuentes de creación de riqueza de este siglo. Hay muchas cosas para movilizar: talentos sub-utilizados conocimiento, relaciones y habilidades.

Un trabajo amplio sobre el diseño exige que los líderes de la compañía se concentren profundamente en el objetivos e inviertan mucha energía. Pero estamos convencidos de que no hay mejor oportunidad para crear mejores organizaciones que estén más íntimamente alineadas con los temas fundamentales del mundo global de hoy. En el siglo 21, el verdadero dinero estará en un diseño estratégico del la organización. Sólo los líderes empresariales pueden ocuparse de este tema como se debe: abarcando toda la empresa..
Lowell Bryan y Claudia Joyce

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